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El modelo PEF

Seguramente una de las preguntas más fáciles de responder es: “¿Para qué querés tener un negocio?” “Para ganar dinero, vivir de lo mío, no depender de otros”, y también ‒estaría bien‒, para ser feliz. 
 (Extracto del libro ADN FINANCIERO. MODELO PEF) 

Por increíble que parezca, según una encuesta interna de nuestra consultora, nueve de cada diez empresarios a los que preguntamos ¿saben exactamente si están ganando dinero?, nos responden que no saben exactamente cuánto, o lo que es peor aún, ni siquiera saben si están ganando. 

En algunas ocasiones nos hemos enfrentado a situaciones muy graciosas, por llamarlo de alguna manera, donde por ejemplo un empresario nos preguntó: “¡¿Dónde está mi dinero?!”; o el tan famoso “¿Cómo puede ser que cuando yo empecé hace unos años veía mi dinero, y ahora casi no tengo plata para pagar mis cuentas?” 

Los números son el corazón de la empresa y así como en la vida, si ese corazón tiene problemas, será muy difícil poder disfrutar de la vida en plenitud.

 La primer reflexión y fundamental para avanzar es preguntarse si realmente les interesa saber si ganan dinero. Parece raro, pero hay empresarios a los cuales parece no importarles o simplemente lo ponen en segundo plano. 

La respuesta debería ser sí, sin que esto se transforme en una obsesión o que rija todo lo que se hace en su negocio. Pero sí es necesario dominar la información en torno a los números, ya que sin ella podríamos estar tomando muy malas decisiones que afectarán el futuro del mismo. 

Tampoco quiero caer en que todo es dinero o que es lo único importante; de hecho, con seguridad les diría que no lo es, ya que por más que conozcan los números, esto no les garantizará el éxito a futuro, solo les dirá si están haciendo bien las cosas en términos económicos, y solo eso. Ahora, ¿qué tienen que hacer hoy para mejorar su negocio? Ese es otro tema. 

Entonces ¿cómo se hace para realmente dominar los números? 

En SET hemos creado el modelo PEF. Este fue diseñado en conjunto por los consultores de SET como respuesta a la necesidad de encontrar un modelo que ayudara a sintetizar la información importante para la toma de decisiones y dominio de los números. Este modelo es sin dudas una de las partes centrales en nuestro proceso de consultoría y suele ser por donde siempre damos comienzo a las mismas. ¿Por qué? Porque si no dominamos los números, podemos hacerles tomar decisiones que podrían ser catastróficas para su negocio. Como dice una frase muy conocida que escuché por primera vez a Manuel Sbdar y que me pareció esclarecedora por donde se la mire “Lo que no se puede medir, no se puede gestionar".

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Desde nuestra óptica los números deben ser analizados desde tres ángulos; ninguno es más importante que otro y todos deben ser controlados para estar en equilibrio. O dicho de otra manera, flaquear en alguno de los tres puede traer complicaciones. 

La primera letra del modelo, la P, hace referencia a la óptica patrimonial. Cuando hablamos de lo patrimonial estamos intentando saber cuánto vale mi empresa y como se compone mi activo y pasivo, tanto a corto, como a largo plazo. También implica tomar una postura de accionista, no de dueño o administrador. Si fueran solo accionistas de su negocio, ¿qué les gustaría saber una vez al año? o ¿qué preguntas les harían a quienes administran el negocio? Los ayudo con algunos puntos que seguramente les gustaría conocer. 

• Saber dónde está mi dinero. ¿Recuerdan que les conté que muchas veces los empresarios suelen preguntar “Dónde está mi dinero”? Por lo general esto se debe a que tomamos muchas decisiones a diario sobre movimientos de dinero como compra de bienes, inversiones, incremento de stock, retiros de capital, etc., pero con el tiempo nos olvidamos o perdemos la posibilidad de darle un seguimiento adecuado. El estado de situación patrimonial nos da una clara imagen en todo momento de la composición de nuestros activos y pasivos; para mayor precisión deben tener como soporte anexos con información bien clara. Por ejemplo: imaginen que hicieron un ESP hace un año y en ese momento su stock era de 1 000 pesos y tenían otros 1 000 pesos en efectivo. Al año, sienten que algo anda mal porque no cuentan con efectivo para afrontar las cuentas corrientes de la empresa o para realizar retiros; si no cuentan con la información pueden intranquilizarse y llegar a pensar que están perdiendo dinero. Ahora bien, podemos recurrir al ESP y ver si encontramos allí alguna explicación para el tema que nos preocupa. Al realizar el nuevo ESP notamos que efectivamente el dinero en efectivo ha disminuido, pero vemos al mismo tiempo que el stock ha pasado de 1 000 a 1 900; o sea que el dinero está, solo que inmovilizado en el stock. Seguramente esto los tranquilizará y podrán por ejemplo, tomar una medida como bajar el stock para lograr más liquidez; pero esta decisión no está basada en la intuición, sino en la información. 

• Corriente y no corriente. Como les expliqué anteriormente, debemos dividir los activos y pasivos en corrientes y no corrientes. Como norma general se toma como corriente un ejercicio anual; no obstante, esto no tiene que ser necesariamente así y muchas veces es conveniente hacerlo cada 6 meses; esto con el fin de poder tener más claro el estado financiero de la empresa. El principal objetivo de dividirlo de esta forma consiste en tener un indicador de orden financiero, ya que si por ejemplo, el activo corriente es menor al pasivo corriente, claramente tenemos riesgo financiero ‒entendiendo al mismo como la imposibilidad de afrontar obligaciones por no contar con liquidez‒. Esto no significa que estén en quiebra, sino que por alguna razón asumieron compromisos de corto plazo mayores a la capacidad de generar ingresos. 10 Como bien explicamos, estas son fotos que se toman cada tanto, y nos sirven para ver que no estemos tomando malas decisiones ‒que en el día a día son fáciles de tomar, pero que deben ser analizadas de manera más integral y poder así asumir un riesgo mayor‒. Por más obvio que parezca, créanme que en el día a día se toman cientos de decisiones que afectan nuestra estructura financiera y que no son fáciles de identificar. La idea es poder anticiparse, o al menos saber a qué nos enfrentamos.

 • Saber cuánto vale mi empresa. Podríamos decir que una empresa vale –a valor de liquidación– todos sus activos menos sus pasivos. De esta forma, si tenemos bien la información patrimonial, obtendremos un número que nos dirá aproximadamente, cuánto vale el negocio que administramos. Es importante aclarar que es un ejercicio que solo tiene como fin llegar a ese número, lo que no significa que su empresa realmente valga eso ‒ya que, si su empresa es exitosa, tiene una marca valiosa, etc., seguramente valdrá más‒, pero para los fines del ejercicio y como punto de partida, asumiremos este escenario. Si ustedes piensan vender su empresa, el análisis a hacer es otro y lo trataremos en profundidad en este tomo.

Todo lo recaudado por la venta del libro ADN Financiero. Método PEF, será donado a la Fundación Ludovica del Hospital de Niños de La Plata. Más información: https://gruposetlatam.com/proyecto-solidario/

(CEO DEL GrupoSet Latam)

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