Lo esencial, es dejar producir
Otra vez, el campo siente que el gobierno le quiere poner zancadillas y teme lo peor: que se trate de una estrategia de cansancio por cuestiones ideológicas que la política deja pasar, y cuyo final es un golpe certero al aparato productivo del país, que es el que origina el ingreso de divisas a este país necesitado de los dólares.
Hoy ya se habla de que las entidades del campo se declaran en alerta. Y no es una buena señal. El campo debe estar atendiendo su propio frente de lucha que es el clima, los mercados, las plagas, y avanzar y avanzar, produciendo por el país.

No obstante esto, ayer, mientras se escribía esta columna pasadas las 15, se cosechaba en el Chaco la soja, que en total, se implantaron 658.037 hectáreas y que se van trillando unas 80.000, con rindes dispares, pero que en promedio dan 1.700 kilos por hectárea.
A esa hora, también irrumpían las cosechadoras de algodón, en medio de una zafra que va dando mejores rindes de lo esperado. En la provincia según datos oficiales se implantaron 183.000 hectáreas, de las que se levantaron ya unas 40.000 hectáreas, promediando rindes de 1.500 kilos por hectárea.
MAIZ Y SORGO
De las 201.550 hectáreas de maíz sembradas en el Chaco, se van cosechando cerca de 10.000, con rindes que van de los 2.800 a 3.100 kilos por hectárea. A la par, en sorgo, cuya campaña tuvo el ataque del pulgón amarillo que por la falta de experiencia en el control de este tipo de plaga por parte de algunos productores, se perdieron muchos lotes.
El informe señala que de las 197.360 hectáreas sembradas con este cultivo que seguirá creciendo en el Chaco, se cosecharon 72.000 hectáreas –y se perdieron 23.500 por clima y por ataque de plaga--. Los rindes anduvieron cercanos a los 1.700 kilos por hectárea.










