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"Aguantar fue una opción el año pasado y no nos fue bien", alegan fabricantes

Cervecerías artesanales en quiebra, piden poder trabajar antes que una ayuda

Las pymes locales del sector padecen las restricciones en bares, restaurantes y locales gastronómicos en general, sus principales clientes.

El sector gastronómico es uno de los afectados por la constantes restricciones decretadas debido a la situación epidemiológica.
La concentración de personas puede espacir todavía más la COVID-19, y para evitar que esto suceda, comer en un restaurante o bar se encuentra limitado tanto en horario como en que el local tenga espacio al aire libre.
Lógicamente, las ventas cayeron estrepitosamente en los locales gastronómicos.
Pero no son los únicos afectados. Toda la cadena de valor que viene detrás, también.
Uno de esos eslabones contiene a los emprendimientos locales de cerveza artesanal.

La cerveza artesanal en Resistencia, de aquel boom en la década pasada a fábricas paralizadas por la pandemia.


En su cuenta de Facebook, la organización Cerveros del Litoral publicó el miércoles cómo se encuentra el sector en el Chaco.
“Las cervecerías artesanales chaqueñas estamos en quiebra. Ante nuevas restricciones y sin auxilio nos sostenemos apenas con el amor propio que sólo un emprendedor puede entender. Cuando pedimos auxilio, no es sólo económico. ¡Queremos trabajar!, con algunas ideas, voluntad y diálogo podemos encontrar formas para trabajar mejor. Podemos recibir ayudas a través de distintas gestiones que incluyan un plan de acción que contemple la alta carga impositiva, el elevado costo de servicios públicos (este mes suben la tarifas de energía!), las comisiones bancarias y un montón de cargas que en muchas veces son del propio Estado”, introducen. 
“También podemos articular con otros sectores necesitados para solucionar, por ejemplo, problemas de logística, distribución y comercialización de nuestros productos. La cerveza es una bebida con una gran esencia social. El aislamiento y el distanciamiento nos quitan parte central de nuestro espíritu”, lamentan. 
“El cierre de restoranes, bares y afines golpea fuertemente a ese sector que constituye a uno de nuestros socios principales. Esto se suma a nuestras históricas dificultades de competir con propuestas de la industria cervecera que nos excluyen”, amplían.

Quedaron en el camino

Desde la organización, señalan que mientras tanto, “varios bares y fábricas ya han quedado en el camino el año pasado y éste, y junto con el impacto negativo de la inflación permanente, se apuran nuevos cierres”.
“Así y todo, entendemos y apoyamos muchas de las medidas gubernamentales tomadas. Respetamos, por sobre todo, la gran labor de los trabajadores y trabajadoras de la salud, público y privado, pues las cervecerías no sólo hemos perdido emprendimientos colegas. También hemos perdido familiares y amigos en esta pandemia”, reflexionan.
“No queremos atentar contra la salud sino buscar alternativas creativas para preservar nuestros empleos genuinos. Cerrar y aguantar con nuestras propias espaldas ya fue una opción el año pasado. No nos fue tan bien. ¿Por qué cambiaría ahora?”, se preguntan.

Las restricciones en la gastronomía local afectan a los fabricantes de cerveza. La cadena de valor está resentida.

Producción reducida a la mitad

Stella Maris Lavia estitular de la cervecería La Pinta en Resistencia. En diálogo con NORTE indicó que en Chaco las fábricas redujeron enormemente su capacidad de producción.
“En mi caso, de producir 3.000 litros, tuve que bajar a la mitad”, lamenta.
“No hay ningún colega con quien hable que no esté atravesando una situación angustiante”, destacó.