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CARTA DE LECTORES

La vocación está llegando al límite

Señor director de NORTE:
La comisión directiva de la Sociedad de Pediatría del Chaco desea manifestar su gran preocupación en relación con los reclamos que el personal de Salud Pública viene llevando a cabo desde hace mucho tiempo, pero en particular en estas últimas semanas.
Conocemos cercanamente los problemas a los que el personal se enfrenta día a día, para poder realizar su tarea, la lista es extensa, y afecta al normal desarrollo del ejercicio profesional y esto a su vez, a la calidad de atención, así como el acceso de la comunidad a la salud, que en el caso de la pediatría es un derecho.
Invitamos a las autoridades gubernamentales a reunirse, dialogar, escuchar cada uno de los reclamos y propuestas, con fines de lograr un consenso y que, de manera bilateral, se organice un plan de trabajo a corto y largo plazo para ir resolviendo lo urgente, pero sin que lo urgente, quite a lo importante.
En un país en crisis, los médicos tienen su propia crisis, donde la vocación está llegando al límite como para seguir sosteniendo a un sistema de salud, que sentimos no nos valora.
Agotados, estresados en condiciones de trabajo no adecuadas, precarizados laboralmente, y sin reconocimiento de lo que implica la responsabilidad médica.  
Estamos alertando que la salud pública se enfrenta y enfrentará a un grave problema: la migración de profesionales a otros lugares con mejores condiciones laborales. 
Lleva años formar idóneamente a un profesional. Y los gastos para la capacitación continua, también los solventa el médico. 
Menos de mil médicos hoy activos de salud pública sostienen el sistema de una provincia de casi 1.400.00 habitantes y con más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza (Indec), que necesita del sistema de salud público.
Sería justo el reconocimiento a estos seres humanos que, en momento de pandemia, están dejando todo, su salud, exponiendo a su familia a riesgos que sabemos, y que en algunos casos fueron fatales. Este reconocimiento debería traducirse en una retribución económica más justa por trabajo y responsabilidad, respetando derechos, y valorando esta noble profesión.

GABRIELA PEÑA 
DNI 25466680
Presidenta de la Comisión Directiva de la Sociedad de Pediatría del Chaco

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Vulnerables,  pero no débiles

Señor director de NORTE: 
Ante las noticias de nuevos brotes de coronavirus y las apariciones de nuevas cepas, en mi opinión la ciudadanía debe tomar ejemplos que han podido contener mejor estos rebrotes. Como es el caso de Inglaterra que teniendo 4.3 millones de contagios y alrededor de 127.000 muertos cuenta con el plan de vacunación más avanzado del mundo y gracias a la vacunación y el confinamiento los casos disminuyeron un 60%. Pero teniendo siempre claro que la importancia del confinamiento es mayor al de la vacunación, seguramente es difícil transpolar la realidad de un país de primer mundo al nuestro y quizás no tan difícil, si consideramos que es nuestra vida y la de nuestros seres queridos las que están en vilo, sin dejar de comprender que hay sectores de nuestra sociedad dependientes de la actividad laboral que no pueden cesar sus actividades sin sentir el impacto inmediato en su plato de comida. Creo que podríamos ajustar nuestra disciplina en cuanto al distanciamiento cotidiano amén del barbijo, cuestión difícil de lograr en los argentinos que se sabe la sociedad que más cercanía tiene a la hora del saludo, podremos quizás de esta forma sortear esta crisis viral que emergió en nuestra cotidianidad tan repentina como letalmente, llevándose a seres queridos antes de lo esperado, siempre recordando a un analista como Jorge Bucay que nos dice: "Podremos avanzar con más fuerza, ahora que nos sabemos vulnerables, pero no débiles".

BRANCO IVÁN CAPITANICH
DNI 30.789.962
Resistencia 

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El avasallamiento de las instituciones daña la democracia

Señor director de NORTE:
No me gusta andar con rodeos: sabemos que el gobierno del Chaco tiene la clara intención de poner a uno de sus hombres en la presidencia del Consejo Económico y Social, sin elección previa, y eso indica claramente una especie de intervención.
El Cones es un organismo abierto, integrado por instituciones. ¿Por qué intervenir intentando colocar a personas de la política afín al gobierno de turno?
Estas son situaciones que hieren a las instituciones, y el respeto por las mismas se vuelve solo discurso, pero en la práctica se observa una postura distinta.
Esto es lo que sucede con el Cones. 
Sería bueno que el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich no baje las banderas del respeto a las instituciones.
Hemos asistido a una reunión donde esto que estamos diciendo en estas líneas, se lo hemos planteado al gobernador, o sea, no salimos primero a los medios, sino que el señor Capitanich ha escuchado de nosotros mismos nuestra postura.
El respeto a las instituciones es clave para sostener la democracia. El respeto y   la valoración de la palabra, deben mantenerse inalterables. No se cambia por cuestiones políticas ni por intereses sectoriales: el respeto es único.
El Cones está integrado por instituciones que merecen respeto y consideración. Tiene un reglamento interno. Y tiene procesos que se llevan a cabo dentro de lo institucional. 
Por lo tanto, la comunidad chaqueña desaprueba los intentos de “colocar” dirigentes políticos afines al gobierno en la conducción de las instituciones, y nosotros como representantes de instituciones, lo rechazamos. No podemos permitir avasallamientos a las instituciones.

NOÉ A. KOHN
Presidente de la FAPIF e integrante de la mesa directiva del Cones
Resistencia 

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Denuncia destratos e indiferencia a su discapacidad

Señor director de NORTE:
Me dirijo por este medio a la secretaria de Derechos Humanos Silvana Pérez, para darle a conocimiento sobre mi situación actual.
Mi nombre es Mónica Alejandra Hernández de 45 años de edad, domiciliada en Mz 49 Pc 5 Barrio Puerta del Sol, estado civil: divorciada. Sin hijos. Trabajé 20 años como enfermera del área de Laboratorio del Hospital 4 de Junio de Sáenz Peña. Padezco una enfermedad base artritis reumatoidea y artrosis, osteoporosis, insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca, insuficiencia venosa, neumonía, con diferentes politraumatismos como consecuencia de las mismas enfermedades, fractura de rótula izquierda, fractura de codo derecho, fractura de fémur izquierdo y escoliosis.
Estos diagnósticos cronológicos originaron una discapacidad motriz por lo que me he visto en dificultad para realizar tareas pertinentes a mi lugar de trabajo, el hospital 4 de Junio, donde he prestado servicio durante 20 años como personal polivalente.
Debido a mi enfermedad, fui solicitando licencias, presentando a la oficina de recursos humanos certificados médicos e historias clínicas para luego solicitar una junta médica y así acceder a una jubilación por discapacidad. 
Esta documentación fue extraviada reiteradas veces (3) motivo por el cual, la solicitud nunca fue solicitada, más allá de todos los temas relacionados con la burocracia e ineptitud ejercida por el personal a cargo de la Oficina de Recursos Humanos, Sandra Beatriz Duarte, de quien he recibido malos tratos, dirigidos hacia mis familiares que fueron a acercar la documentación extraviada, como hacia mí, teniendo que presentarme en silla de ruedas con una enfermera particular y ante escribana pública, para dejar asentado que sí presentaba las historias clínicas.
La solicitud para la junta médica fue realizada en septiembre de 2017 y en diciembre del mismo año, hecho que tuvo lugar recién en enero de 2019; tenía cita para el 10 de enero a las 15 y como no contaba con los recursos para ir de forma particular, solicité una ambulancia para que me trasladara al Hospital Perrando en la ciudad de Resistencia. Al principio obtuve respuesta a mi pedido, pero a la hora de salir para la junta médica me informaron que no había ambulancia para trasladarme (jefe A/C de movilidad Noelia Santa Cruz) por lo que me vi obligada a buscar algún vehículo que me trasladara. Le pedí al director si podía proveerme de vales de nafta para cargar combustible de un auto particular que me facilitaron, me dijo que sí, pero con el correr de las horas, debí partir sin ellos porque se acercaba el horario que debía estar presente para la junta médica. 
Cuando ya estaba a 40 km de la ciudad de Sáenz Peña el director Carlos Navarrete me llamó por teléfono a las 13 para avisarme que tenía los vales de nafta, siendo que estuve en el hospital a las 7, porque se suponía que a las 8 debía salir en ambulancia hacia Resistencia. Todo ese tiempo estuve sentada en una silla de ruedas en un pasillo frente a la Dirección del Hospital, tratando de solucionar los problemas que se iban presentando respecto del trámite que debía realizar.  Como consecuencia de estar tanto tiempo en espera, al padecer una insuficiencia renal tuve un accidente miccional y me vi obligada a cambiarme e higienizarme en el mismo hospital. Toda esa peripecia tuve que sufrir, debido a la inoperancia y mala voluntad de la gente que está a cargo de este ente. Una vez realizada la junta médica, los médicos legistas apreciaron mi diagnóstico a simple vista e informaron una discapacidad del 70 %.
Durante 2019, 2020 y lo que llevamos del 2021, tuve que hacer y rehacer mi legajo con todos los duplicados, triplicados, cuadruplicados, porque no se les daba curso y volvía a cero, tanto que he desaparecido del sistema de salud y donde hubo una acción obligada de volver a hacer un decreto para que se me reconociera como empleada del Hospital 4 de Junio después de 20 años de servicio. 
También desaparecí del sistema de la obra social de Insssep siendo que tuve cuatro cirugías (una ginecológica en Instituto Santa María, dos por traumatismo de codo en Sanatorio Loma Linda y una por traumatismo de fémur en UME), todas ellas con adquisición de prótesis, nada de ello figuraba en el sistema de la mutual.
En todo este período, padecí la indiferencia tanto de los directores, como la de algunos médicos cuando me vi internada por neumonía y me dieron el alta antes de tiempo, porque consideraban incómoda mi presencia en la sala, debido a que mucha gente se solidarizó conmigo.
Tanto es así, que dos días después del alta sufrí una descompensación en la calle cuando había asistido justamente a hacer un trámite para veracidad de los hechos que estaban sucediendo. En ese momento me encontraba acompañada de una enfermera particular y con ella acudimos al Instituto Santa María en busca de ayuda, al no encontrarse en ese momento el médico clínico que podría atenderme acudí al consultorio de María Elena Calvo, de especialidad reumatóloga quien me trataba en ese tiempo y me había visto en interconsulta con clínica médica del hospital negándose a atenderme, se dirigió hacia mí de espaldas diciéndome que ella no ve la parte clínica y que lo que refiere a mí en reumatología estaba controlado, que no podía atenderme en la clínica, por lo que le pedí si podía verme en el consultorio del hospital y me dijo que no. 
Todo esto manifestado en un pasillo lleno de pacientes que escucharon y observaron su mal proceder ante mí, faltando así al juramento hipocrático y siendo que ella antes de ser especialista en reumatología, realizó la residencia de clínica médica, así que no puede ser que me diga que no le corresponde atenderme en un estado de urgencia. Por tal motivo también solicito denunciarla al Colegio Médico por accionar un proceder contrario a su profesión. 
Después de lo sucedido volví a mi domicilio y en horas de la siesta volví a tener una descompensación y debieron internarme en el shock room del Hospital 4 de Junio.
En estos momentos me encuentro sin tratamiento, debido a que no cuento con los recursos económicos para realizarlos. Tampoco puedo acceder a un tratamiento complementario de kinesiología, como tampoco cuento con los medios para pagar un enfermero que me asista en mi domicilio.
He recurrido a los medios radiales y digitales para dar a conocer mi situación como también he elevado nota en consideración a la ministra de Salud Paola Benítez, como también al director del Insssep, Antonio Morante.
Estuve afiliada a los gremios de UPCP, APTACH, ATE y del único que obtuve respuesta, fue de UPCN al cual también estoy afiliada.
En cierta oportunidad mientras esperaba para ser trasladada a Resistencia, solicité hablar con Gustavo Duarte representante gremial sede Sáenz Peña en su oficina de Contaduría, a quien le pedí interviniera ante las autoridades para regularizar mi situación y obtuve como respuesta comentarios sarcásticos y burlas con respecto a mi pedido.
Al dialogar con los directivos del Hospital para informar en qué estado me encontraba frente al doctor Medina y debí tolerar la interrupción de la doctora Villaverde, acotando que todo lo que yo estaba informando era mentira, siendo que me encontraba frente a ella en silla de ruedas acompañada por mi mamá. Mi familia sufrió las consecuencias. Los hacían ir y venir con los papeles que extraviaban. En una ocasión, Sandra Duarte citó a mi hermano a las 12 en su oficina para cumplimentar datos y él pudo observar cómo se retiraba del nosocomio, cinco minutos antes de la hora pautada, en su auto.
Cabe destacar que una vez fui citada por Sandra Duarte al concurrir al Hospital con la excusa de que ella me ayudaría a hacerme atender con un médico, porque me encontraba mal, por lo que me mandó a buscar en ambulancia con el chofer Néstor Guevera sin camilla, teniendo que treparme para subir al interno, porque estoy sin masa muscular de extremidades inferiores. 
Ese día ella se quedó conmigo 2 horas esperando en el consultorio del doctor Torregrossa conmigo haciéndome creer que sería para estabilizar mi salud y resultó que era para realizar una historia clínica falsa, donde el refiere a mi enfermedad como médico de cabecera. Siendo que la traumatóloga que me atendió y operó es Gabriela Ramírez.
Por eso solicito una sentencia penal ya que según el Código Civil dispone una pena de 3 a 6 años de cárcel por alteración y falsificación de documentación pública.
En estos momentos no me encuentro bien de salud, no puedo trasladarme de forma independiente y tampoco cuento con medios para acceder a tratamientos adecuados.
Además de tener que solventar gastos para realizar trámites solicitando la presencia de escribano público y enfermeros particulares para que me acompañen, debo padecer maltrato y abandono de persona, de parte de la Institución a la cual serví la mitad de mi vida.

MÓNICA ALEJANDRA HERNÁNDEZ
DNI 24.576.574
Barrio Puerta del Sol
Sáenz Peña

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