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Correr riesgos: ¿aprender a perder o nunca dejar de intentar?

¿Puede dejarnos algo más que fútbol, el histórico momento que vivió River Plate ante Santa Fe (Colombia) por la Copa Libertadores de América?. No, no se equivocaron de suplemento. Todos tomamos riesgos, en diferentes puntos de nuestras vidas, y aunque tiene –mayormente- connotación negativa, mueve mecanismos que nos sacan de la zona de confort.

Por si queda alguien sin saber sobre qué hablo, hagamos una introducción. Enzo Pérez es jugador de River (mediocampista, jugador de campo). Semanas atrás debió jugar de arquero, estando –además- lesionado.

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¿Qué pasó?

Al verse limitados, por la cantidad de casos de Covid- 19 positivos en el plantel (que incluía a cuatro de sus arqueros) Marcelo Gallardo (entrenador) nuestro otro protagonista, debió echar mano al plantel que le quedaba para afrontar un duelo que se decidió no aplazar. El partido terminó con triunfo 2 a 1 para River.

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-En psicología deportiva, hay dos conceptos que tienen especial relevancia porque atraviesan todo proceso de entrenamiento y competición que son la noción de rendimiento y de resultado. Mientras que el resultado es lo que queremos lograr, el rendimiento es cómo intentar conseguirlo; por ende en todas las decisiones donde que hay que tomar riesgo, como el caso de Enzo Pérez atajando, al riesgo se lo toma con una concepción negativa porque disminuye las posibilidades de conseguir un resultado positivo. Por ende, todos los planes que nos saquen de la zona de confort individual de los jugadores y, de todo el plan de juego colectivo del plantel, se va a tomar como una amenaza. Como esta amenaza tiene que ver con una disminución de rendimiento, y por ende de resultado, se connota de una manera negativa al riesgo.

Las palabras del psicólogo deportivo, César Bernhardth (Rindo Consultora), a través del teléfono, comienzan a brindarme claridad: salir de la zona de confort. Está claro que cuando tomamos un riesgo salimos de la zona de seguridad, pero César va más allá, señalando que “la evidencia en psicología deportiva muestra que muchas veces –por no decir en la mayoría de las veces- los planes tienen que ser flexibles, en medio de una situación competitiva para poder adaptarnos a las distintas coyunturas”.

DESEQUILIBRIO

Pero, salir de la zona de confort, activar el mecanismo que nos lleva a tomar el riesgo no es sencillo. Como dice Cesar “nadie quiere ser novato en un planteo nuevo, cuando ya se es experto en un planteo viejo”.

-El mecanismo que tiene que ver con tomar un riesgo es una homeostasis interna. Así como el organismo, desde el punto de vista biológico, funciona a través de este principio, es decir tratar de funcionar en equilibrio y tratar de gastar la menor cantidad de energía para funcionar de la mejor manera posible, pasa con el cerebro a nivel general, y con el psiquismo a nivel particular.

El psiquismo funciona por un principio de homeostasis interna: no quiere gastar energía de más. Por lo tanto, cuando hay que tomar riesgos en situaciones competitivas como en este caso se sale de ese principio de homeostasis, de esa zona de confort a la cual el individuo está acostumbrado.

ORGULLO Y VERGÜENZA

Nada nos garantiza el resultado, por más planes flexibles que tengamos, no es algo que podamos controlar, sin embargo en la gama de emociones que nos invaden, hay algo de control en la toma de riesgos.

“Es importante subrayar que hay dos emociones bien antagónicas: una es la vergüenza, que está en un extremo y la otra es el orgullo que está en el otro extremo. Por supuesto que nadie quiere sentirse avergonzado, sí queremos sentirnos orgullosos”, explica Bernhardth.

“Cuando uno toma riesgos, en pos de una causa común que nos trasciende como personas, lo que sentimos es orgullo en cuanto la calidad del intento haya sido la mejor posible. Porque River podría haber perdido el partido, pero esto no quita el orgullo del jugador y del entrenador por haber intentado lo que el equipo necesitaba: que ellos intentaran al tomar decisiones, dentro y fuera del campo de juego”, agrega.

¿CALIDAD SOBRE CANTIDAD?

“La relación entre confianza, o mejor dicho la autoconfianza, que se define como la creencia interna de que alguien puede hacer algo bien, en este caso dentro de la cancha, y el resultado deportivo, siempre fue muy vinculante. Muchísimos deportistas, entrenadores sienten más confianza cuando los resultados los acompañan, pero, paradójicamente la psicología deportiva tiene que trabajar a lado de planteles, de entrenadores, jugadores, familias de deportistas, dirigentes deportivos para no incrementar el lazo entre resultados y confianza. Porque si solo vamos a sentir confianza después de ganar va a haber muchísimas oportunidades donde no vamos a tener confianza”, señala Bernhardth.

“Puedo aceptar el fracaso, pero no puedo aceptar no tratar”, la frase le pertenece a Michael Jordan, quizás el deportista vivo más importante del mundo. Quizás uno de los más competitivos que han conocido el básquet y el deporte mundial.

“La evidencia nos dice ningún equipo de la historia de los deportes mundiales, ni ningún jugador de los de clase mundial para abajo, ganan siempre. Es más, cuando uno analiza las estadísticas un equipo pierde más veces de las que gana por más que sea un equipo de primera línea, un deportista pierde más veces de las que gana por más que sea un deportista de primera línea”, confirma Bernnhardth, quien también ha sido deportista (básquet).

Para cerrar, César me deja un mensaje muy claro, quizás la esencia de lo que nos ha dejado este River con un medicampista como arquero, y podremos pensar cuando analicemos tomar riesgos.

“Lo que hay que favorecer es el estímulo de la confianza, a partir de los intentos en cantidad y calidad que la situación competitiva requiere. Tengo que entrar a la cancha con la garantía interna de que voy a intentar lo que el partido me proponga; y tengo que entrar a la cancha con la aceptación de saber que lo que yo intente no puede devenir siempre en un resultado positivo, pero que eso no quita lo central que tiene que ver con no rehuir del intento, o lo que sería mucho peor, dejar de intentar por temor a equivocarse”.

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