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Motores para un nuevo desarrollo

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destacó la necesidad de apuntalar el desempeño de algunos sectores de la economía que pueden potenciar la competitividad, el empleo, bajar la huella ambiental y lograr la reducción de las desigualdades socioeconómicas y de género en los países de la región.

Se trata de ocho áreas que el organismo dependiente de la ONU considera con enorme potencial para impulsar un cambio estructural progresivo: las relacionadas con la transición hacia energías renovables no convencionales, la movilidad sustentable en ciudades, la industria manufactura de la salud, bioeconomía de servicios ecosistémicos, economía del cuidado, economía circular, turismo sostenible y los sectores vinculados con la revolución digital que está en marcha en todo el mundo y que en la región debe fortalecerse con la universalización del acceso.

Así lo señala en el documento Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2021 que difundió esta semana el organismo y que presenta una serie de propuestas para hacer frente a los desafíos de la política fiscal en la recuperación de las economías en los países de la región.

El informe observa que América Latina y el Caribe enfrentan este año la prolongación de un contexto económico y social complejo e incierto, con una pandemia que sigue impactando a la región, con una nueva ola de casos que ha llevado a la aplicación de nuevas medidas de salud pública para frenar la propagación del virus.

Reconoce, además, que las campañas de vacunación en la región, que son prioritarias, se han visto obstaculizadas por el acceso desigual a las vacunas a nivel mundial y los desafíos en materia de producción y distribución.

Según los expertos de este organismo dependiente de la Organización de Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social de la región, es esencial que los países de América Latina y el Caribe mantengan una política fiscal expansiva, lo que requiere el apoyo de la cooperación internacional a través del financiamiento para el desarrollo.

Asimismo, en el informe se reflexiona sobre la necesidad de impulsar políticas tributarias para aumentar el espacio fiscal, mejorar la distribución del ingreso y avanzar en una trayectoria sostenible del gasto. Además, se examinan los avances en la incorporación del enfoque de género en la política fiscal de la región.

En la presentación ejecutiva del documento se asegura que la dinámica del crecimiento en 2021 no logrará compensar la caída de 2020 y estará sujeta a fuertes incertidumbres por el acceso desigual a vacunas y al proceso de vacunación.

Se observa, por otra parte, que pese a que los gobiernos han hecho esfuerzos fiscales (4,6% del PIB) para mitigar los efectos sociales y productivos; la persistencia de la emergencia sanitaria y la fragilidad del proceso de recuperación económica requerirán la extensión de estas medidas fiscales durante 2021 aunque las capacidades para mantener políticas fiscales y monetarias expansivas son heterogéneas.

Según la Cepal, se espera un lento crecimiento en los países de la región en los próximos años y esa lentitud hará difícil recuperar el empleo, reducir la informalidad y revertir los índices de pobreza. Esto último es particularmente preocupante para la Argentina que, como se sabe, tiene casi la mitad de los niños en esa situación de vulnerabilidad.

Por otra parte, las proyecciones del organismo anticipan que se profundizarán las desigualdades, en un escenario en el que sectores tecnológicamente intensivos tenderán a recuperarse más rápido en una región caracterizada por la baja productividad y la fragmentación de los sistemas de protección social y la salud.

En ese contexto difícil y complejo, el impacto mayor lo sentirán las mujeres que sufrirán una década de retroceso en participación laboral.

Otras variables a tener en cuenta, según la Cepal, es el peso de la deuda que pende como una espada de Damocles para la mayoría de los países latinoamericanos: la región presenta el mayor nivel de endeudamiento respecto de economías en desarrollo y en ese contexto —advierte el organismo— la carga de los pagos de intereses aumentó en la mayoría de los países, reduciendo el margen de maniobra de los Estados a la hora de tener que dar respuestas a otros gastos prioritarios.

La fragilidad del escenario regional obliga a apelar a la imaginación política para dar respuestas a una crisis que es, a la vez, sanitaria, social y económica. Y en ese sentido, habrá que redoblar esfuerzos para incentivar los motores que, según la Cepal, pueden contribuir a alentar un nuevo desarrollo.

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