La protección de humedales
La importancia de la protección de los humedales no sólo reside en su rol de recurso vital para la humanidad sino también en su calidad de derecho humano universal. Así lo advierte un documento presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina, en el que se advierte que el año pasado cerca de 350 mil hectáreas en el Delta del Paraná —uno de los ecosistemas más importantes de América Latina— fueron afectadas por incendios.
El informe de la ONU se titula “Aportes del Sistema de Naciones Unidas al proceso de elaboración legislativa para la conservación y el uso sostenible de los humedales en la República Argentina” y, de acuerdo a lo explicado por el PNUD, el mismo tiene como objetivo contribuir al proceso de elaboración legislativa que está teniendo lugar en el Congreso Nacional de la República Argentina en materia de conservación y uso sostenible de humedales.
Desde el Área de Ambiente y Desarrollo Sostenible del PNUD en Argentina se observó que dada la situación actual del Covid-19, los impactos del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y los incendios sucedidos durante este año, se presentan grandes desafíos para la concreción del marco de recuperación pospandemia, la protección del ambiente y el desarrollo sostenible.
Cada año se suman nuevas voces a las advertencias sobre la necesidad de proteger los humedales. El año pasado el Panel Intergubernamental por el Cambio Climático (IPCC) alertó sobre los riesgos de escasez de agua en las tierras áridas, daños por incendios y la inestabilidad del sistema alimentario, a la vez que puso la lupa sobre el incremento de algunas actividades extractivas, como la explotación de los combustibles fósiles y la minería.
En febrero pasado, al conmemorarse el Día Mundial de los Humedales, la filial local de la organización Greenpeace reiteró su pedido para que en 2021 se sancione la ley nacional para protegerlos, recordando que 21 por ciento del territorio nacional está compuesto de estos espacios naturales. En esa oportunidad, además, la organización planteó que la falta de un marco legal que los ampare se traduce en un avance perjudicial sobre ellos de parte de industrias que, con sus actividades, impactan en su composición y sus funciones como ecosistema.
Cabe recordar que, en noviembre de 2020, distintas organizaciones ambientalistas impulsaron un proyecto unificado de Ley de Humedales que obtuvo dictamen en la Comisión de Recursos Naturales y Ambiente de la Cámara de Diputados de la Nación. En esa oportunidad, desde la Fundación Humedales se remarcó que la destrucción de hábitats naturales y la alteración de los ecosistemas facilitan la propagación de los virus por lo que se debe proteger a los humedales de Argentina, ya que proveen bienes y servicios ambientales indispensables para la vida y el bienestar humano, como la provisión de agua dulce para consumo humano; la provisión de recursos para actividades productivas, la adaptación y mitigación del cambio climático, amortiguación de inundaciones y sequías.
Especialistas de organizaciones ambientalistas hacen notar, por otra parte, que la mayor parte de los peces que se consumen dependen de los humedales en alguna etapa de su ciclo de vida, mientras que millones de cabezas de ganado y de herbívoros silvestres se alimentan de pastos que crecen en llanuras de inundación.
En ese sentido, la Fundación Humedales subraya que están entre los ambientes más productivos del planeta, y que se caracterizan por su extraordinaria biodiversidad. Dicho de otro modo, son el hábitat natural de numerosas especies de flora y fauna, y además brindan importantes beneficios económicos y sociales a las personas que viven en su entorno, ya que de ellos se pueden obtener comida, agua, materiales para construcción y producción. Los especialistas de esta fundación insisten en remarcar que son espacios indispensables para la vida por los servicios que nos brindan: desde el suministro de agua dulce, alimentos, materiales para la construcción, medicinas naturales, hasta el papel que cumplen en la regulación de las crecidas de los ríos, la recarga de aguas subterráneas y la adaptación al cambio climático.










