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Impuesto global a multinacionales

Los ministros de Finanzas del G20 aprobaron en Venecia un acuerdo para cobrar un impuesto global a gigantes como Google, Microsoft, Oracle, Amazon y Apple. La iniciativa busca poner un freno a la multimillonaria evasión de impuestos de las multinacionales que, a la sombra de vacíos legales, aprovechan para desviar beneficios a paraísos fiscales.

La decisión fue adoptada por ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales de países que integran el G20 durante la reciente cumbre celebrada en Venecia. Si bien la noticia fue celebrada por varias organizaciones no gubernamentales que trabajan por un sistema tributario global más justo, todavía no está claro si este nuevo esquema beneficiará a todos los países donde operan estas multinacionales o si la balanza se inclinará, como suele suceder, para el lado de los países centrales, dejando al margen a las naciones de la periferia. En el caso de Argentina, el proceso se sigue con mucha atención ya que si se aplica el impuesto de al menos 15 por ciento sobre las ganancias de las corporaciones, a nivel local se podría evitar la evasión de más de 1.100 millones de dólares por año, que es el monto que se estima que mediante maniobras las multinacionales que operan en el país lograr transferir a paraísos fiscales.

En rigor, desde hace ya más de una década que organizaciones no gubernamentales de todo el mundo vienen alertando que la globalización y la dinámica que adquirió el movimiento internacional de capitales por falta de regulaciones facilitó la evasión y la elusión fiscal por parte de las grandes corporaciones que eligen operar en paraísos fiscales o en algunos territorios con tributación baja o nula, como Hong Kong, Bahamas, Irlanda o Luxemburgo. Se calcula que ese tipo de maniobras permite que montos que van desde los 250.000 a 400.000 millones de dólares anuales puedan burlar los controles fiscales en distintos países, incluidas naciones ricas como Francia, Alemania y Estados Unidos. Fueron justamente estas naciones las que, apremiadas por las exigencias de disponer de mayores recursos para atender la emergencia sanitaria desatada por la pandemia de Covid-19, decidieron poner un límite al abuso de las grandes corporaciones.

“Las multinacionales ya no podrán enfrentar a un país contra otro en un esfuerzo por reducir los impuestos y proteger sus beneficios a expensas de los ingresos públicos”, sostuvo el propio presidente de Estados Unidos, Joe Biden. El mandatario, además, advirtió que estas empresas “ya no podrán evitar el pago de su parte justa ocultando los beneficios generados en Estados Unidos, o en cualquier otro país, en jurisdicciones de menor imposición”, mostrando así un giro en la posición de EEUU sobre este asunto respecto de la postura asumida por la administración Trump.

Se cree que estas nuevas reglas de juego, que tendrán alcance mundial, harán que sean más difíciles las transferencias de dinero de las empresas hacia las guaridas fiscales y, por lo tanto, no les quedará más remedio que pagar impuestos como el resto de los actores de la economía. Los expertos observan que estas grandes corporaciones se han visto beneficiadas por su posición dominante en el mercado y por la opacidad que ofrecen los paraísos fiscales a sus operaciones. En ese sentido, recuerdan que en julio de 2018 la Comisión Europea aplicó una multa de 4.343 millones de euros contra Google por abusar de su posición de poder en el mercado con el sistema Android. Según el ente europeo, Google obligó a los fabricantes de teléfonos inteligentes que usan Android a instalar en serie su motor de búsqueda y el navegador Chrome para poder utilizar otras aplicaciones, como Google Play. Pero eso no es todo. En el campo de la publicidad en línea, Google y Facebook concentran en sus manos casi el 75 por ciento de ese rubro, lo que les permite embolsar enormes ganancias gracias a la facilidad con la que acceden a los datos de sus usuarios. Amazon y Apple, en tanto, actúan con la misma lógica utilizando la estrategia de comprar empresas más pequeñas para quitar de su camino a potenciales rivales.

Habrá que esperar para ver si, efectivamente, este impuesto global logra poner fin a la evasión fiscal de las multinacionales y ayuda a generar ingresos para los Estados que necesitan más recursos para hacer frente a la pandemia e iniciar el camino de recuperación de sus economías.