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País pobre, de gente con hambre en medio de muchos recursos

La pandemia del coronavirus y la caída de la actividad económica es la excusa perfecta para tratar de disimular un estado de situación que la Argentina vive desde hace muchas décadas: el hambre.

¿Cómo se baja el nivel de personas con necesidades tan elementales como el hambre, en un país donde sobra la leche, la miel, las carnes?. ¿Qué nos pasa a los argentinos?

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El campo es uno de los tantos generadores de puestos de trabajo, como lo son la construcción,  el comercio y los servicios. En el Chaco, vemos que el algodón es una de las actividades productivas e industriales que generan una alta captación de mano de obra en sus diferentes estamentos de la cadena.

Reducir la pobreza del país es una tarea que le compete a todo el arco político, dirigencial, de gobierno, del campo y la agroindustria, y está muy lejos de las etapas discursivas que operan para mostrar que el Estado es el único generador de empleo.

Sabemos que no es así, y que el Estado requiere de inversión privada para poder generar empleos de calidad. Entonces, ¿por qué tantas trabas, por qué tanta afrenta, y por qué seguir pescando en la pecera de los tributos?

Reducir la pobreza requiere años de crecimiento y, aun así, vamos a seguir teniendo altos niveles. El crecimiento puede ser mayor y también puede mejorar la distribución del ingreso, pero eso debe ser sostenidamente”, afirmó el economista del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) Leo Tornaroli, especialista en la temática y autor junto Jéssica Bracco y Leonardo Gasparini de un trabajo en el que se analizan los principales motores de las variaciones en la pobreza entre 2003 y 2015.

Ayer, en Infobae, Virginia Porcella hace un enfoque de esta situación y concluye que Antes del inicio de la crisis sanitaria en marzo de 2020, un 35% de la población no podía acceder a la canasta básica. Regresar a esos niveles no será sencillo para el país incluso en un escenario optimista de crecimiento económico sostenido”.

MÁS POBLACIÓN, MAS NECESIDAD DE MÁS ALIMENTOS

No se justifica, literalmente, que habiendo tanta tierra disponible se padezca la necesidad alimentaria. La población chaqueña sigue creciendo. Y eso implica consecuencias directamente proporcionales como el aumento del delito, la falta de empleo, el reclamo por servicios como salud, arreglo de calles, luz y alimentos. Y en medio de todo esto, conviene hablar de un tema del que muchos prefieren mirar para otro lado: la producción primaria para sustento familiar.

El Chaco, fundamentalmente el interior, tiene su población laboralmente activa dependiendo en su mayoría de la actividad privada. Hay que aclarar que no es en su mayoría empleo formal, porque la enorme carga tributaria sigue empujando a la informalidad y son los comercios de distintos rubros los que más mano de obra ocupan.

El mercado laboral se caracteriza por ser reducido, dada la baja tasa de actividad que presenta. La demanda de trabajo es incesante, sobre todo en los jóvenes.

MAS SEMILLA

Producir frutas y hortalizas en cantidad siempre ha sido un intento en que el Chaco no ha podido avanzar de manera significativa. Los efectos que irá dejando la pandemia mundial del Covid-19 en el mundo, y particularmente en América Latina, son altamente negativos y de fuerte impacto en la población. En este contexto se sabe que el Chaco tiene un interesante consumo de frutas y hortalizas, pero es necesario advertir que el 76% de estos productos llega de otras provincias.

La semilla y el agua es clave en quienes han entendido que en una pequeña porción de tierra se pueden producir alimentos.

DIA DEL SUELO

El 7 de julio se celebra el día nacional de la conservación del suelo, decretado en 1963 por la Presidencia de la Nación Argentina en reconocimiento al Dr. Hugh H. Bennett, pionero y emblema en la disciplina.

Este recurso sufre una degradación progresiva a causa de la erosión, desmontes, uso del fuego, sobrepastoreo, labranzas inadecuadas, falta de rotación de cultivos y expansión de las fronteras agrícolas, entre otras actividades.

El suelo es sustento de vida, desarrollo y producción, es parte de nuestro deber cuidarlo, fomentando actividades que influyan positivamente sobre el suelo, como las buenas prácticas agrícolas. El suelo es un recurso que debe ser resguardado, ya que será el legado de las próximas generaciones.

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