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expectativa por lluvias en septiembre y octubre

Sequía: el Servicio Meteorológico confirma perspectivas poco alentadoras

Para la primavera las previsiones son de una ocurrencia de menos precipitaciones que en el promedio histórico y con temperaturas estándar.

Zona costera al río, en Rosario. Foto: Noticias Argentinas

Un informe especial, publicado el 22 de julio, el Servicio Meteorológico Nacional confirmó tendencias que explican la bajante histórica del río Paraná. 

“Los impactos se sienten en sectores críticos de la actividad productiva y preocupa a expertos y autoridades. Es un fenómeno complejo, multicausal, que se perfila como histórico”, se afirma. 

En la región que incluye a la Argentina la situación actual de sequía puede estar relacionada con el fenómeno de La Niña, vigente de junio de 2020 a abril de 2021, pero que tiene una cierta influencia en el comportamiento de la atmósfera hasta unos meses después de su fin. 

La Niña es un factor modulador de lluvias en el sur de Brasil y el Litoral argentino, que reduce la cantidad de precipitaciones en esa región del continente. 

En las tendencias climáticas para el trimestre julio, agosto, septiembre, los patrones de lluvia se repiten, tanto en la cuenca brasileña, como en zonas de los ríos argentinos. Y aunque todavía es muy pronto para confirmarlo y los pronósticos presentan una alta incertidumbre a tan largo plazo, existe la posibilidad de un nuevo evento de La Niña a partir de la primavera.

Tomas de agua

Juan Borús, hidrólogo del Instituto Nacional del Agua admite que  se desconoce cuándo terminarán los efectos de la sequía que comenzó en junio de 2019. En marzo de 2020 se empezó a manifestar en la alta cuenca del Paraná, en Brasil, con una disminución muy significativa que obligó a un seguimiento cada hora. “Expuso el grave problema que tiene la Argentina con las tomas de agua urbana”. 

En cuanto a la temporada de lluvias en Brasil, que comienza a mediados de octubre, el Centro de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) indica que todavía no es posible anticipar si habrá precipitaciones promedio. Un factor que puede dificultar el inicio de las lluvias es la sequía prolongada, que implica valores bajos de humedad del suelo (y, por tanto, de humedad del aire) necesarias.

Puertos de ciclos altos  

Un geólogo describe que una parte del problema aparejado a la bajante del Paraná son las instalaciones próximas a la costa. 

“Toda la construcción de la infraestructura portuaria de Rosario se realizó en la década del 70, en coincidencia con un momento de niveles medios del río considerablemente más altos que en décadas previas”, describió Carlos Ramonell. 

Carga de granos para exportación, enero de 2017. Foto: archivo, Marcos Brindicci / Reuters

En declaraciones periodísticas el docente de la Universidad del Litoral explicó otras condiciones que dificultaron la operatividad e ingreso de buques ultramarinos de gran porte en un tramo que es netamente fluvial. 

“Pretender que sigan circulando con normalidad va contra las características morfológicas de la vía”, indicó en declaraciones a radio Gráfica.

En Brasil 

Ramonelll es licenciado en Ciencias Geológicas (Universidad de San Luis) y doctor en Ciencias Naturales (Universidad de La Plata) y también se refirió a la histórica baja del nivel del agua del río Paraná.  

“Quienes estudiamos el río desde distintas instituciones sabemos que entra en aguas bajas desde agosto de 2019 y se debe a un déficit de lluvias. Las precipitaciones más abundantes caen en la cuenca norte en territorio brasileño durante los meses septiembre y octubre”. 

“En relación con los niveles de 2020 y en lo que va de este año, tanto en la primavera y verano anteriores hubo déficit. El problema es que los pronósticos acusan condiciones de sequía, sin situaciones favorables de lluvias estacionales para esos meses de 2021”.