El rol de las lagunas en el entorno urbano
Las lagunas urbanas son cuerpos de agua dispersos en el paisaje de una ciudad que cumplen funciones esenciales, como sostener el equilibrio ambiental y mejorar la calidad de vida de quienes habitan en sus alrededores. En áreas densamente pobladas como el Gran Resistencia, donde la historia urbana está muy ligada a los humedales, su preservación se vuelve una necesidad. Pero a pesar de su importancia, estas lagunas enfrentan amenazas constantes debido al crecimiento urbano, la contaminación y la ocupación indebida de sus márgenes. Comprender su valor es el primer paso para promover su cuidado.
Las lagunas urbanas brindan múltiples beneficios que muchas veces pasan desapercibidos. Por un lado, funcionan como reservorios naturales de agua dulce, almacenando y regulando el recurso en momentos de abundancia. Por otro lado, actúan como espacios que retienen sedimentos y nutrientes, lo que ayuda a mantener el equilibrio del entorno. Asimismo, son hábitats fundamentales para diversas especies de plantas y animales, lo que contribuye a preservar la biodiversidad local. Además, estas áreas verdes y acuáticas ofrecen espacios de recreación y contacto con la naturaleza, lo que impacta positivamente en el bienestar de la población. En consecuencia, protegerlas implica también proteger una parte esencial de la vida urbana.
En relación con la concientización social, resulta relevante mencionar el proyecto Laguna impulsado por el Centro Cultural Alternativo (Cecual). Esta iniciativa propone revalorizar las lagunas de la ciudad mediante actividades que combinan arte, ciencia y participación comunitaria. A través de foros abiertos, festivales culturales, proyecciones de cine y jornadas de limpieza, se busca acercar a los vecinos a estos espacios y fomentar su cuidado. Al mismo tiempo, el proyecto promueve la construcción de una identidad colectiva vinculada a las lagunas, invitando a la comunidad a reconocerlas como parte central de su entorno cotidiano. De esta manera, se impulsa su preservación y su integración plena a la vida urbana.
Por otra parte, uno de los aspectos más importantes de las lagunas urbanas es su papel en la prevención de inundaciones. En ciudades como Resistencia, construidas sobre humedales, estos cuerpos de agua cumplen una función clave al actuar como amortiguadores durante lluvias intensas. Es decir, absorben el exceso de agua y regulan su escurrimiento, evitando que se acumulen grandes volúmenes en poco tiempo. Sin embargo, cuando las lagunas son rellenadas, reducidas o contaminadas, esta capacidad se ve afectada.
A medida que la urbanización avanza, el número de lagunas disminuyó de manera considerable. De las más de sesenta que existían originalmente en el área del Gran Resistencia, hoy quedan poco más de veinte. Esta reducción evidencia el impacto de la gran expansión urbana. En muchos casos, las lagunas son vistas como terrenos disponibles para construir, sin considerar las consecuencias a largo plazo. Sin embargo, esta visión resulta limitada, ya que ignora los beneficios que estos ecosistemas aportan a la ciudad. En consecuencia, se vuelve necesario replantear la forma en que se concibe el desarrollo urbano, incorporando la protección de las lagunas como un eje central.
Asimismo, el cambio climático intensifica la necesidad de preservar estos espacios. Las lluvias torrenciales y los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, lo que pone a prueba la capacidad de las ciudades para adaptarse. En este contexto, las lagunas funcionan como una infraestructura natural que ayuda a mitigar estos impactos. A diferencia de las obras artificiales, que requieren grandes inversiones y mantenimiento constante, las lagunas cumplen su función de manera eficiente y sostenible. Por ende, cuidarlas no solo es una decisión ambientalmente responsable, sino también una estrategia inteligente para enfrentar los desafíos del futuro.
La preservación de las lagunas urbanas requiere el compromiso conjunto de los distintos sectores de la comunidad, las autoridades y las organizaciones sociales. Es importante que se reconozca su importancia y que se traduzcan las ideas en acciones concretas. Es fundamental promover políticas públicas que protejan estos espacios, así como fomentar la educación ambiental desde edades tempranas. Al mismo tiempo, la participación ciudadana resulta clave para garantizar su cuidado a largo plazo. Las lagunas no son un obstáculo para el desarrollo, sino un recurso invaluable que debe ser protegido por todos. Cuidarlas hoy es asegurar que las ciudades sean más equilibradas, seguras y habitables para las generaciones presentes y futuras.
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