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El algodón como factor de desarrollo

La primera reunión de la Mesa Algodonera Nacional, que por la emergencia sanitaria se llevó a cabo forma presencial y virtual, contó con la participación de ministros y autoridades de las provincias productoras, y representantes de organismos nacionales e instituciones del sector privado. El encuentro, de carácter federal, dejó en claro la necesidad de apostar al cultivo como uno de los factores de desarrollo para la región y de pensar nuevas respuestas para los desafíos que plantea un mundo que ha cambiado la manera de producir y ganar nuevos mercados.

La puesta en marcha de un sistema de información de operaciones del cultivo (SIO Algodón) para transparentar la cadena en las provincias productoras fue uno de los anuncios que se realizaron en el encuentro que tuvo como anfitrión al gobernador, Jorge Capitanich, y que contó además con la presencia del ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra, el ministro de la Industria, Producción y Empleo de la provincia, Sebastián Lifton, y representantes de la Bolsa de Comercio del Chaco, de Sancor Seguros, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), dos organismos que son de gran ayuda a la hora de sumar innovaciones para el cultivo.

Dicho esto, es importante no ignorar la preocupación que existe entre productores de la región por el uso creciente de un potente herbicida -el 2.4D- que es potencialmente dañino para los cultivos de algodón. Vale recordar la nota elaborada por la agencia Sáenz Peña de este matutino, publicada hace pocos días, donde se aborda este tema y se cita el informe preparado por el ingeniero agrónomo Mario Mondino de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Santiago del Estero donde se advierte, con toda claridad, que el algodón es extremadamente sensible a los herbicidas como el 2,4-D, el 2,4-DB y otros hormonales, por lo que pequeñas cantidades de estos herbicidas pueden provocar daños irreparables en el cultivo.

La promesa del Estado provincial de acompañar a los pequeños productores no debe pasar por alto esta genuina preocupación, para que la suma de esfuerzos permita alcanzar el objetivo de ampliar la superficie del cultivo a 300.000 hectáreas, una meta que en principio parece muy ambiciosa pero que será posible en la medida en que se escuche a los protagonistas del campo chaqueño que insisten en la necesidad de buscar alternativas viables para que el potente herbicida que se usa para la soja no llegue a las plantaciones de algodón. Es que, según el informe citado, la mayoría de las plantas que absorben incluso una cantidad muy pequeña del peligroso herbicida, comenzarán a mostrar los síntomas sobre las hojas después de un corto período de tiempo.

En la lista de buenas noticias para el algodón, en tanto, se puede anotar la muy baja incidencia de la plaga más dañina del cultivo -el picudo- en la campaña de este año, lo que significó una mejora de las condiciones generales, como bien señaló la Asociación Argentina de Productores Algodoneros, al hacer referencia a esta plaga que tiene una alta capacidad de multiplicarse en un ciclo agrícola y, por lo tanto, de generar enormes pérdidas a la producción. Se sabe que de un adecuado control del picudo dependerá en gran medida el máximo área de siembra que se pueda aprovechar.

Es importante también fortalecer el trabajo que se lleva a cabo con el INTA, un tema que se abordó en la reunión de la mesa nacional donde el ministro Lifton hizo referencia a los proyectos de innovación tecnológica para monitorear rendimientos del cultivo, con la mira puesta en lograr mayores superficies de implantación, mejor calidad de fibra y mejor rendimiento. En ese sentido, en el encuentro de la Mesa Algodonera Nacional se pudo apreciar también el trabajo del laboratorio del INTI en Santiago del Estero que permite medir la fibra de algodón, a partir de estándares de la industria textil mundial.

El Chaco debe sumar los esfuerzos de instituciones, productores agropecuarios, empresas y cooperativas textiles con el objetivo apuntalar al algodón, para que el cultivo recupere su liderazgo y vuelva a ser una pieza clave en el desarrollo de la provincia.

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