¿GPS o velocímetro? Y una trampa de fábrica
Hay una queja frecuente entre los propietarios de autos de última generación, especialmente los extra Mercosur, de que el velocímetro parece "mentir" cosa que queda demostrada al contrastar la lectura del tablero con la de un GPS.
Esto es algo que ocurre en todos los coches porque las fábricas se esmeran en hacerlos inexactos por varios factores. No importa la marca o modelo el margen de error puede ser menor o mayor. Sin embargo, hay que tener en cuenta también una serie de factores externos que hacen variar la medición del velocímetro, pero no hay que caer en la tentación de creer que tenemos permiso para poder ir un poco más rápido que lo que dicen las señales de tránsito.

El velocímetro de la mayoría de los coches actuales mide a través de un sensor (imán) ubicado en la caja de cambios. Luego, simplemente se aplican algunas matemáticas básicas a través de un sistema electrónico integrado para estimar esta rotación y mostrar la velocidad de circulación.
En autos más modestos o en la mayoría de las motocicletas la medición se hace a través de un engranaje que se ubica en la caja de cambios y transmite los datos al tablero mediante un cable flexible de acero, un sistema mucho más impreciso que va quedando en desuso.

¿Porque el engaño?
La mayoría de fabricantes diseña sus autos para el mercado norteamericano y el europeo donde las leyes establecen que la velocidad indicada por el velocímetro nunca deberá ser inferior a la velocidad real y deberá tener un margen de error máximo sobre la velocidad real del 10 % más 4 km/h.
Por ejemplo, a 100 km/h, el límite en el margen de error podría ser de hasta 14 km/h. Dicho de otra forma, si el velocímetro marca 114 km/h, la velocidad real será de entre 100 y 114 km/h, y es por eso que cuando uno quiere contrastar la medición del auto con la del GPS siempre serán diferentes.
En los vehículos vendidos en la Unión Europea, se exige una conformidad con una norma llamada Regulation 39 para que el vehículo sea homologado que dice que “la velocidad real no puede ser menor a la anunciada por el velocímetro en su límite inferior (la mayoría muestra 40)”. En el Reino Unido siguen una variación que indica un 10 % + 6,25 mph (10 Kph) superior a la real, para una velocidad real de 25 a 70 mph, (40 a 112 Kph) mientras que en Estados Unidos piden que los vehículos comerciales no tengan un error superior a 5 mph a 50 mph. (8Kph a poco más de 80 Kph).

Siempre habrá un abogado
Parece en broma pero los abogados tuvieron mucho que ver en imponer estas condiciones para los velocímetros de los autos.
Imagine que ocurre un siniestro donde el velocímetro del coche marcaba 119 km/h, pero realmente circulaba a 135 km/h en una ruta con el límite de velocidad de 120 km/h. Seguramente algún abogado cuestionaría la precisión del velocímetro alegando un defecto en la construcción. Al exigirle por ley al fabricante que su velocímetro sea impreciso le cubre las espaldas para que el usuario circule a una velocidad inferior a la que dice el medidor, y así las compañías automotrices se evitan agregar una demanda más a las miles que tienen a diario.
Si les hace levantar una ceja que las automotrices influyan en las leyes, sólo hay que tener presente que en el Mercosur hace dos años los autos deberían tener obligatoriamente el control de estabilidad ESP pero las autoridades de Brasil y Argentina van pateando para adelante la fecha de entrada en vigencia de la ley bajo la amenaza de que los autos costarían más caros, y que la caída de ventas afectaría las fuentes de trabajo, etc.
¿Y si usamos un GPS?
Los autos en su mayoría disponen de GPS pero las leyes no los contemplan como instrumentos de medición pese a que son más exactos. El argumento en contra de los GPS es que los cálculos de este instrumento no contemplan la velocidad vertical por lo que las lecturas pueden ser imprecisas (increíble pero se cuestionan los movimientos de la carrocería).
Sin embargo a mayor velocidad las lecturas son más exactas ya que una mayor distancia en el tiempo reduce los errores, razón por la que la medición GPS suele estar más cerca de la velocidad real que la del velocímetro.
Regulación Nº39 de la UE relativas a la homologación de los vehículos en lo que concierne
al velocímetro (en español)
Con el alcohol hay más tolerancia
No se ilusione con zafar de esa multa que le hicieron en Corrientes. Aunque la existencia de un error documentado por la fábrica puede servir en una apelación, la ley de tránsito argentina no especifica ningún margen respecto a la velocidad permitida para evitar multas. Quiere decir que cuando una señal de tránsito fija un máximo de 40 o 120 km/h, ese es el límite de velocidad y si uno se pasa comete infracción. En nuestro país hay más tolerancia al alcohol que a la velocidad y variaciones exiguas igual generan multas y, con ellas, las quejas de muchos conductores.
Si la máxima es de 60 km/h y una persona recibe una fotomulta por ir a 67 km/h, no puede apelar por estar dentro de los 10 km de exceso que en otros países es lo normal.










