El algodón necesita ponerse de pie
Hay una necesidad manifiesta como cultivo regional del algodón de ponerse de pie. Hay algunas señales que son muy favorables para el sector pero que necesitan de una mirada particular desde las órbitas nacionales, y eso es un desafío, porque no siempre se llega a exponer un tema tan importante a los que tienen poder de decisión.

Hay inversiones que se están dando, como entre Du Graty y Villa Ángela, donde la familia Polini avanza con un complejo agroalgodonero, en Pampa del Infierno se instaló la primera desmotadora del departamento Almirante Brown, y se trabaja en la concreción de otra planta más.
En Avia Terai se está instalando otra desmotadora y hace poco se reactivó la hilandería ex Citertex en Sáenz Peña. Las firmas de Villa Angela de Luis Alal con la incorporación de tecnología de punta, Marfra, de la familia Maria, que compro Alpargatas textil, mientras el gobierno asistió con créditos para Santa textil para incorporar nuevas maquinarias.
En tanto, el INTA y el semillero Gensus avanzaron en nuevas tecnologías que abren abanicos de posibilidades de nuevas semillas que ofrecen mayores rindes y calidad en fibra. Pero no todo es color de rosas. Hay situaciones que se darán en cuanto al futuro que le espera algodón.
Hay una fuerte amenaza para el cultivo, a partir del uso de una tecnología en soja que es resistente al temible 2.4 D, un herbicida potente que daña al algodón. Los productores que conocen del tema, y los ingenieros agrónomos que hacen recorridos por los campos, conocen de esta situación y están muy preocupados.
Habrá discusiones, pero sería interesante, una prioridad, que no se olviden los que tiene poder de decisión, de los productores. Parece extraño, pero se les está pidiendo eso, sobre todo a la Mesa Algodonera Nacional. Sería inadmisible no escucharlos. Y sería inadmisible que resuelvan quienes no hacen trabajo de territorio, no recorren ni tienen contactos con los productores. Eso genera mucho malestar en los que apuestan a algodón.
Los técnicos del sector junto a los productores, tanto los nucleados en la Asociación Argentina de Productores Algodoneros como en otras grupos de trabajos, piden ser tenidos cuenta y que de una buena, se dejen de lado decisiones que se pretendan tomar desde algunas oficinas, con aire acondicionado o con estufas, según la ocasión.
Los algodoneros esperan ser escuchados. No dejemos pasar oportunidades ni minimizar las inversiones que se están haciendo.










