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En la región se habla de un mayor interés por el algodón

Hay buenas perspectivas que hablan de mayor superficie a sembrarse, aunque todo es condicionado por el clima.

SAENZ PEÑA (Agencia). Productores agrícolas y técnicos del sector, consideran que la campaña 2021/2022 tendrá una mayor presencia de algodón en los lotes de siembra, mientras aun todo marca que el clima sigue siendo el condicionante, tomando como base que el textil es un cultivo fuertemente resistente.

El cultivo del algodón generó en los últimos tiempos una dinámica que no se veía desde años.

“Estamos viendo que la escasez de humedad para sembrar girasol está jugando para aumentar el área de siembra del algodón”, indicó a NORTE RURAL Ernesto Ivan, productor de la zona de La Tigra.

“Seguramente las lluvias llegarán en la primavera y se dará inicio a la siembra en fecha óptima”, consideró.

Por otro lado, desde la zona de Los Juríes, Santiago del Estero, el productor Carlos Guido Rui dice que “hay un claro interés por el cultivo en base a resultados productivos y económicos”, y que seguramente aumentará la superficie si el clima acompaña.

LA LOGISTICA: UNA LIMITANTE PARA EL ALGODÓN

Los productores coinciden en señalar que a medida que se va consolidando el algodón, aparecen con mayor intensidad las limitantes, como son la capacidad de los servicio, de traslado, de maquinarias para la cosecha, “y una amenaza en nuestro sistema de comercialización en el caso que la exportación sufra "intervenciones" cómo las que están pesando en otras materias primas”, según los productores.

El algodón es un cultivo que moviliza una interesante logística desde el momento de la siembra, pasando por la cosecha y el desmote. “Hay que entender que no solo hay que mover algodón en bruto, sino también fardos de Fibra, fibrilla, cascarilla, y eso implica trabajo para mucha  gente”, señalaron ante la consulta de NORTE RURAL.

 “Tenemos sobradas razones para ser optimistas en cuanto al algodón”, pero advirtió que “no tuvimos en cuenta algunos aspectos como el cuello de botella en el que estamos ahora, no hay máquinas suficientes, ni transporte, entonces estamos atorados con la producción”, resumió Mariano González, asesor técnico de productores chaqueños que siembran en el Este de Santiago del Estero y que aún siguen cosechando algodón.

Apuntó que es necesario tener en cuenta que, “es bueno recordar que el cultivo crece, pero es de atrás para adelante, no es por el precio, sino en base a la estructura que se pueda haber,  el parque desmotador, la cantidad de máquinas cosechadoras, la cantidad de camiones para el transporte, son todos componentes de la logística que se requieren para una campaña exitosa”.

A ello, suma que entre 1999 y 2001, muchas desmotadoras fueron desmanteladas, muchas se vendieron a Brasil, “y recién se está reponiendo la cadena textil, con infraestructura, y con semillas para lo cual se viene trabajando intensamente”.

El sector privado está realizando inversiones muy importantes tanto en Chaco, como Corrientes, Santiago del Estero y Formosa, “lo cual indica que vamos en una lenta recuperación, de a poco, pero no tenemos que pensar erróneamente que el algodón crece a pasos agigantados, porque eso no es verdad, el algodón crece en forma sostenida, de acuerdo a la estructura”.

Productores agrícolas y técnicos del sector, consideran que la campaña 2021/2022 tendrá una mayor presencia de algodón en los lotes de siembra, mientras aun todo marca que el clima sigue siendo el condicionante.

Aumentar la productividad, la economía lo necesita

SAENZ PEÑA (Agencia).  En una economía que los necesita, el sector del algodón se plantea los desafíos que vienen sin falsas ilusiones y con pragmatismo puro, dice un artículo publicado por el diario Ambito Financiero.

Luego de la irrupción de la pandemia en los mercados, que provocó una parálisis y posterior derrumbe, el sector algodonero se recuperó gracias a las labores de productores y empresarios que siguen apostando a un cultivo emblemático de la región noreste.

Cada año se siembran entre 420 y 450 mil hectáreas en las provincias de Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe, Salta y Formosa. Esa superficie se podría mantener e incluso aumentar en la próxima campaña ya que durante el último año se recuperó el precio internacional luego del cimbronazo que generó el inicio de la pandemia que puso en pausa los mercados y desplomó el precio de las fibras.

Esta situación se consolidó con un incremento de la producción, que según la Cámara Algodonera Argentina cerró en la campaña 2019/20 con 300 mil toneladas.

Pablo Vaquero, presidente de Gensus, la única empresa que provee semillas fiscalizadas en nuestro país, aseguró que “si bien la cantidad de hectáreas va aumentando, también lo hace la productividad. Hay nuevas variedades que mejoran el rendimiento de la fibra y en el desmote. También mejoró el manejo de los productores con la utilización de cosechadoras con más tecnología que cuidan mucho más el cultivo al momento de la cosecha”.

En este sentido, es importante destacar el lanzamiento de tres variedades desarrolladas por el INTA en conjunto con la empresa mencionada. Desde la campaña pasada, los productores disponen de algodón Guazuncho 4 INTA BGRR, Porá 3 INTA BGRR y Guaraní INTA BGRR a través del semillero. Se trató de una campaña bisagra para el algodón dado que luego de 10 años, y por primera vez en un mismo año, el productor tiene a disposición tres nuevas variedades de ciclo intermedio.

A pesar de los recientes avances, la Argentina tiene un desarrollo muy inferior al de países como Brasil, que duplica nuestros rendimientos por hectárea y supera ampliamente en variedad de semillas disponibles: los cariocas tienen 20 eventos biotecnológicos y aquí sólo tenemos 3.

La posibilidad de crecimiento es concreta pero está directamente relacionada con el uso legal de semillas. Por un lado significaría un horizonte claro para las empresas y para el productor la ventaja de conocer el origen real de lo que siembra, la pureza del cultivo y el poder germinativo que repercute en los rindes.

EL MERCADO ILEGAL

Sin embargo –dice Ambito Financiero-- el mercado de bolsa blanca (ilegal) aún pesa fuerte entre quienes deciden sembrar año tras año. Según relajamientos extra oficiales, el uso de semilla fiscalizada llega al 30%, una cifra similar paga por el uso propio y el resto utiliza semilla ilegal. Si bien cada vez hay más controles del Instituto Nacional de Semillas (INASE), el complejo controlar el ingreso de tecnologías no autorizadas que llegan desde otros países.

Una dinámica extraordinaria

SAENZ PEÑA (Agencia). El cultivo del algodón generó en los últimos tiempos una dinámica que no se veía desde años. Las empresas definieron inversiones en desmotadoras y cosechadoras, lo que indica que la voluntad es la de seguir produciendo en la zona. “Son todas inversiones a largo plazo, porque una desmotadora cuesta u$s6 millones y eso implica que vas a producir los próximos 20 años. Se están importando cosechadoras de Estados Unidos que cuestan u$s1 millón por máquina y una empresa de Santa Fe esta fabricando una cosechadora local, es decir que estamos en una etapa de franco crecimiento”.

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