Delta, la variante que preocupa
La circulación comunitaria de la variante Delta del virus Sars Cov 2 en un estado del sur de Brasil, en la frontera con Argentina, obliga a redoblar los esfuerzos en la región para evitar la propagación de este patógeno que, por su gran capacidad de contagio, se propaga muy rápidamente entre las personas.
La epidemióloga norteamericana María Van Kerkhove, del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, dijo que el organismo internacional mantiene una red de vigilancia en todo el mundo que sigue de cerca a cada una de las mutaciones que presentó el Sars Cov 2. Ese trabajo permitió observar que la variante Delta mostró una mayor transmisibilidad en los países en los que se detectó su presencia.
En su página web, la OMS explica que todos los virus cambian con el paso del tiempo, y también lo hace el Sars Cov 2, el virus causante de la enfermedad Covid 19. Señala, además, que en colaboración con asociados, redes de expertos, autoridades nacionales, instituciones e investigadores, el organismo ha estado vigilando y evaluando la evolución del Sars Cov 2 desde enero del año pasado. “La aparición de variantes que suponían un mayor riesgo para la salud pública mundial, a finales de 2020, hizo que se empezaran a utilizar las categorías específicas de “variante de interés” y “variante preocupante”, con el fin de priorizar el seguimiento y la investigación a escala mundial y, en última instancia, orientar la respuesta a la pandemia de Covid-19.
En la actualidad, la variante Delta se ha notificado en 96 países y se prevé que siga propagándose en la medida que se relajen las medidas de prevención. Van Kerkhove, dijo que existe una serie de factores que contribuye al aumento de la transmisión del virus en todo el mundo. El primer factor son las variantes preocupantes del virus, incluida la variante delta. El segundo, es la mayor movilidad e interacción social que se observa en muchos países, lo que aumenta el número de contactos que tienen las personas. El tercer factor es la relajación o el uso inadecuado de las medidas de prevención (uso de tapabocas, distanciamiento social, lavado frecuente de manos, correcta ventilación de los espacios cerrados) cuya eficacia está demostrada y que, como se sabe, previenen las infecciones, reducen la propagación del virus de una persona infectada a otras personas, y salvan vidas. Según la experta de la OMS, el cuarto factor es la distribución desigual y no equitativa de las vacunas entre países ricos y pobres lo que hace que el virus continúe propagándose y experimentando nuevas mutaciones. Estos factores, en opinión de Van Kerkhove, hacen que el mundo continúe siendo muy susceptible a la infección. Claro que no todos los países se encuentran transitando la misma fase de la pandemia.
En el Reino Unido, por ejemplo, en la última semana se registraron menos infecciones (más de un 90 por ciento de las reportadas corresponden a la variante Delta), pero se incrementó el número de fallecimientos y de personas hospitalizadas por Covid-19. Por ese motivo, el primer ministro, Boris Johnson, pidió prudencia a los británicos y que mantengan los cuidados que recomiendan las autoridades sanitarias. Por su parte, Francia, Italia, Grecia y Australia, aumentaron las restricciones por el aumento de contagios y en Alemania la propagación de la cepa Delta generó preocupación en las autoridades, a tal punto que se anunció que podrían volver algunas limitaciones.
En Argentina, en tanto, la información oficial indica que el país acumula 29 casos confirmados de la variante Delta relacionados con personas que regresaron de Estados Unidos, España, Holanda, México, Montenegro, Panamá, Francia y Venezuela.
A nivel global, la mayoría de los expertos coincide en señalar que se está frente a una situación dinámica que cambia todos los días y que la mejor estrategia para hacer frente a las variantes que suscitan preocupación es avanzar con las campañas de vacunación, ya que según la OMS, todas las vacunas aprobadas para el uso en esta emergencia sanitaria protegen contra las formas graves de la enfermedad, la hospitalización y la muerte, incluso a causa de la variante Delta.
Lo más importante, entonces, es que un alto porcentaje de la población reciba todas las dosis para tener inmunidad completa, optimizando la protección frente al virus. El objetivo es interrumpir las cadenas de contagio y, a la vez, lograr que las personas, incluso si sufren la infección del virus, se recuperen y no enfermen gravemente.










