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2.4 D: la pelea que se viene en los cultivos

La aprobación en la Argentina de una tecnología en soja resistente a este producto, “puede ocasionar la desaparición del cultivo regional del algodón”, dicen los productores.

SAENZ PEÑA (Agencia). Se lo venía adelantando, pero las inversiones que hacen los semilleros y compañías internacionales siguieron y en la Argentina, la aprobación de una nueva tecnología en soja, resistente a un producto que ya tiene a maltraer a los productores algodoneros, el 2,4 D.

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Hay mucha preocupación en los productores por la utilización de una tecnología en soja que es resistente al herbicida 2,4 D, producto que provoca serios daños en el algodón.

Este potente herbicida que genera daños de consideración en los cultivos, vino ocupando páginas de NORTE en los últimos años y ahora, con la aprobación del uso de esta tecnología en soja que es resistente a este producto, los productores algodoneros temen que el cultivo regional por excelencia, como es el algodón, entre en una etapa de caída libre.

Lo que se teme es que cuando se aplique la utilización de esta soja y de este herbicida, se termine dañando una economía regional sumamente importante fundamentalmente en el norte de nuestro país como es el algodón, dice Héctor Linke, presidente de la Asociación de Productores Algodoneros de Argentina—APAA-.

“No estamos en contra del lanzamiento, sí estamos en contra de que masivamente haya destrucción del algodón porque podremos tener daños consecuentes en el cultivo”, señala. La compañía dijo que tienen ensayos hechos a nivel mundial, pero solo en laboratorios, no en campos”.

“No creemos que la fiscalización sea la herramienta que solucione este problema porque no se puede fiscalizar las 24 horas del día”, dicen los técnicos de la mesa Algodón del Grupo Agroperfiles en un informe preliminar que será a dado a conocer la semana próxima.

Pero no solo eso: advierten que temen que “al final, la culpa, la va a terminar teniendo el productor porque las empresas van a decir que sí se puede usar esta tecnología,  y el productor que no va a poder cumplir con la regla con las buenas prácticas agrícolas y porque se les van a pedir  cosas que son inmanejable en el campo”, indicaron.

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El uso del 2.4D puede provocar la desaparición de un cultivo regional como el algodón, dicen los productores.

LA DERIVA EN LA ZONA OESTE

En medio de una fuerte discusión  por estos temas, los productores tanto de Chaco como de Santiago del Estero advierten que esto puede provocar un daño muy fuerte en el cultivo del algodón.

Los productores se remontan a los daños provocados por lo que se estima “deriva” en el oeste del Chaco, por el uso de un pesticida que deja efectos muy parecidos al 2.4D suma ya una afectación de 1.500 hectáreas en Los Frentones, y crece la preocupación en productores ganaderos vacunos y caprinos por los efectos que pudiera tener en la preñez.

El reporte de productores habla de daños a los sembrados de algodón en el mes de enero pasado, cuando estaban en pleno crecimiento, como también a algunos árboles como los paraísos.

SINTOMATOLOGÍA Y DAÑOS EN EL ALGODÓN

El algodón es extremadamente sensible a los herbicidas fenoxi como el 2,4-D, el 2,4-DB y otros hormonales, por lo que pequeñas cantidades de estos herbicidas pueden llegar a ocasionar daños en el cultivo, dice un informe hecho por Mario Mondino, de la Estación Experimental Agropecuaria Santiago del Estero

El grado de daño es proporcional a la cantidad de herbicida que llega a la planta y a la etapa de desarrollo en que se encuentra la planta de algodón.

La mayoría de las plantas que absorben incluso una  cantidad muy pequeña del químico, mostrarán los síntomas sobre las hojas después de un corto período de tiempo.

Si bien los primeros síntomas pueden observarse a los 2 a 3 días después de realizada la aplicación directa (accidental) o por deriva de cultivos vecinos, los síntomas plenos del daño sobre la hoja van a aparecer aproximadamente una semana después.

Los primeros síntomas visuales se observan inicialmente cerca de los meristemos de las plantas donde se produce el crecimiento activo de las estructuras vegetativas y/o fructíferas y son el resultado de un estímulo anormal del crecimiento en los tejidos afectados.

Como se trata de un herbicida de acción hormonal, la planta intoxicada genera “señales erróneas” de que debe producir un rápido crecimiento de los meristemas apicales, probablemente por una anormal concentración de auxinas en dichos puntos, inhibiendo el desarrollo de los meristemas laterales.

Estos síntomas son muy característicos y fácilmente identificables, salvo cuando las dosis son excesivamente altas como para matar de inmediato a las plantas o a parte de ellas. Es importante destacar que los tejidos ya formados no son afectados por este herbicida, por lo que el momento en que se ha producido el daño es muy fácil de determinar tanto en el tiempo como sobre la planta. Normalmente las primeras hojas que se producen de la yema terminal a continuación de la aplicación del 2,4-D presentan ligeras deformaciones.

La intensidad de la deformación se incrementa en las hojas subsiguientes, luego y a medida que la planta se va “detoxificando”, pasan por una fase regresiva, para finalmente volver a la hoja normal.

Las hojas presentan un síntoma característico de torsión hacia abajo conocido como crecimiento epinástico, se tornan muy angostas con márgenes encrespados, aparecen ampollas, los lóbulos se marcan notablemente y se alargan semejando apéndices, nervaduras muy próximas y paralelas y muy notorias como resultado de una limitación del crecimiento del tejido foliar internerval, conocidas popularmente como “hojas pata de rana”.

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