Cartas de Lectores
La causa de los cuadernos
Señor director de NORTE:
La vieja práctica de desprestigiar y perseguir líderes populares a partir de copias y fotocopias no es nueva en el país, no la inventaron ni Macri, ni Bonadío, encontramos un antecedente grosero en tiempos en los que no había fotocopiadoras.
Era 1896 cuando un estudioso halló en el Archivo de Indias de Sevilla el texto denominado Plan Revolucionario de Operaciones, que contenía la propuesta de Mariano Moreno para encaminar los objetivos de la Revolución de Mayo. Ante semejante hallazgo cabían dos posibilidades, que fuera auténtico o que no.
Por ello Eduardo Madero, el afortunado descubridor, lo hizo llegar a manos de quien por entonces trazaba las líneas directrices de lo que había pasado en la historia argentina, don Bartolomé Mitre.
El texto no correspondía al original por lo que era posible dudar de su autenticidad, aun así era de esperar del general-historiador un análisis riguroso; sin embargo, muy pronto afirmó haberlo extraviado sin más comentarios.
Tal desinterés por parte de quien había canonizado la versión oficial de los orígenes de la patria resultaba sospechoso, por lo que habría que conocer el contenido del escrito a fin de seguir los pasos de las ideas expuestas.
Mariano Moreno era uno de los jóvenes cuadros de la revolución, podía ser considerado un "intelectual orgánico", y durante su breve actividad dio muestras de proceder según lo propuesto en el Plan: rigor con el enemigo, alianza con los provincianos y criollos, recuperación de las tierras apropiadas por España, incluidas las más lejanas del puerto de Buenos Aires, negociar con las potencias europeas rivales de España, como Gran Bretaña, entre otras.
Hasta ahí poco que discutir sobre la "línea" sugerida por el patriota, aunque la mirada liberal desconfíe de su "arrebato" violento, ya que lo imaginan librando el combate de liberación desde la claudicación previa, cuando es allí precisamente donde se aplica la certeza del Che, que dice: "En una revolución se triunfa o se muere".
Pero adonde se complica la dilucidación de la autoría es en las propuestas económicas, ¿se complica?
Según el "Plan de Operaciones del gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata para consolidar la obra de nuestra libertad e independencia" el rol del Estado era central para lograr el desarrollo económico, mientras que la guerra debía solventarse con el aporte de los grandes propietarios.
Propone la instalación de fábricas e industrias —lo que iba contra la exclusividad comercial del puerto—, y rescata la importancia del progreso agrícola.
Cuando Mitre, fundador y propietario de La Nación "extravió" el Plan...el país consolidaba su perfil agroexportador e importador de manufacturas, impuesto a sangre y fuego desde su presidencia, 1862-1868 en adelante.
Investigación de la escena del crimen: los intelectuales del modelo oligárquico desautorizaron la copia con la misma rapidez con que en tiempos recientes sus émulos de La Nación certificaron las burdas fotocopias de los cuadernos, los primeros para pasteurizar y licuar a Moreno de su contenido, los imitadores presentes para tergiversar el sentido de la lucha popular.
El debate sobre la autoría del plan revolucionario continúa, sin embargo, acostumbrados a la tergiversación de los hechos patrocinada por los grupos de poder y las voces que los respaldan, y que dieron por resultado una historia oficial sin mujeres, ni pueblo, ni negros, ni revolucionarixs, ni paraguayos, ni indios, ni bolivianos, tenemos la obligación de indagar las huellas de este texto "apócrifo" en los sucesos comprobados de la Revolución de Mayo, así como de los motivos del asesinato en altamar de Mariano Moreno por parte de un oficial inglés.
Este 25 de mayo de persistente disputa liberadora, un recuerdo para el revolucionario Mariano Moreno.
CARLOS QUIRÓS
RESISTENCIA
......................................
25 de Mayo de 1810: una odisea bi-nacional
Señor director de NORTE:
Sudamérica milenaria, de identidad viva, colectiva y diversa, habitada por comunidades indígenas muy antiguas, a veces pacíficas, a veces belicosas. Más de una vez se suele caer en el error o en el “supuesto rousseauniano” de que el mundo precolombino carecía de tensiones y luchas por la hegemonía del territorio y sus riquezas. A la llegada de los españoles en el siglo XVI, Sudamérica era gobernada en su mayoría por el Imperio Incaico, vasto imperio —de corte militar— que logró reducir y subyugar a las etnias preexistentes como: waris, chachapoyas, limas, moches, etcétera. Además de “etnias menores”, sobre todo en la región andina, como los diaguitas. Sin embargo, todos estos pueblos, inclusive los incas, serán invisibilizados, cancelados y exterminados, a partir del arribo ibérico en el siglo XVI. Cuando los españoles descubran Potosí y toda la región minera andina, pretenderán llegar al Río de la Plata para sacar toda la riqueza, con lo cual, se generará una suerte de “corredor geográfico” que atravesaría lo que luego se llamará el Gran Chaco. Luego, al final de ese corredor, en la desembocadura del Río de la Plata, estará la “minusválida” Buenos Aires, hija de la piratería y del contrabando. Río de la Plata, justamente el nombre hace referencia a la imperiosa función que tuvo el río como afluente y vía de salida de la plata extraída en Potosí. Argentum, vocablo latino que significa ‘plata’ y terminará como topónimo del futuro país ‘Argentina’.
En ese sentido, cuando aún existía el Virreinato del Río de la Plata, las provincias del norte, como por ejemplo Tucumán, Salta y Santiago del Estero eran lugares importantes por ser funcionales y quedaban relativamente cerca de Potosí y de Lima. Mientras que Buenos Aires era periférica para los españoles, a pesar de que poco a poco se irán generando aduanas para sacar la plata, Buenos Aires no estaba en el modelo español, solo era un “punto de extracción”.
A finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, el mundo occidental entrará en una etapa absolutamente revolucionaria. Tal vez todo este ímpetu independentista moderno tendrá su génesis con la independencia de Estados Unidos en 1776 y unos años más tarde con la Revolución francesa en 1789. Estos antecedentes generaron mucha confusión en Europa, debido a las incipientes naciones que más adelante se irán desprendiendo del antiguo régimen, como, por ejemplo, del Imperio Austro-húngaro.
Así pues, el Imperio español -ya borbónico- también comenzará su decadencia con la invasión napoleónica. Napoleón había puesto a su hermano como rey, luego de que Carlos IV y su hijo, futuro Fernando VII, entren en conflictos ideológicos. Esta acefalía de poder imperial y desconcierto, produjo una fractura al interior de las colonias españolas y, en consecuencia, se irán configurando los famosos movimientos de Juntas en todo Hispanoamérica, motorizadas por las logias masónicas.
La logia Lautaro hará referencia al héroe mapuche y será símbolo de la Nueva Rebelión. Allí estará San Martín, al sur. Mientras que por el norte estará Bolívar, que traicionará a quien sembró el caldo de cultivo de los movimientos independentistas en las colonias hispanas. Bolívar se quedará con el protagonismo de Francisco de Miranda, otro masón de inmensa trayectoria política, que pensaba en Colombia (referencia a Colón) como un solo Imperio que abarcaría del sur de Estados Unidos hasta Tierra del Fuego. En rigor, la masonería está metida en todo el proceso emancipatorio de América Latina, como también lo fue en el proceso de la independencia de Estados Unidos.
Finalmente, la Revolución fue el 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires, bajo los auspicios de la “máscara de Fernando”. Es decir que, Moreno, Belgrano, Castelli y otros “criollos afrancesados”, hijos del Iluminismo francés no dirán que es una Revolución contra España, sino que mientras España está bajo la dominación bonapartista, este territorio se va a gobernar en nombre del rey Fernando VII. Sin embargo, tal “revolución enmascarada” terminaría siendo un mero intercambio de la corona española a una elite criolla de incipientes porteños.
Es decir, que el ‘esquema colonial centralista’ va a continuar después de la independencia con los “criollos afrancesados” ya que en 1806-1807 resistieron a las invasiones inglesas (gracias a las milicias de Saavedra) y en cuya resistencia criolla, se engendrará la perspectiva hacia una autonomía de gobernabilidad propia. En suma, la “independencia” de los criollos será celebrada por los ingleses, ya que este grupo de criollos consideraba a España como retrógrada y símbolo de la décadence.
Más tarde, San Martín atravesará la cordillera con su ejército y finalmente llegará a Lima. Él sabe perfectamente que mientras haya españoles en Lima no es posible el proceso de Independencia. Así, universaliza el proyecto y se encuentra con Bolívar para pasarle “la posta” emancipatoria. Con todo, el arquitecto del Sur se irá a Francia, donde envejecerá y morirá en 1850.
El período de 1820 a 1860 estará marcado por sangrientas luchas intestinas. Unitarios y Federales; caudillos, estancieros, gauchos; Rivadavia, Dorrego, Rosas, Urquiza, Estanislao López, Quiroga, etc. Todo un periplo hasta que finalmente se pueda plasmar el original proyecto de la “ciudad luz”, con palacetes franceses y ferrocarriles ingleses de la mano de Mitre, Avellaneda y Sarmiento. Con Roca y su “conquista del desierto” la civilización y la barbarie emergerá nuevamente del magma subterráneo que se había ocultado desde aquella primigenia aparición de Buenos Aires mirando a París y Londres, pero jamás a la anquilosada Madrid.
Con el advenimiento de las repúblicas y la conformación de los estados nacionales a mediados del siglo XIX, empezarán a redefinirse los límites de las fronteras, y empezará la industria y la explotación a gran escala de la minería y de la agricultura. Argentina, “granero del mundo”, Inglaterra, “taller del mundo”. Luego los aluviones de inmigrantes europeos, diseñarán la “fisonomía cartográfica” final. Indios y afros, personae non gratae El bucle se cerró.
Buenos Aires nunca fue un objetivo del orden colonial español, con lo cual, los españoles, tampoco serían importantes para ellos, ya que su referencia histórica se conjugaba más con la jolly roger, es decir, con Inglaterra, Francia, Holanda y otros, debido al comercio, contrabando y piratería.
He ahí el origen de “dos países”. Por un lado, Buenos Aires, creada y siempre seducida por la burguesía inglesa y las ideas francesas (progreso y civilización). Y, por otro lado, las provincias mediterráneas del norte, hijas de la colonia española (atraso y barbarie). Sin embargo, estas provincias “lacayas y bárbaras”, deberán alimentar y contener a la “niña caprichosa”. En rigor, se puede decir que ese “origen dual” también es la génesis de la “perpetua grieta cultural” que irá manifestándose siempre como actualización y ofrenda sacramental en Memorial suyo.
Por último, ya en el 2021, este fenómeno dicotómico de una ciudad y un país como dos proyectos diferentes, ha alcanzado un punto de máxima tensión. En medio de un colapso sanitario y una crisis político-institucional, el Golem está más vivo que nunca. ¿Habrá alguien que sea capaz de borrar la primera letra?
DAVID ACOSTA
Vera – Santa Fe
Temas en esta nota

Cuando decidimos ser libres
Opinión

¿Qué país queremos?
Opinión

El calor del locro desafió el frío y movilizó a cientos de familias
Postales del 25 de Mayo

"La unidad, la solidaridad y la organización vencen a cualquier adversidad"

"Si uno no defiende la soberanía, con el tiempo se pierde y pasamos a ser colonia"

Insfrán encabezó el acto por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo
Formosa

Río Muerto se vistió de celeste y blanco en una multitudinaria celebración patria
25 de Mayo










