El motor sin árbol de levas de Koenigsegg
El mundo alucina con Koenigsegg una de esas marcas de autos “gourmet” con prestaciones de espanto y precios acordes.
En el stand –virtual– de la marca en el Salón de Ginebra 2020 se había visto como adelanto nuevo y revolucionario Koenigsegg Gemera, que es el que está dando que hablar por todos los milagros que alberga: un motor al que llaman “TFG”, de tres cilindros, 2000cc de cilindrada y la insana cifra de 600 CV.

El milagro de Koenigsegg tiene nombre y se llama “FreeValve”, un sistema de distribución que prescinde de árbol de levas tanto en la admisión como en el escape donde cada válvula es controlada por un sistema hidráulico-neumático y electrónico, con lo que se traduce en infinitas posibilidades de lograr una combustión casi perfecta.

La gran limitación de los motores de combustión reside en el árbol de levas. Aunque existan multiplicidad de sistemas de admisión y distribución variable, la constitución de un árbol de levas limita mucho la respiración de un motor.
Sin embargo los motores FreeValve permiten gestionar el flujo de entrada de aire de la forma más exacta posible, logrando con ello la perfecta y famosa mezcla estequiométrica –en el caso de los motores nafteros.
Nada nuevo
El desarrollo de este tipo de motores no es nuevo, el Alfa Romeo MiTo, modelo ya retirado del mercado, estrenó en 2009 el sistema MultiAir, un novedoso mecanismo de distribución que eliminaba uno de los árboles de levas en la tapa.

Fiat renunció al árbol de levas de la admisión, aunque no para la parte de escape. Un actuador electrohidráulico regulaba el accionamiento de la válvula de admisión.
El único árbol de levas, el de escape, cuenta con tres levas por cilindro: dos para accionar las válvulas de escape y una tercera para gestionar las válvulas de admisión. La tecnología de los motores de Koenigsegg y Fiat logra mejoras en cuanto a consumos y emisiones, además de ser más compactos y ligeros.

Trabajar con una combustión tan efectiva también permite la construcción de motores más reducidos y con menor número de cilindros. Aparte del tricilíndrico de Koenigsegg, Fiat también ofrece un motor de dos cilindros de 0,9l de cubicaje con aceptables valores de potencia.
Todo ello, como es de esperar, está gobernado por una unidad de control que logra el manejo del sistema.
El motor TFG estrenado en el Gemera es una revolución. Poniéndolo en comparativa a un vehículo de igual cilindrada, con tecnología de inyección directa, turbocompresión y un sistema de distribución variable, el TFG es capaz de incrementar un 45% más la potencia y un 47% el par, además de poder reducir un 20% las emisiones de gases contaminantes.
Se puede ver cómo funciona la tecnología de Fiat en el video tras el código QR










