Inmunidad de larga duración
Según un estudio publicado en la revista de divulgación científica Nature, la respuesta inmune del organismo humano al virus Sars Cov 2, que provoca la enfermedad por coronavirus, es más duradera de lo que se creía. Se trata de una nueva investigación que genera esperanzas en la lucha contra la pandemia.
Los esfuerzos realizados por la comunidad científica y los sistemas de salud para vencer al nuevo coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo, más conocido como Sars Cov 2, empiezan a mostrar buenos resultados. Tanto el desarrollo de distintas vacunas, como las campañas de vacunación (con sus marchas y contramarchas, según el país que se analice) y las investigaciones realizadas sobre la respuesta del sistema inmune al virus comienzan a mostrar resultados alentadores. Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud detalla que se registraron más de 300 vacunas candidatas para prevenir el coronavirus a nivel mundial. El grupo de las que ya fueron reconocidas por el organismo internacional reúne los tres requisitos fundamentales para lograr los mejores resultados posibles en la batalla contra el virus: son seguras, efectivas y, lo más importante, reducen el riesgo en las personas inoculadas de padecer un agravamiento de la enfermedad.
El estudio mencionado fue realizado por investigadores del Departamento de Patología e Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, Estados Unidos. El trabajo científico observa que la inmunidad al Sars Cov 2 dura al menos un año, aunque no se descarta que incluso dure toda la vida y que la respuesta incluso mejore con el paso del tiempo, especialmente en las personas que fueron vacunadas.
En forma paralela, un equipo del Laboratorio de Inmunología Molecular de la Universidad Rockefeller de Nueva York llegó a una conclusión similar, aunque los resultados todavía no fueron publicados por la revista científica, según informó esta semana el periódico The New York Times. Ambos trabajos plantean, además, que la mayoría de las personas que se recuperaron de Covid-19 y que luego fueron inmunizadas podrían no necesitar refuerzos. Los estudios, que se realizaron con personas que habían estado expuestas al Sars Cov 2 aproximadamente un año antes, mostraron también que las células que conservan una memoria del virus persisten en la médula ósea y pueden producir anticuerpos.
A esta buena noticia se suma otra que llega desde el municipio de Serrana, en el Estado de San Pablo, Brasil. En esa comunidad, que tiene poco más de 45.600 habitantes, se puso en marcha en febrero pasado una campaña de vacunación que formó parte de un estudio clínico sobre la efectividad de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por la biofarmacéutica china Sinovac y que alcanzó al 75 por ciento de la población adulta. Los resultados fueron sorprendentes: las muertes por Covid-19 se redujeron en un 95 por ciento, mientras que el número de casos sintomáticos se redujo en un 80 por ciento y el de hospitalizaciones, en un 86 por ciento.
¿Los datos aportados anticipan que está cerca el fin de la pandemia? Algunos científicos prefieren esperar para dar una respuesta a este interrogante y recomiendan no bajar la guardia, porque la pelea todavía no terminó. En otras palabras, es necesario seguir con los cuidados básicos, como el distanciamiento social, el lavado frecuente de manos, el uso de barbijos y, por supuesto, con las campañas de vacunación. Controlar la propagación comunitaria del virus sigue siendo la mejor manera de proteger a la población y las economías. Al principio de la pandemia, cuando todavía no estaban disponibles las vacunas, algunos países desarrollados intentaron controlarla promoviendo la inmunidad natural de grupo, es decir dejando que la gente se contagie y que cada persona infectada por el virus desarrolle sus propias defensas. Pero esa estrategia, de libre propagación del virus, demostró ser muy arriesgada y peligrosa, con un alto costo a pagar en vidas humanas. Es que para conseguir esa inmunidad natural se necesita, según los científicos, un umbral de infección de cerca del 70 por ciento de la población. Con la llegada de las vacunas el panorama cambió y el desafío de controlar la circulación del virus se volvió una meta alcanzable. Así lo demuestra el experimento que se llevó a cabo en el municipio de Serrana, en Brasil.
Pero más allá de estas noticias alentadoras, lo importante es que toda la ciudadanía mantenga los cuidados básicos, para que la batalla contra el virus se gane en el menor tiempo posible.










