La visión joven ante el nuevo escenario agropecuario en el norte argentino
SAENZ PEÑA (Agencia) – El nuevo año agrícola comienza a planificarse en el centro chaqueño y, si se dispone del insumo humedad en el perfil, las siembras responderán a los números que realizó el productor “afinando el lápiz, para seguir apostando al campo a pesar de la incertidumbre”.
Las discusiones que se repiten entre el gobierno nacional y el sector productor de alimentos y mayor aportante a la caja del Estado, generan enojo y malestar entre los trabajadores de la tierra, “pero así y todo no se deja de sembrar y de producir”, dicen los chacareros.

“En la zona hoy no se ven campos abandonados, e incluso se están buscando chacras disponibles para alquilarlas, es decir que se sigue trabajando, se continúa apostando al trabajo rural a pesar de todas las contras”, afirmó el ingeniero agrónomo Joel Romuchewsky, hijo de productores tradicionales del centro chaqueño.
Se pueden observar algunos campos que están enmalezados “pero no por falta de trabajo, sino que responde a la planificación del lote”. “Hoy el productor está haciendo números para saber qué le conviene más: hacer aplicaciones para controlar las malezas o mover el suelo”, explicó el ingeniero Romuchewsky. En este sentido, el profesional acotó que “en los últimos tiempos algunos de los herbicidas tuvieron incrementos importantes en los precios, en consecuencia el agricultor tiene que planificar bien”.
POLÍTICA AGROPECUARIA INEXISTENTE
“La incertidumbre juega en contra del sector”, afirmó Joel Romuchewsky, para agregar que no tiene registro en su memoria de “cuándo en el país se tuvo, y se ejecutó, un programa de política agropecuaria con continuidad en el tiempo”. “Los funcionarios cambian y modifican todo lo que pudo existir, siempre es barajar y dar de nuevo”, consideró el técnico de la Cooperativa Sáenz Peña.

La incertidumbre es la palabra que corona cada análisis referido a la producción primaria, “con un campo que en estos tiempos tiene más dudas que certezas por la pandemia, el año electoral y la ausencia total de políticas que lo dejen producir con seguridad”.
“El agricultor, a pesar de todas las contras, sigue creyendo que en algún momento el gobierno, del color político que sea, va a mirar con agrado al campo”, consideró con esperanza el profesional.
AFINAR EL LÁPIZ
El seguir trabajando el campo significa parra el chacarero “afinar el lápiz y analizar los precios de la cosecha, los costos de los insumos y la rentabilidad, para determinar cómo invertir”.
En este contexto tan ajustado, el porcentaje de retenciones aplicado a cada producto también juega a la hora de la planificación. “La soja, que es el grano con mayor porcentaje de impuesto a la exportación, es la siembra al que el productor le dedica más atención porque los números son muy ajustados”, mencionó.
En lo referido al poroto, se insiste con la aclaración referida a que los buenos valores en dólares que cotiza la producción no tienen impacto directo en el agricultor del norte argentino que, además de las retenciones, tiene la desventaja de un flete muy largo con costos elevados.
ALTO COSTO PARA EL GIRASOL
Los números ajustados impactan también al momento de decidir si la siembra de girasol será una apuesta. La oleaginosa, “es un cultivo caro y este año los números de los costos de producción se han incrementado en la cotización en pesos”. Los elevados valores de los insumos para el girasol “genera en esta zona del centro chaqueño, en la que existen muchos productores pequeños, que se vaya dejando de lado el cultivo en la planificación de los lotes”.
“En semillas la inversión inicial es de casi seis mil pesos por hectárea, a eso hay que adicionar los herbicidas, el pago del servicio de siembra y de aplicación de tratamientos; todo suma mucho y el productor opta por sembrar una pequeña porción de su chacra o bien inclinarse hacia otro cultivo”, sintetizó Joel Romuchewsky.
En la programación del año agrícola, “si el girasol deja de ser una opción porque los números no cierran, se buscan otros cultivos alternativos”. En esa elección sale beneficiado el algodón, “que vuelve a ser elegido por los productores porque, más allá de que requiere mayor dedicación que el grano aceitero, hoy es más seguro llegar a la cosecha”.
POCO TRIGO
El agricultor sigue sembrando, “a pesar de la ausencia de políticas alentadoras para el sector”, y los campos del centro chaqueño “algo de trigo muestran”.
El grano harinero, sembrado hace pocas semanas, “estaba complicándose por la falta de agua y la lluvia de los últimos días le devolvió humedad superficial que estaba necesitando, lo que ayuda en la etapa inicial del cultivo”.
La superficie que se observa con trigo “es la que tradicionalmente se hace en la zona, no es mucho pero el verde en los campos expone claramente que la gente de campo, a pesar de todas las contras, sigue creyendo y apostando al trabajo”, finalizó destacando el ingeniero Joel Romuchewsky.
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