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Alcohol cero al volante

En nuestro país uno de cada tres fallecimientos que se producen en siniestros viales está relacionado con la conducción de vehículos bajo los efectos del alcohol. El dato, aportado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, es uno de los argumentos más sólidos que tiene el organismo para impulsar la sanción de una ley de Alcohol Cero al Volante, cuyo proyecto ya ingresó en el Congreso.

Según la misma agencia gubernamental, los siniestros viales fatales aumentaron este cuatrimestre casi un nueve por ciento en rutas y calles de todo el país con respecto al mismo período del año pasado. Para los especialistas en seguridad vial, ese incremento se produjo en gran medida por el aumento de la movilidad que se registró en las distintas regiones a partir del relajamiento de algunas medidas restrictivas que habían sido impuestas al principio de la pandemia.

Los datos oficiales revelan que desde el 1 de enero al 24 de abril ocurrieron 1046 hechos viales fatales en las 24 jurisdicciones argentinas, esto es 8,84 por ciento más que en 2020 en ese mismo período, en el cual se registraron 961. A estas cifras, de por sí preocupantes, debe agregarse el hecho de que las estadísticas sanitarias indican que uno de cada tres conductores que protagonizaron un siniestro vial fatal dio resultado positivo en las mediciones de alcohol en sangre. “El alcohol al volante es, entonces y antes que nada, un problema de salud pública”, dijo hace pocas horas el titular de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Pablo Martínez Carignano, al ser consultado sobre la iniciativa Alcohol Cero al Volante.

La ley nacional vigente establece que el nivel de alcohol permitido es de 0,5 gramos por litro de sangre solo para conductores de vehículos particulares. En el caso de choferes profesionales de camiones, colectivos, taxis, remises, ómnibus y ambulancias, la tolerancia es cero. El proyecto que ingresó para su tratamiento al Congreso de la Nación hace referencia a recientes investigaciones realizadas por la Organización Panamericana de la Salud, que advierten que 0,5 gramos por litro de sangre es suficiente para aumentar el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria, junto con la disminución relativa de algunas ondas cerebrales y de ejecución motriz.

Se sabe también que el conductor que guía un vehículo bajo los efectos del alcohol tiene diez veces más posibilidades de sufrir un siniestro con graves consecuencias que aquel que lo hace sin haber consumido bebidas alcohólicas. Una serie de estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud confirman que hay una relación directa entre la concentración de esta sustancia en la sangre, la ocurrencia de siniestros viales y la gravedad de las lesiones resultantes.

Los especialistas coinciden en señalar que el hecho de que el consumo de alcohol aparezca entre las principales causas de siniestros graves no es una casualidad: se debe a los importantes cambios fisiológicos que las bebidas alcohólicas producen en el organismo humano. Es que, más allá de la cantidad que ingiera, el conductor verá afectado el funcionamiento del sistema nervioso central ya que el alcohol tiene un efecto psicodepresor, incluso en pequeñas dosis. Pruebas realizadas en laboratorio demostraron que una persona bajo los efectos del alcohol primero experimenta una estimulación por un cuadro de excitación, pero inmediatamente sobreviene un efecto de sedación que disminuye la agudeza mental y perturba la capacidad de juicio. Además, se necesitan varias horas para que el organismo humano elimine los efectos del alcohol. Por eso es importante que quienes acompañan a un conductor que bebió alcohol le recuerden, e insistan, que no está en condiciones de manejar un vehículo en ese estado. Se estima que una persona de unos 70 kilogramos de peso que haya superado el límite de 0,5 gramos litro de alcohol en sangre necesitará al menos cinco horas para eliminar el alcohol en su totalidad; mientras que para 1,2 gramos litro, demandaría unas ocho horas eliminarlo totalmente.

Aunque resulte reiterativo, es importante subrayar que el alcohol es una sustancia que afecta al sistema nervioso central que, entre otras cosas, no permite lograr una conducción responsable y segura; por lo tanto, si se va a conducir no se debe beber alcohol, porque es el factor de riesgo más importante para sufrir un siniestro vial.