Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

Israel: Netanyahu maniobra para quebrar una frágil coalición que podría sacarlo del poder

La oposición anunció un acuerdo para “destronar” al primer ministro que lleva 12 años en el gobierno.

NOR040621-019F01.JPG
El líder del ultraderechista Yasmina, Naftali Bennet, que podría ser el próximo primer ministro de Israel. A la derecha, Yair Lapid, del centrista Yesh Atid, artífice del pacto para un nuevo Gobierno en Israel.

   El primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, llamó este jueves a los diputados derechistas a rechazar el "Gobierno del cambio" --una frágil coalición de partidos que va de la ultraderecha a la izquierda e incluso árabes-, que podría quitarle el poder tras 12 años, pero que ahora se ve amenazada ante el riesgo de tránsfugas que cambien de bando.

   Tras largas semanas de negociaciones, ocho partidos opositores alcanzaron en la noche del miércoles un pacto para un gobierno que destituiría a Netanyahu y acabaría con más de dos años de bloqueo político, pero el escepticismo y la incertidumbre sigue marcando al país y pocos dan por seguro que el nuevo Ejecutivo llegue a materializarse.

   El acuerdo de los opositores debe ser ratificado en una votación y en la ceremonia de investidura, para la que aún no hay fecha exacta, y ante los días restantes que le quedan de margen los analistas prevén que Netanyahu utilice hasta el último cartucho para hacer descarrilar los progresos de sus máximos rivales y evitar que alcancen la mayoría de 61 escaños imprescindible para establecer un Gabinete.

   El miércoles, a última hora, tras intensas conversaciones en un hotel cercano a Tel Aviv, el líder centrista y opositor Yair Lapid, encargado de formar gobierno, comunicó al presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, que logró un acuerdo para un Ejecutivo que aglutina a un variopinto conjunto de fuerzas, incluso antitéticas a nivel ideológico, pero que intentan encajar de acuerdo con una única meta en común: destronar a Netanyahu.

El fantasma de los tránsfugas

   Sin embargo, horas después de anunciarse el pacto, las grietas se reabrieron, y un elemento siembra dudas sobre la viabilidad de la coalición: el fantasma del transfuguismo entre diputados de partidos derechistas opositores, a los que Netanyahu intenta sondear para que se sumen a su bloque en una maniobra para frustrar el gobierno opositor en el último momento.

   “Todos los miembros de derecha de la Knéset deben oponerse a este peligroso gobierno de izquierdas”, dijo Netanyahu en su primera reacción pública por Twitter tras el acuerdo de anoche, a sabiendas de que habría parlamentarios derechistas que están incómodos con la posibilidad de gobernar con partidos izquierdistas como el pacifista Meretz, o árabes de origen palestino como el islamista Raam.

   Según medios israelíes, se entrevistó también en una reunión de emergencia con sus socios del bloque derechista y religioso, así como con miembros del Consejo Yesha -organismo que aglutina a los colonos de la Cisjordania ocupada-, donde debatió maneras para impedir un Ejecutivo opositor que le desbancaría del poder tras 15 años acumulados como primer ministro (1996-1999 y 2009-2021).

    Según la prensa, entre las medidas planteadas estaría la opción de que los partidos judíos ultraortodoxos realicen una protesta masiva contra la nueva coalición, que es más bien laica, con grupos favorables a aumentar la separación entre religión y Estado y otros que se inclinan por reforzar los derechos de la comunidad LGTB, algo que produce pavor al sector más religioso de Israel.

ayelet shaked.jpg
Ayelet Shaked, miembro de la Knesset muy conocida por sus feroces declaraciones antipalestinas, fue escrachada por partidos de ultraderecha por sumarse a la coalición anti-Netanyahu.

Protestas derechistas para presionar

   Netanyahu también alentó las protestas de activistas ultraderechistas ante los domicilios de Naftali Benet, líder del partido ultranacionalista Yamina, quien podría desempeñar la jefatura del Gobierno durante dos años, tras los cuales sería relevado por Lapid, o de su número dos, Ayelet Shaked, a los que el Estado reforzó la protección ante las crecientes amenazas que recibieron por haberse sumado al bloque anti-Netanyahu.

   Según el diario Haaretz, unas 800 personas protestaron ante la residencia de Shaked, donde profirieron lemas en su contra y de otros líderes derechistas unidos a la oposición -como Guideón Saar, exmiembro del Likud de Netanyahu que se escindió para fundar el partido Nueva Esperanza-, a quienes calificaron de "vergüenza para Israel".

   Con todo, es a los miembros de Yamina y Nueva Esperanza a los que Netanyahu trata de atraerse y, de hecho, estas últimas semanas les presentó varias ofertas para que se pasasen a su bando, sin que ninguna tuviera éxito.

Reticencias en Yamina

   Pero en Yamina -con siete escaños- hay al menos un diputado, Nir Orbach, que se mostró reticente con la idea de un gobierno cuya jefatura estaría vinculada a un sistema rotatorio. Para limar asperezas, Benet se reunió este jueves con Orbach, quién aseguró posteriormente que no tiene “ninguna intención” de pasarse al bloque pro-Netanyahu.

   Por su parte, Lapid instó a convocar cuanto antes una sesión especial para realizar la jura del nuevo Ejecutivo, que debería producirse en el plazo máximo de doce días desde que este miércoles 2 de junio comunicó el pacto de gobierno. Sin embargo, Netanyahu maniobra aún para quebrar la frágil coalición, que aún no puede cantar victoria.

Bassam Al-Salh.jpg
Bassam Al-Salhi, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP , dijo que Bennett no era menos extremista que Netanyahu, y añadió: “Se asegurará de expresar lo extremo que es en el gobierno”.

Palestinos no ven diferencia 

   Los palestinos de Cisjordania y Gaza minimizaron en su mayoría el cambio de mando en el gobierno israelí, afirmando que el líder nacionalista que sustituirá al primer ministro Benjamín Netanyahu probablemente seguirá la misma agenda de derecha.

   “No hay diferencia entre un líder israelí y otro”, dijo Ahmed Rezik, de 29 años, trabajador del gobierno en Gaza. “Son buenos o malos para su nación. Y cuando se trata de nosotros, todos son malos, y todos se niegan a dar a los palestinos sus derechos y su tierra”, enfatizó.

   Bassem Al-Salhi, representante de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dijo que Bennett no era menos extremista que Netanyahu, y añadió: “Se asegurará de expresar lo extremo que es en el gobierno”.

   Hamás, el grupo islamista que gobierna la Franja de Gaza, dijo que no importaba quién gobernara Israel. “Los palestinos han visto decenas de gobiernos israelíes a lo largo de la historia, de derecha, de izquierda, de centro, como ellos lo llaman. Pero todos han sido hostiles cuando se trata de los derechos de nuestro pueblo y todos tuvieron políticas hostiles de expansionismo”, dijo el portavoz  Hazem Qassem.

Más de Israel+ Ver todas
Te puede interesar