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La salud de la persona mayor

Cómo combatir los efectos del frío en las personas mayores

Los días de bajas temperaturas favorecen la aparición de enfermedades respiratorias agudas, como bronquitis o gripe, y el agravamiento de enfermedades crónicas, especialmente las cardíacas y respiratorias en personas mayores.

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Además pueden aparecer  contracturas y dolores musculares, relacionados muchas veces con la mayor predisposición a las caídas por suelos mojados, por ejemplo. El encierro, las pocas horas de luz solar, hacen de este un escenario intensamente perjudicial para la persona mayor, precipitándola a la aparición de estados depresivos, soledad, disminución de los niveles de vitamina D y en consecuencia mayor fragilidad ósea y mayor probabilidad de fracturas y síndrome de inmovilidad.

Gerontotips 

-Ventilar de 5 a 10 minutos la casa en las horas de más calor.

-Permanecer acompañado. El trastorno afectivo estacional debido a las pocas horas de luz hace que las personas mayores salgan menos de casa. Es importante que la persona mayor haga el esfuerzo de ir a Centros de Mayores, Centros Culturales y cafeterías con los protocolos adaptados para la situación de pandemia.

-Importancia de vitaminas C y D. Es importante ingerir vitaminas de ambos grupos y un menú rico en legumbres y frutas, acompañado de carne y pescado. Y siempre comer acompañado, ya que el acto de comer es un acto social con gran impacto afectivo sobre la salud de la persona mayor.

-No utilizar braseros o estufa por mucho tiempo, ya que el cambio de temperatura brusca aumenta el riesgo de contraer enfermedades virales, produce várices en las piernas porque la sangre se concentra en las extremidades inferiores, lo que produce que al levantarse se produzcan mareos e hipotensión ortostática, con gran implicancia en leves pérdidas de conciencia y posibles caídas.

-Estimular el consumo de agua: la importancia de estar hidratados radica sobre todo en aquellas personas que no se hicieron al hábito de ingerir una adecuada cantidad de agua diariamente, o en aquellos que tienen dificultades, físicas o de infraestructura para acceder al agua. Es importante contar con compañía que les facilite la posibilidad de consumir agua.

-Es importante completar los esquemas de vacunación, tanto de la antigripal y antineumocócica, y aquellas contra el coronavirus.

-Abrigar los pies con medias gruesas de algodón o de lana. 

-Mantener una buena higiene diaria. 

-No aplicar calor directo en pies y piernas.

-Preservar las manos del contacto con el agua fría, utilizando guantes de goma.

-Realizar actividades de la vida doméstica en las que se ejerciten miembros superiores e inferiores con sencillos ejercicios de gimnasia.

-Los problemas de hipotermia pueden producirse en personas con movilidad reducida debido al Parkinson, fracturas o hemiplejias por trombosis cerebral, Alzheimer, o ciertos grados de demencia donde no hay conciencia de la sensación de frío. 

-En personas que deben estar inmovilizadas, extremar los cuidados. Es importante realizar, con ayuda de un kinesiólogo o del cuidador, una serie de ejercicios adaptados para estimular la movilización de los miembros.

Los mecanismos de respuesta al frío de una persona mayor no difieren de los que posee un joven; pero la capacidad de termorregulación y la respuesta al frío es más lenta, por lo que son más susceptibles a sus efectos. A su vez, se debe saber que los grupos más vulnerables entre las personas mayores son las que presentan enfermedades crónicas, principalmente cardíacas, respiratorias y neurológicas, así como alcoholismo y movilidad reducida. Por todo ello, la persona mayor debe tomar ciertos recaudos en esta épocas invernales para mantenerse saludable y conservar su independencia y autonomía.

*La autora es médica especialista en Geriatría, evaluación y tratamiento del dolor en personas mayores y docente de la Facultad de Medicina – UNNE. Colabora con la Fundación Puente a la Vida.

La Fundación

Invitamos a la comunidad a acercarnos a la fundación donaciones como prendas de vestir, calzados, y elementos de cuidado personal que no utilicen como bastones, chatas, andador, que organizaremos para contribuir con el cuidado de las personas mayores que residan el instituciones de larga estadía con escasos recursos, para consultas puede llamar al teléfono 4451994 o al correo [email protected].

La Fundación cuenta con el espacio “Cuidar, Cuidarse y Sentirse bien” para atender estas problemáticas y el malestar que generan en familiares que se dedican al cuidado de un adulto mayor, para brindar herramientas que les permitan vivir el cuidado sin perder de vista el bienestar del adulto mayor y el propio, para crear relaciones de ayuda satisfactorias y aprender cómo hacerlo realidad.

Encuentros individuales / familiares de hasta 1 hora de duración con una profesional para trabajar de manera personalizada la situación que se percibe como problemática y posibles maneras de afrontarla. Encuentros grupales con otras familias que también se dedican a cuidar a adultos mayores, donde se abordaran distintas problemáticas comunes y se propiciara el intercambio de experiencias. 

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