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Marcelo López

columnista

Una propuesta integral para hacer deportes y disfrutar del aire libre

Villa Favre Club es una de las tantísimas ideas creativas que nacieron en pandemia. Su coordinadora, la profesora de Educación Física, Julia Blasco (33) nos cuenta los detalles de las actividades que sumaron y quiénes pueden participar. 

Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres. 

Villa Favre Club es el fruto de un emprendimiento familiar nacido en pandemia. Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

El predio es un verdadero pulmón verde de Resistencia, emplazado en avenida Sarmiento 4050, a escasos 400 metros de la rotonda que une la arteria de acceso a la ciudad con la autovía de la Ruta Nicolás Avellaneda. 

La actividad inicial fueron clases de natación en una bellísima pileta climatizada. Ese sector tiene la particularidad de estar rodeado de cristales, por lo cual ofrece una vista inmejorable tanto para los padres hacia el interior donde se da la instrucción, como para aprovechar el sol, la luz y el calor ambiental. 

Ante la marcada baja de las temperaturas incorporaron una moderna estufa a gas, para paliar tanto lo que es la formación de niebla en el lugar como también permite a los alumnos que sea más amable la salida del medio acuático. 

Las clases de Villa Favre Club tienen tres pilares: seguridad, diversión y aprendizaje. Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

Cuentan con una caldera, que funciona todo el día y que hace que el agua esté en el equilibrio ideal para la enseñanza y práctica del deporte acuático. 

“Teniendo en cuenta la particular situación que estamos pasando, con el avance de la segunda ola de la pandemia tenemos actividades pensadas para realizarse al aire libre. Hay deportes para niños, adultos y también ofrecemos la posibilidad de adaptarlos a quienes cuenten con alguna discapacidad motriz”, explica la profe Julia. 

Un detalle no menor es que se planteó una sala de musculación para que los padres o tutores puedan utilizar la hora que dura la clase de los más pequeños para poder realizar alguna actividad física en ese sector. Para los que opten por tomar una pausa del día o incluso trabajar desde el lugar existen mesas y cómodas sillas, sillones y bancos para poder aguardar en un entorno rodeado de naturaleza y al aire libre. 

“También el predio cuenta con una cancha de paddle, que la refaccionamos y transformamos en una canchita multifunción para poder practicar vóley, básquet y paddle, todo pensando en el minideporte”, aseguró la profesora.

Se recomiendan al menos dos estímulos semanales en lo que respecta a la actividad física para la primera infancia. Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

“La profe Lurdes está en natación para bebés, a partir de los 6 meses (estos alumnitos concurren con sus padres hasta los 3 años), sigue desde 3 años en adelante para niños de todas las edades hasta inclusive hay clases para adultos mayores. Además, hay clases adaptadas para quienes tienen alguna discapacidad motriz o no encuentran un lugar donde hacer actividad física, se pueden acercar que se les va a brindar un plan acorde a sus necesidades”, concluyó. 

El salón de Musculación con clases personalizadas a cargo de Pedro Blasco. Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

Entrevista a la profesora Julia Blasco 

- Como emprendimiento nacido en pandemia... ¿Qué fue lo que los ayudó a poder realizar esta iniciativa?

- Un poco este emprendimiento surge a causa de las necesidades que se presentaban en lo que fue el impensado escenario de la pandemia. Ahí se dio esta idea que fue tomando forma y así lanzarnos a emprender y hacer algo propio. 

La profesora Julia Blasco en plena acción con sus "peques". Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

Nosotros estuvimos con una verdulería casi todo el 2020 y buscando un poco dentro mío y hablando con mi familia y amigos salió la posibilidad de empezar a dar clases particulares de natación en la casa de mi madre, en Villa Fabiana. 

Esa primera experiencia nos ayudó un poco para ver las posibilidades que brindábamos a los chicos y adolescentes, y cómo repercutió eso también en todas las familias que nos venían siguiendo hace rato en distintos clubes donde enseñábamos. 

En este verano 2021 pasaron por esa pequeña piscina unos 100 alumnitos. Eso fue de alguna manera lo que nos dio la fuerza de arriesgarnos y de emprender en esto amamos, que son los niños, la Educación Física y el deporte. Todo esto sumado a la urgente necesidad de trabajar y de reinventarnos. 

- ¿Hace cuánto sos profe?

- Profesora de Educación Física hace 12 años, pero siempre sumo a este punto el hecho de que mis viejos son profesores de la misma área y ejercían en Sáenz Peña los deportes al aire libre, natación y gimnasia artística. Todos los veranos era ley pasar por la pileta de natación, hasta convertirme en una auxiliar y posterior profe, ayudando a ellos. También mi marido tiene a su papá y a su hermano que son profes, al igual que él. Así que tenemos un fuerte vínculo que nos alcanza incluso de manera familiar y nos une con el deporte, la educación y la salud. 

Hay clases para niños desde los 6 meses en adelante. También hay clases adaptadas para quienes tienen dificultades motrices y adultos. Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

- ¿Qué significa para vos enseñar y qué te genera internamente el ver el progreso de tus alumnitos?

- Por ahí el proceso de enseñar yo lo veo poco más profundo, porque también yo voy aprendiendo junto a los chicos. Creo que la experiencia, más allá de lo que un profesor pueda saber y se haya capacitado, el contacto con cada niño, personalidad, con cada historia y contexto es fundamental a la hora de poder lograr algunos objetivos. En este caso se trata de conseguir la seguridad acuática y posteriormente los estilos de natación, ya haciendo referencia al deporte. 

Entonces estoy convencida de que es un proceso recíproco entre los chicos y los profes. Disfruto mucho el trabajo diario, y lo extrañé todo este tiempo que estuve un poco más de un mes abocada a la tarea de gestionar e intentando hacer rodar este emprendimiento. 

Se trata en definitiva de disfrutar cada historia, cada chico y poder darle lo mejor de nuestra parte. El niño guarda en su memoria los buenos recuerdos, y si a eso podemos sumarle como profes el ser parte de esa primera infancia y de su desarrollo físico y emocional realmente tiene mucho valor. 

Verlos progresar es un premio en si mismo. Me pasó en otros deportes de llegar a jugar o competir con alumnitas que estuvieron en el minideporte y es una satisfacción muy grande haber sido un poco parte de eso. Después los chicos van creciendo y eligen qué hacer o con qué deporte seguir, pero si pudimos en toda la etapa formativa dejarles algo bueno y significativo vale un montón. 

El juego y el disfrute son parte fundamental de la propuesta. Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

-Si hay algo que tienen los profes es ingenio. En este punto, ¿cómo hacen para sortear las dificultades que impone una economía tan inestable como la de nuestro país?

- Es un valor agregado de los profesionales el poder sacar toda la creatividad para salir de situaciones complicadas. Pasamos por varios clubes, de todos ellos siempre algo aprendí y estoy agradecida por el espacio que me brindaron, pero también eso tiene un límite. 

Creo que la creatividad de poder encontrar lugares, como lo fueron la casa de mi mamá con esa pileta y el patio en este verano pasado fue una bisagra para poder salir adelante hoy. 

Son muchas las veces que pensé en qué iba a hacer, si conformarme con un trabajo donde dependa de alguien más (ya sea del Estado u otro ente). Por eso estoy convencida de que el jugarse por los sueños que uno tiene es fundamental en nuestra profesión. 

Hay profes muy capacitados, que además son excelentes personas y es un poco la idea cuando entramos a Villa Favre, de darles una oportunidad a esos profesores y a nosotros mismos de crecer y poder fomentar el deporte y la actividad física en niños.

Ante una economía tan inestable y los avatares propios de la pandemia, de no saber si podremos continuar dando clases como hasta ahora, entiendo que tenemos que armarnos de una paciencia especial. El respeto hacia las familias que nos eligen, el rol importantísimo que asumimos en el cuidado de la salud como formadores, siendo cautelosos con que las personas que vienen se sientan cuidados y estén cómodos en estas instalaciones. 

Este es un año de mucho esfuerzo para este sector. Nos jugamos con poder mantener el precio para que los chicos puedan asistir y al mismo tiempo solventar todos los gastos que tenemos. Es un tiempo de análisis, e insisto con la paciencia, con la intención de ver más adelante los resultados. 

Darío Silvera, uno de los profesores del staff. Fotografías: Marcelo “Sapo” Cáceres.

Se diversificaron y están abriendo el abanico de posibilidades que ofrece un lugar con las características de Villa Favre Club. ¿Cómo es la respuesta de la gente? ¿Se acercan a practicar las disciplinas o aún tienen sus miedos por la pandemia?

La idea de iniciar con deportes y actividades al aire libre, previo a la pandemia fue de mi hermano Pedro. Ese punto nos ayudó mucho con que la gente se anime y pueda volver a la actividad física. 

En los primeros meses de la pandemia había muchas restricciones, todo era bastante incierto. Así que tuvimos que adecuarnos a lo que solicitaban los gobernantes. Entonces en la casa de mi mamá se habilitó una sala de Musculación, que fue creciendo y se invirtió en nuevos elementos para mejorar el espacio. 

Con el pasar de los meses nos dimos cuenta que debido a la distancia de Villa Fabiana con la mayoría de los barrios de Resistencia, una hora de actividad no era suficiente. Por eso sumamos natación y actividad física como un combo, que fue lo que finalmente tuvo una excelente repercusión con los papás, ya que después de nueve meses de estar encerrados los niños necesitaban volver a moverse, a expresarse y a gastar energías. 

- ¿Qué hay para los papás mientras esperan?

- Eso es otra de las claves, la posibilidad de que quienes llevan a sus niños ganen ese tiempo para su salud, con todos los beneficios que sabemos que conlleva. 

Esa experiencia nos permitió imaginar y crear más actividades, como fue la transformación de la cancha de pádel, refaccionada para dar mini vóley, básquet y pádel. También se usa el hermoso predio para dar mini fútbol, funcional, GAP, incluso sumamos más profes para poder atender a esa creciente demanda en distintos horarios. 

Sabiendo que estamos atravesando la segunda ola de la pandemia hacemos hincapié en la práctica de deportes al aire libre, con grupos reducidos y con todos los cuidados para resguardar la salud de los alumnos.

- En la ciudad de Resistencia vivimos rodeados de lagunas, espejos de agua, tenemos muy cerca el Río Paraná. Para el que todavía no dimensiona la importancia de aprender a nadar... - ¿Por qué es necesario que tanto niños como adultos aprender a manejar su cuerpo en el medio acuático?

Además de eso que mencionaste, cada vez hay más personas que construyen piscinas con el afán de poder soportar las altas temperaturas del verano. Al igual que muchas instituciones que están habilitando sus piletas. 

En ese contexto noté con quienes pudieron venir en el verano la cantidad de accidentes que suceden en las casas, en las piscinas familiares. 

Muchas veces es la falta de comunicación entre los adultos, como también la falta de tener un adulto responsable por turnos para así resguardar la seguridad de los pequeños. El uso del celular también es otro de los grandes problemas, que incluso está medido a través de una estadística, que distrae de una manera muy importante. Basta una distracción de entre 4 a 8 segundos para que un niño tenga un incidente, lo cual genera un trauma y la dificultad de poder volver a una piscina. 

Como el 85% de los accidentes en piscinas ocurren en la primera infancia, es donde especialmente debemos poner atención. Es fundamental que los niños de toda la provincia y del país puedan recibir al menos dos estímulos semanales, lo ideal serían de Educación Física y que puedan acceder a clases de natación durante esa primera infancia. 

Que pueda adquirir esas habilidades acuáticas que le permitan salvar su vida si llegan a tener un siniestro o si simplemente sucede alguna situación donde el menor pueda salir por sus propios medios del agua. Por eso debemos generar la conciencia en adultos para que se acerquen a tomar clases, que tienen que estar compuestas por tres pilares: seguridad, diversión y aprendizaje. 

- ¿Quiénes hicieron posible que hoy puedan estar en un lugar con este nivel de infraestructura?

- La verdad quiero agradecer el apoyo emocional de la familia, los amigos, que desde distintas gestiones hasta elementos contribuyen para ir mejorando cada día este lugar. A los padres que nos eligen a diario. Especialmente a Pablo Andreatta que fue quien nos presentó al dueño de Villa Favre, don Luis Favre, quien muy gentilmente nos permite poner en práctica las ideas que vamos teniendo y los proyectos que nacen constantemente. 

¿Quiénes son los profes?

El equipo de trabajo está formado por Pedro Blasco, Silvia Sabater, Manuel “Pitu” abarca, Gabriela Cristoff, Lourdes Ibarra, Darío Silvera, Facundo Kucseva y Roció Simoni.

¿Cómo hacen para contactarse quienes deseen saber más o tengan alguna inquietud?

Estamos en las redes sociales, Facebook  e Instagram , como Villa Fabre Club; únicamente en Instagram encuentran a Villa Fabiana Box o bien contactarse al celular 3624780889.