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María Laura Uriburu

La pintura es como un grito”

La artista plástica y profesora de Artes Visuales expuso obras donde el eje gravitante es la mujer. “Me siento más cómoda pintando mujeres, algo súper natural, conozco mi cuerpo y conozco el cuerpo de la mujer”, dijo.

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“Mujeres con piel de artista”, muestra colectiva en el Centro Cultural Adolfo Mors, y “El espacio que habito”, en El Mariscal, durante marzo, fueron los espacios donde Uriburu expuso sus más recientes creaciones, además de otras obras realizadas durante 2020.

“En las obras expreso cuestiones internas, algunas realizadas durante el aislamiento, un momento de introspección canalizado en el bastidor. De igual manera me cuestiono a mí misma, o me influye lo que leo, o la música que escucho. Eso me abre un camino a las imágenes que luego terminan siendo pinturas”, dice María Laura Uriburu, que si bien es de San Martín, Chaco, adoptó Corrientes como lugar para desarrollar su arte.

Egresada como profesora en Artes Visuales del Instituto Superior “Josefina Contte”, María Laura empezó a producir obra propia una vez concluidos sus estudios, adentrándose en el ejercicio creativo para encontrar un universo propio dentro del arte figurativo, con la mujer como eje central en sus cuadros.

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   Sobre el centro de sus obras, Uriburu dice que “Dialoga en parte con el feminismo, pero tiene que ver más con la morfología de la mujer, las líneas curvas, estéticamente me resultan más agradables. Me siento más cómoda pintando mujeres, es algo súper natural: conozco mi cuerpo y conozco el cuerpo de la mujer”.

Rostros femeninos con órbitas llenas de vacío, como esperando que la mirada del espectador sea el conducto que manifieste y refleje emociones, mujeres negras en todo su esplendor matizadas por la luz y el alto contraste de fondo, una mujer rota, mujeres al desnudo abstraídas en viajes introspectivos, o hacia ventanas al universo, son las ninfas que pueblan la obra de Uriburu.

“Las máscaras refieren al teatro de la vida, son las que tenemos que usar para relacionarnos con el afuera. Nuestra esencia deja de ser para interpretar otros roles, condicionados por el contexto, por otras personas. Luego hay obras donde viajo al interior, me sumerjo en los miedos y en las cosas bellas que tenemos, un ejercicio introspectivo acentuado por el parate de la pandemia, y otro tanto viene con la lectura de Verne, Viaje al centro de la Tierra”, cuenta María Laura sobre sus obras más actuales.

Las imágenes, como flashes, empiezan a aparecer en algún lugar de la mente. “Obviamente, siempre hay una idea concreta que ronda. Pero es también como la frase de Picasso: “La inspiración tiene que encontrarte trabajando”. Trabajo el boceto, y eso va tomando forma, a veces la obra termina siendo lo que visualicé, otras va mutando en el camino. Muchas veces lo que tengo en la mente, al llevarlo al papel cambia. Y eso pasa con la obra al materializarse”, expresa la artista.

El proceso creativo entonces está ligado al ejercicio de la conciencia propia, del estar presente y a la vez en un reel de ideas, frases o textos, melodías y momentos que terminan atravesando la condición del pensamiento para materializarse en un bastidor, en lo concreto que vemos, en las figuras, los trazos y matices que finalmente cobran forma en la mirada del espectador, provocando, interpelando, llamando a la reflexión.

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   La formación académica, para Uriburu, suma. “No mata la creatividad, eso es un prejuicio. Te nutre, porque desarrollás habilidades, te afina la percepción, te sensibiliza la observación, y eso es un trabajo. Porque para poder representar algo, tenés que observar. La formación te da herramientas, no son reglas que adoctrinan, son herramientas para expresarte de la mejor forma y, como artista, poder evolucionar y desarrollarte. La pintura es como un grito, es una cosa que me llena, una cosa natural. Es una pulsión y un alivio pintar”, reflexiona Laura.

Exhibiendo sus obras ya en un contexto con espectadores presentes en los espacios que la convocaron, y teniendo en cuenta la prolífera tradición pictórica en Corrientes, hablamos de las acciones culturales que aglutinan al sector, en este caso el ArteCo, propuesta llevada adelante como política cultural por parte del estado provincial. 

“Me parece que la única forma de darte a conocer y dar a conocer lo que hacés, es participar, investigar y aplicar a este tipo de iniciativas. También para vincularte con tus pares. Porque la obra concluye su ciclo cuando es vista: si no la vinculás con el espectador, no tiene sentido. Para que tenga valor lo que hacés, tenés que moverte y participar activamente en estos espacios”, explica María Laura.

En el panorama contemporáneo de Corrientes, Uriburu hace foco en Gustavo Mendoza: “Me llama la atención, me parece súper completo como artista. Trabaja la bidimensión y la tridimensión, las texturas y técnicas mixtas, me parece que es el artista de arte contemporáneo de Corrientes. Lo contemporáneo son otras formas de expresarse, y él se sale de las tradiciones. Admiro mucho su creatividad, sus composiciones son increíbles. Creó un propio universo a través de la utilización del color, combina texturas, sus personajes tan particulares como los de Fabián Roldán, dos artistas que admiro y me encanta lo que hacen”. 

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