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Cartas de lectores

Sobre el sistema de lagunas de la ciudad de Resistencia

Señor director de NORTE:
Resistencia no solo es la Ciudad de las Esculturas, también es la Ciudad de las Lagunas. El número de ellas así lo amerita. 
Se las encuentra de Norte a Sur y desde esta ciudad, hasta la vecina Barranqueras. 
Estos cuerpos de agua son de distintas dimensiones y profundidad y conforman un humedal urbano.
Las lagunas aumentan su caudal con el solo aporte de las lluvias. Por ello, durante las épocas de precipitaciones escasas sufren el proceso de deterioro progresivo hasta que llegan a secarse.
Cuando las lagunas tienen agua constituyen un ambiente rico en vegetales y animales de tamaños diversos. 
Son los vegetales y animales con vida asociada al agua que, como todos los organismos, necesitan oxígeno y agua para vivir.
Los más frecuentes de encontrar en nuestras lagunas son los conocidos repollitos y lentejas de agua (flotantes), así como el pirí que arraiga en el borde barroso y que puede ofrecer protección y residencia a los rosarios rosados de los huevos de caracoles.
Peces, ranas, cangrejos, caracoles son alimento de garcitas, mbiguáes jacanas (o pollonas) y caracoleros.
Este paisaje urbano necesita el arbolado característico: sauces y ceibos (el chaqueño de floración rosada) y el de flor roja (flor nacional de Argentina).
La nota tiene como objetivo revalorizar a las lagunas de Resistencia, como referentes ecológicos, paisajísticos e históricos porque los antiguos vecinos podrán atestiguar que algunas de ellas se rellenaron para permitir construcciones particulares y edificios públicos.

ELBA LEONOR S. DE ROMERO
(Magister en Gestión Ambiental y Ecología -UNNE. Botánica Especialista en Paisajismo -Universidad de La Plata)

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El riesgo de usar el celular al conducir

Señor director de NORTE:
El Instituto de Seguridad y Educación Vial es una entidad que recientemente cumplió 36 años de labor ininterrumpida y, entre las funciones que cumple, desarrolla en las redes encuestas destinadas a conocer la “cultura vial”. 
Muchas de las cuestiones desarrolladas se vinculan con los exámenes para la habilitación de conductores, más específicamente sobre el uso del celular al conducir, donde sólo el 15 % admite que lo utiliza mientras se desplaza por la vía pública manejando su vehículo.
El desarrollo tecnológico y la necesidad de estar constantemente en comunicación convierten al celular en el “cordón umbilical” que nos une y nos adentra en el entorno social. 
La percepción de seguridad y protección que aporta un móvil es especialmente significativa en momentos de urgencia o de necesidad. Por eso, llevarlo en el vehículo permite en caso de avería, colisión, accidente, congestionamiento o cualquier otro tipo de urgencia transmitir información rápida y precisa, así como demandar la ayuda necesaria. 
Sin embargo, la utilización del celular conduciendo genera un elevado riesgo de distracción evaluado en los siguientes datos:
-Tras un minuto y medio de hablar por el celular (incluso con manos libres) el conductor no percibe el 40 % de las señales, su velocidad media baja en el 12 %, el ritmo cardíaco se acelera bruscamente durante la llamada y se tarda más en reaccionar.
-         Algunos estudios comparan la peligrosidad con la conducción con exceso de alcohol.
-  Un alto porcentaje de conductores (entre un 30 % y un 50 %), no percibe este riesgo.
Esto hace necesaria la sensibilización de los conductores en varias direcciones:
-Disuadir a los usuarios de llamar o contestar el celular mientras conduce.
-Desistir de realizar una llamada a quien se sabe que va conduciendo.
-Comprender que como peatones, abstraídos en la conversación también caminamos ajenos a los riesgos viales

Eduardo Bertotti
Director ISEV