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Ant Group, la empresa que molestó al gobierno chino

El grupo chino Ali Baba no es muy conocido para nosotros, aunque todos sabemos que se trata de un gigante de la tecnología que por sí solo vale más que cualquier compañía estadounidense, excepto Apple, Amazon y Google.

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Jack Ma se desenvolvía con comodidad en reuniones como las del Foro Economico Mundial, adonde llegó por mérito propio hasta que el Estado chino le bajó el pulgar.

Hasta hace un año, el cerebro detrás de Ali Baba era Jack Ma, el hombre más rico de China, creador de The Ant Group, la “fintech” (empresa financiera que basada en instrumentos en línea) más grande del mundo. 

Eso le trajo problemas con el gobierno, que usó el argumento de combatir el monopolio casi de la misma manera que lo hizo la administración norteamericana con John D. Rockefeller, fundador de la Standard Oil, que en su momento producía petroleo, lo refinaba, lo transportaba en sus propios trenes y vendía el kerosene que se usaba para iluminación en sus propias bocas de expendio, hasta que llegó la revolución del automóvil e intentó acaparar la venta de combustibles.

Con algunas diferencias es el mismo modelo de negocios de Marcos Galperín con Mercado Pago, la pata financiera de Mercado Libre. La tecnofinanciera de Alibaba facturó más de u$s 7000 millones en 2019, y es la operadora de Alipay, la principal plataforma de pagos electrónicos del país, con más de 1.000 millones de usuarios.

Pero el gobierno chino consideró que la cartera de Ant y sus datos (millones de ciudadanos comunes) constituían demasiada ventaja respecto de sus rivales de la banca local, justo cuando Ma sacaba a su compañía a la Bolsa mediante una gigantesca “OPI”. Una OPI es la operación con la que por primera vez una empresa ofrece acciones al público. Son las siglas de "Oferta Pública Inicial", pero se suele decir que la empresa "sale al mercado" o "sale a bolsa".

Ma estaba triunfante y dijo: “La OPI más grande de la historia humana. Además, por primera vez, se desarrolla en una ciudad distinta a Nueva York… Está sucediendo un milagro". Para el Wall Street Journal, la cartera de pedidos excedía "el valor de todas las acciones que cotizan en las bolsas de Alemania". El tamaño de la operación no refleja la magnitud del fenómeno financiero. La OPI de Ant se había convertido, en octubre de 2020, en un verdadero frenesí. El precio de las acciones en el mercado privado subió 50% antes de la fecha de vigencia, y se dijo que había habido intentos de compra por un valor 80 veces superior a la oferta. 

El pie en el freno

Sin sutilezas, el gobierno chino no autorizó la operación y puso el ojo en uno de los activos más valiosos de Ant: los datos, derivados de miles de millones de transacciones de consumidores que procesa en forma de depósitos y movimiento de dinero. 

En un país adormecido por su sistema económico fuertemente dirigido, la ventaja competitiva de Ant sobre el sector bancario tradicional menos sofisticado tecnológicamente fue arrastrar millones de clientes hacia el mercado crediticio sin la parsimonia de los bancos acostumbrados a que el gobierno les diga qué hacer. Los reguladores chinos decidieron que era hora de comenzar a desmontar Ant. Su negocio de financiación al consumo estaba destinado a ser reestructurado, con nuevos "socios". 

“El banco central ordenó a Ant que formara una sociedad de cartera financiera separada, que estaría sujeta al tipo de requisitos de capital que se aplica a los bancos. Eso podría abrir una puerta para que los grandes bancos estatales u otras entidades controladas por el gobierno compren la empresa ".

Para poner las cosas en claro, en abril pasado se impuso una multa "récord" de u$s 2.800 millones contra Alibaba por infracciones antimonopolio. La empresa fue acusada de “abusar de su dominio del mercado” y, nuevamente, le ordenó que “rectificara su comportamiento y redujera su negocio”.

“Proteger la justa competencia”

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Ali Baba puede compararse a Mercado Libre o Ebay, y su pata financiera Ant Group a Pay Pal o Mercado Pago. Demasiado dinero y poder para el gusto del gobierno chino.

   "El castigo del regulador al Alibaba Group es un movimiento para estandarizar el desarrollo de la empresa y ponerla en el camino correcto, para purificar la industria y proteger enérgicamente la competencia leal en el mercado", precisaron analistas chinos que casi siempre se hacen eco de lo que los funcionarios no quieren decir en público.

"Estandarizar", "Purificar", "Ponerse en el camino correcto" todos términos que parecen no encajar en la economía china. ¿A quién se le hubiera ocurrido oír hablar de "proteger la competencia justa" a una administración comunista?

El gobierno chino no quiere competencia para los bancos que tardó décadas en controlar bajo la fachada de un giro al capitalismo. Un mes antes el popular navegador de Internet de Ali Baba, número 2 en el mercado chino con más de 400 millones de usuarios activos, fue eliminado por insistencia de Beijing de las tiendas de aplicaciones de la mayoría de las empresas de Internet y telefonía móvil en marzo.

También en abril, Ma fue destituido como presidente de la Universidad Hupan, la escuela de negocios de élite que fundó y dotó en 2015. El plan de Hupan era ambicioso, audaz e innovador. Prometía un nuevo enfoque de la educación empresarial, que en algunos aspectos iba más allá de cualquier otra cosa. 

La semana pasada se informó que "los reguladores aprobaron a Jack Ma's Ant Group una nueva compañía financiera" que controlará la parte más rentable de Ant: el negocio de préstamos al consumo. Ant contribuirá con su enorme cartera de u$s 155 mil millones en préstamos pendientes. Sin embargo, Ant ahora poseerá solo el 50% de la nueva empresa, que se llamará Chongqing Ant Consumer Finance. 

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Comparable a “Mercado Pago”, el Ant Group es la pata financiera de Ali Baba, una de las empresas chinas solo superada en Valor por Apple, Amazon y Google.

Un socio incómodo

El 50% que Ma se vio obligado a resignar de su financiera pasará a manos de varios nuevos “socios”, que aparentemente no están obligados a asumir compromisos de capital. Pero el verdadero impacto es quién obtiene un asiento en la junta directiva: Huarong Asset Management, una empresa que terminó siendo uno de los bancos tóxicos de los años 90 que opera con préstamos incobrables al estilo de los hipotecarios que llevaron al borde del desastre a la economía estadounidense.

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Carismático y de alto perfil, Jack Ma, el hombre más rico del mundo, se ve obligado a entregar la mitad de su negocio a un banco “tóxico” de China.

   Posteriormente, Huarong expandió su negocio de manera imprudente a muchas otras áreas fuera de su estatuto, incluidas inversiones privadas extranjeras grandes y riesgosas; Incluso hoy en día no está del todo claro para las autoridades chinas qué es lo que posee. Huarong desarrolló una cultura de corrupción masiva y sistemática, liderada por su CEO Lai Xiaomin, hasta su caída en 2018: la compañía se convirtió en un "villano" de los medios en China, un ejemplo de fraude e incompetencia, el tema de una espeluznante serie de tv y documentales que se emitió en redes nacionales.

Sin embargo la incorporación forzada de Huarong al negocio de MA demuestra que alguien en Beijing tiene la necesidad de no quedar fuera del negocio de Ali Baba y su estructura financiera. Es como si el gobierno de EEUU le hubiera dicho a Facebook: “Mr. Zuckerberg, salude a su nuevo socio, Bernie Madoff".

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