Santuario de San Pío
El santuario de San Pío de Pietrelcina en San Giovanni Rotondo, sur de Italia, es un centro de peregrinación de católicos de todo el mundo. Constituye un patrimonio intangible y tangible que enlaza la fe con el turismo cultural, y se erige como una industria que brinda empleo y recursos a miles de personas.

El pueblo de San Giovanni Rotondo está a unos 350 km al sudeste de Roma, a 210 al noreste de Nápoles y a 140 al noroeste de Bari. Fue fundado en el siglo XI, en la ruta que seguían los peregrinos hasta la gruta de San Miguel Arcángel en el Monte Sant’Angelo, en Foggia, a unos 27 km al oeste.
El convento capuchino de esta localidad, en la que el padre Pío vivió desde el 4 de septiembre de 1916 hasta su muerte en 1968, surgió en 1540. A su lado se levantó la iglesia de Santa María de las Gracias -iglesia vieja-, finalizada en 1676.
Por su parte, el santuario –la iglesia grande, de tres naves- fue construido al lado de la anterior, por gestiones del padre Pío para acoger la gran cantidad de fieles.
Fue un proyecto del arquitecto Guiseppe Gentille de Boiano y se inauguró el 1° de julio de 1959. La fachada es de mármol travertino y contiene una escultura de 2,8 metros de la Virgen de las Gracias, obra del escultor Antonio Bassi. En la entrada se encuentra una escultura de bronce del padre Pío, y son cuantiosas las obras de arte religioso que se observan en su interior.
Desde la iglesia se accede a la cripta, en la cual estuvo el cuerpo del santo por más de cuatro décadas, primero enterrado según su petición, en un sarcófago de mármol verde de 3,5 toneladas, y luego expuesto en uno de vidrio antes de ser trasladado a su lugar actual en el nuevo santuario.
Desde la cripta se accede a otros ambientes y a un sector del convento: espacios que fueron musealizados para la visita de peregrinos, creyentes y turistas en general. El circuito está demarcado, con carteles que indican un sentido de circulación y brindan breves explicaciones de lo exhibido.
En la llamada Sala de las Cartas se observan en una extensa vitrina una parte de la enorme cantidad de correspondencia que el padre Pío recibía, como también la casulla que utilizó durante su última misa.
Luego se ubica la llamada ‘Celda 1’: su habitación desde 1943. El público la observa a través de la puerta, cubierta por un vidrio protector que impide la entrada para una mejor preservación del lugar. En la misma se ven su austera cama, un escritorio, un sillón -en el cual murió sentado-, cuadros en las paredes, objetos personales, etc.
En otros espacios se ilustra sobre el accionar del santo, y se decoran los pasillos con fotografías, objetos e información –solo escrita en italiano- sobre distintos pasajes de su vida. La iluminación es correcta, lo que permite una clara visualización; aunque la abundante lectura puede resultar tediosa.
Quizás el objeto más representativo sea el Crucifijo de los Estigmas, ubicado donde se sitúa el coro de la iglesia –último lugar del recorrido antes de acceder a la Plaza del Rosario y continuar hasta el nuevo santuario-: en este lugar estuvo el santo y recibió por primera vez los estigmas el 20 de septiembre de 1918.
Santuario nuevo

Una gran plaza de forma irregular de unos 160 metros de largo une el viejo y el nuevo santuario: una hilera de cipreses, plantas ornamentales y olivos, adornan la misma con muy buen gusto. A esto se agregan 12 fuentes de agua que simbolizan el río Jordán, 8 esculturas de águilas, 8 campanas de bronce dedicadas a distintos santos y una gran cruz de 40 metros de altura.
El santuario –inaugurado el 1° de junio de 2004- fue diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano. Está constituido por una iglesia superior que consta de tres áreas: sala litúrgica, capilla eucarística y sacristía, y una iglesia inferior más pequeña donde se encuentra la cripta con los restos del padre Pío, depositados allí el 19 de abril de 2010.
La superficie total es de unos 6000 metros cuadrados, su altura de 16 metros, y puede albergar cerca de 7000 personas en su interior, y sumar otras 30000 en la plaza. Fue construida con piedra de Apricena y la estructura está sostenida por 22 arcos de unos 45 metros cada uno, que soportan la cubierta de cobre. Por su tamaño, es la segunda iglesia más grande de Italia después de la basílica de San Pedro en Roma.
El púlpito es un gran monumento escultórico realizado por el artista Giuliano Vangi que representa cuatro escenas del misterio pascual, y que incorpora a San Pío sosteniendo los pies de Cristo. Se agrega un órgano compuesto por 5814 tubos, 78 registros y 4 teclados.
A la derecha de la puerta principal existe un vestíbulo, donde se encuentran dos ascensores para personas mayores e impedidas que les permite bajar a la cripta. También cuenta el santuario con tres salas de reuniones con capacidad para 900 personas y para la realización de distintos eventos.
Religión y turismo
La religión es, indiscutiblemente, una expresión cultural. Y el turismo religioso-cultural es una fuente de generación de recursos económicos en todo el mundo. Los casos de la virgen de Lourdes en Francia, Fátima en Portugal, Medjugorje en Bosnia-Herzegovina, Santiago de Compostela y Santuario de San Ignacio de Loyola en España son algunos ejemplos de pueblos europeos que sostienen gran parte de su economía basada en la peregrinación de fieles. En Argentina, quizás en menor medida, tenemos los ejemplos de la virgen de San Nicolás y de Lujan en Buenos Aires y de Itatí en Corrientes.
Los viajes a San Giovanni Rotondo se ofrecen desde las más importantes ciudades italianas: desde Bari con ida y vuelta en el día; desde Nápoles con una noche de pernoctación; desde Roma con dos; etc. Es decir: moviliza agencias de turismo –algunas se especializaron el turismo religioso-, medios de transporte, hotelería, gastronomía, tiendas de ventas de recuerdos, etc. La devoción a San Pío representa un ingreso aproximado de 120 millones de euros anuales y la fuente de sustentación más importante para los habitantes del pueblo. Genera casi tantos visitantes al año como Lourdes y se posiciona detrás del Vaticano, con una cifra que ronda entre los siete y nueve millones de asistentes al año.










