Vulnerabilidad en la infancia
Los expertos que estudian los factores determinantes de las enfermedades en la población aseguran que niños, niñas y adolescentes tienen un menor riesgo de sufrir complicaciones por Covid-19. Sin embargo, la pandemia configuró un nuevo escenario que agravó las desigualdades sociales y económicas de amplios sectores que viven por debajo de línea de la pobreza, acentuando de esa manera la situación de vulnerabilidad de los chicos.
En la Argentina más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes son pobres, es decir, viven en hogares que carecen de recursos mínimos para garantizar una adecuada alimentación a sus hijos y padecen los problemas propios de no tener asegurado el acceso a buenos servicios de salud. En entornos así, tan vulnerables, la dura realidad de todos los días impide que los esfuerzos de la educación pública puedan dar los frutos esperados por el conjunto de la sociedad.
Cuando a mediados del mes pasado los medios de todo el país informaban sobre la desaparición de una niña de ocho años que vivía en condiciones de extrema vulnerabilidad en la Ciudad de Buenos Aires (el distrito más rico del país), por un momento el foco de atención se centró en el drama que viven miles de chicos en todo el país. Pero con el paso de los días el tema pasó a un segundo plano, eclipsado por la llegada de la segunda ola de la pandemia.
Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica, más de la mitad de los chicos argentinos vive en situación de pobreza y 316 mil se encuentran en situación de vulnerabilidad extrema. Las cifras son alarmantes y más que buscar culpables se impone la necesidad de unir esfuerzos para revertir esa situación. Se debe actuar sin demoras porque la infancia es el período en el que las personas necesitan los mejores cuidados. Es la etapa en la que la familia desempeña un papel clave para ayudar y contener al niño en este período de desarrollo de sus capacidades.
Según Unicef, esta es la época en la que los niños y niñas tienen que estar en la escuela y en los lugares de recreo, crecer fuertes y seguros de sí mismos y recibir el amor y el estímulo de sus familias y de una comunidad amplia de adultos. “Es una época valiosa en la que los niños y las niñas deben vivir sin miedo, seguros frente a la violencia, protegidos contra los malos tratos y la explotación. Como tal, la infancia significa mucho más que el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la edad adulta. Se refiere al estado y la condición de la vida de un niño, a la calidad de esos años”, remarca un documento publicado por la agencia de Naciones Unidas para la infancia.
En el informe “Situación de las infancias en tiempos de cuarentena” publicado el año pasado por el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina, se observa que si bien la pobreza estructural es preexistente a la actual pandemia y las desigualdades en la calidad educativa, también, todo indica que estas desventajas se profundizarán y dejarán nuevas marcas en el desarrollo de muchos niños, niñas y adolescentes con consecuencias en los trayectos educativos y cursos de vida. “Sin dudas que se puede hacer mucho el día después pero solamente si comprendemos que no hay posibilidad de equidad en las oportunidades educativas sin equidad en las condiciones de vida, recursos sociales y culturales”, advierte el documento.
Un estudio publicado en 2018 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), afirmaba que un niño nacido en un hogar pobre de la Argentina necesitaría al menos seis generaciones para mejorar sus condiciones de vida y salir de la trampa de una sociedad que tiene a amplios sectores de su población por debajo de línea de pobreza. Esa estimación, lamentablemente, todavía tiene vigencia. A menos que ocurra un milagro, los chicos que hoy se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad tendrán enormes dificultades para escapar del injusto destino de exclusión y tristeza que lo espera en una sociedad que no encuentra una fórmula eficaz para erradicar la desigualdad.










