Lactancia materna, una práctica saludable
La lactancia materna brinda a los recién nacidos los nutrientes necesarios para que estén protegidos contra las enfermedades más comunes de la infancia. Además de ser beneficioso para el bebé y para las madres, también aporta beneficios a largo plazo, como la reducción del riesgo de sobrepeso y obesidad en los chicos.
Para resaltar la importancia de esta práctica saludable en agosto de cada año se celebra en más de 150 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna y, a partir de 2010, cada 19 de mayo el Día Mundial de la Donación de Leche Humana en conmemoración a la firma de la denominada “Carta de Brasilia” por parte de representantes de ministerios de salud de América Latina, quienes acordaron promover la donación de este vital alimento humano para ser utilizado en la nutrición de bebés que están hospitalizados por padecer enfermedades graves, bebés prematuros, alérgicos a las fórmulas artificiales o con deficiencias inmunológicas. Dado que el sistema inmune del recién nacido no está tan desarrollado como el de una persona adulta, la leche materna es considerada como la primera vacuna que se recibe en la infancia.
La provincia del Chaco cuenta con un Banco de Leche Humana que funciona en el Hospital Julio C. Perrando de la ciudad de Resistencia. También en el Hospital 4 de Junio “Doctor Ramón Carrillo” de la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña funcionan el Servicio de Alimentación y el Centro de Lactancia Materna. En ambos casos, el personal que se desempeña en estas áreas trabaja para asegurar a los neonatos prematuros o de muy bajo peso al nacer que permanecen internados y por distintas razones no disponen de la leche de sus madres puedan tener garantizado el acceso a este alimento fundamental. Por eso es importante generar conciencia de la importancia que tiene la donación de leche humana ya que, entre otras cosas, contribuyen a reducir en forma notable los indicadores de muerte neonatal.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los recién nacidos reciban solo leche materna hasta los seis meses. Sin embargo, por desconocimiento de las madres y los padres, todavía hoy muchos lactantes son alimentados con sustitutos artificiales que no brindan los beneficios de la leche materna que es, por lejos, el alimento más completo para esta etapa de la vida, porque asegura un óptimo desarrollo nutricional, inmunológico y afectivo.
La falta de espacios tranquilos para que las madres puedan amamantar, las obligaciones que impone el regreso al ámbito laboral tras la licencia por maternidad, y también la falta de información sobre las ventajas de la práctica de amamantar por lo menos hasta que el bebé cumpla los seis meses, son algunos de los motivos que llevan a reemplazar la leche materna por otro tipo de productos industrializados que no son tan seguros desde el punto de vista nutricional.
Frente a esta realidad, es necesario mantener en forma permanente la promoción de la lactancia, llevando información tanto a las madres como al entorno familiar, remarcando la importancia que tiene que se sostenga la lactancia materna como alimento exclusivo de los niños durante los primeros 180 días de vida.
Es importante, además, que tanto en el ámbito del trabajo como en el familiar se acompañe a la madre y garantizándole un espacio adecuado para amamantar, en un entorno que respete el derecho del niño a recibir una nutrición saludable en un clima de afecto. Los empleadores y los departamentos de recursos humanos de las empresas y organismos públicos también deben colaborar para que esto se cumpla, para que de esa manera que se aliente la lactancia materna.
Según la Organización Mundial de la Salud, si todos los niños del mundo de 0 a 23 meses estuvieran amamantados de forma óptima, cada año se podría salvar la vida a más de 820.000 niños de menos de cinco años en todo el mundo.
Un sondeo sobre mitos y creencias en la población que realizó la Liga de la Leche Argentina, reveló que la mitad de los argentinos consultados para la encuesta equiparó la leche materna con los sustitutos artificiales que se ofrecen en el mercado. Esa creencia, de alguna manera, contribuye a que la práctica cultural de amamantar a los bebés se pierda de a poco. Y eso es lo que hay que evitar.










