Consecuencias en la salud visual en un año de sobreexposición a las pantallas
Un oftalmólogo y dos representantes de ópticas de Resistencia confirman la tendencia.
La detección tardía de patologías crónicas porque se pospusieron controles de rutina y la aparición de nuevos síntomas por el uso extendido de dispositivos electrónicos son dos llamados de atención que señalan tanto oftalmólogos como ópticos.
“Cada vez más gente está mayor tiempo expuesta a pantallas entonces en lugar de productos básicos pregunta por los de filtro para luz azul. Se cuida más, se valora más la visión”, asegura Emilia López Cristaldo, a cargo del área de comunicación de óptica Del Sol.

Hugo Farhat, titular de un servicio fundado por su padre hace 58 años, coincide en que después de pasar tanto tiempo con la computadora y el celular ahora muchas más personas están notando las afecciones que producen. “Llegan casos con gran cantidad de problemas visuales, que de no haber sido por el encierro no las tendrían en tan corto plazo”, señala a NORTE.
Lo común es que al cabo de diez o más horas diarias de uso se empiecen a registrar molestias: ojos enrojecidos, sensación de cansancio y prurito.

El presidente de la Asociación Chaqueña de Oftalmología, Jorge Kleisinger, confirma que se transita un momento de detección de patologías crónicas y de problemas graves que son prevenibles si hay un control que lo diagnostique a tiempo.
“Con la pandemia los controles de rutina pasaron a un segundo plano y hoy nos encontramos con problemas irreversibles por falta de detección de patologías crónicas”, lamenta.
El cirujano explica que si un paciente con glaucoma no se controla, agrava su condición, por lo que es importante frenar el proceso lo antes posible. Mucho más si hay dificultad para acceder a un consultorio oftalmológico, se vive en la ruralidad o faltan herramientas de acceso a la tecnología.
Hace un año
En las primeras semanas de mayores restricciones por la pandemia de coronavirus las ópticas no se consideraban esenciales y la mayoría debió cerrar temporalmente sus puertas. Personal de la óptica del Sol (de Alberdi y Ameghino) en pleno confinamiento y sin perder ninguna fuente de trabajo aseguró una guardia telefónica para envíos y atender a través de una reja.
En la transición hacia lo presencial aseguraron nuevos protocolos y hoy perciben que se reinventaron y la gente también se acostumbró al ‘modo pandemia’: a usar medios electrónicos para consulta y pago.












