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En el contexto de los Cuidados Paliativos

Comunidades compasivas al final de la vida 

"Una ciudad no está adornada por cosas externas, sino por la virtud de quienes la habitan” (Epicteto)

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En nota anterior decíamos que desde hace varias décadas venimos asistiendo a cambios en la demografía mundial, como lo son el envejecimiento de la población, el desarrollo tecnológico, el aumento de la esperanza de vida, y que las principales causas de muerte pasaron de ser las enfermedades infecciosas y los traumatismos, a ser las enfermedades crónicas, por lo que la demanda de atención y soporte institucional también creció, resultando frecuentemente insuficientes los existentes. Al mismo tiempo, las sociedades industriales prestan poca atención a los cuidados que se necesitan al final de la vida en el contexto de los Cuidados Paliativos.

En este espacio de encuentro retomamos el concepto de ciudades compasivas y la necesidad de ir pergeñando el modelo en nuestra comunidad chaqueña, donde se extiendan colectivamente el apoyo y la ayuda compasiva a personas que se encuentren atravesando experiencias de sufrimiento, designando así a la implicación de la ciudadanía en el arte del cuidar. 

Una ciudad cuidadora y sensible reconoce que cuidarse unos a otros en momentos de crisis y pérdida no es únicamente una tarea de los servicios de salud y sociales, sino una responsabilidad ineludible de todos. En términos de salud pública, las comunidades de este tipo son iniciativas de desarrollo comunitario.

Cuidar y cuidado se definen como actitudes en relación con uno mismo, con los otros y con el mundo, mejorando la calidad de vida en general.

Hacer llegar la ayuda en los momentos y experiencias más difíciles a aquellos integrantes de la comunidad que, sea por edad avanzada (envejecimiento), soledad (fragilidad), enfermedad crónica que amenaza y limita la vida, duelo o sobrecarga del cuidado a largo plazo, requieren de atención integral (sanitaria, social y comunitaria).

Una persona compasiva busca comprender el dolor, la angustia o la falta de esperanza que padece otro individuo, en combinación con el deseo de ayudar, aliviar y atender, siendo sus pilares la escucha y la comprensión.

Los servicios de Cuidados Paliativos llevan a cabo esta premisa en su tarea diaria con un enfoque holístico e interdisciplinario, y generalmente promueven el comportamiento compasivo en la comunidad próxima de pertenencia de los pacientes que acuden a dichos servicios. Por ejemplo, cuando la persona regresa a su domicilio para transcurrir sus últimos días según su deseo, estableciendo redes de apoyo y cuidado con los diferentes actores de su contexto.

Para comenzar a establecer comunidades compasivas habrá de trabajarse en un programa que contenga el ideario propuesto, donde el comportamiento individual esté basado en valores de humanismo y compromiso para el soporte de personas vulnerables.

Para ello es necesario convertir a las ciudades saludables, además, en compasivas, esto es, conectarse con el “cuidado más humano”. El primer paso será conocer la sociedad y luego identificar a todos los agentes sociales, asociaciones y entidades públicas que quieran participar en esta atención.

Para la transformación a una cultura del cuidado se habrán de facilitar espacios, momentos y políticas en diferentes ámbitos, para sensibilizar a la población sobre las necesidades del prójimo.

A modo de ejemplo, tanto la Secpal (Sociedad Española de Cuidados Paliativos) como el Programa “Todos con Vos” -Buenos Aires-Asociación Pallium, plantean en sus lineamientos que esos ámbitos sean los espacios escolares, las asociaciones, entidades y lugares de trabajo, donde se aborden los temas referidos a la enfermedad grave, el sufrimiento, el final de la vida, la pérdida y el cuidado.

La compasión en la escuela ocupa un capítulo especial; la enfermedad y la muerte provocan sufrimiento en niños y adolescentes. En ese ámbito, ser compasivos es atender al alumno que sufre según sus características, sus edades e historias de vida, lo que es responsabilidad de la comunidad docente. Se trata de replicar en los niños y en la escuela el concepto de comunidades que cuidan.

En lo que respecta a la universidad, se viene mencionando en diferentes ámbitos la necesidad de que se incorporen en su currícula, módulos y contenidos referidos a los cuidados paliativos (y cuidados compasivos).

Que en los diferentes cultos se cuente con grupos que brinden apoyo en el cuidado al final de la vida o en medio de enfermedades crónicas.

Desde las residencias geriátricas, los centros de salud y otras instituciones vinculadas de la ciudad se debe involucrar a los vecinos en acciones de cuidado de final de vida. Clubes, organismos públicos y barrios también pueden apoyar como centros colaboradores, conformando redes que superen fronteras geográficas, políticas y culturales.

Hacia adentro de las organizaciones, se plantea como un gran desafío la construcción de comunidades compasivas en los ámbitos laborales, con modelo de liderazgo compasivo basado en la empatía y en la comprensión, mejorando las estrategias de comunicación entre compañeros, que llevarían probablemente a reducir el estrés y el agotamiento emocional.

Se nombran diversas actividades relacionadas para la sensibilización y la capacitación de la ciudadanía en los cuidados y atención al final de la vida: concienciar y capacitar a través de los medios de comunicación y redes sociales en diferentes formatos; mediante talleres formativos y conferencias que se brinden a diferentes instituciones o ciudadanía en general; realizar eventos de sensibilización social promoviendo el cuidado y acompañamiento a las personas más vulnerables de los respectivos entornos.

Por último, cabe mencionar que la OMS destacó los cuidados paliativos como elemento esencial de la cobertura universal de salud.

*Trabajadora Social en el Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Perrando. [email protected] 

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