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Datos valen más que el petróleo

Aunque el petróleo sigue siendo un insumo clave para mover el mundo, lentamente es desplazado de su lugar de privilegio por los datos, que son la nueva materia prima de la economía.

En un país como la Argentina que por la pandemia pasó a depender cada vez más de la exportación de granos, no está de más tener claro qué rumbo comenzó a tomar el orden mundial en los últimos años.

En economías regionales como la nuestra, que sufren en forma cíclica la falta de estabilidad, una de las alternativas para compensar esa desventaja pasa por prestar una mayor atención a las transformaciones que experimenta el mercado internacional. No hay dudas que las exportaciones y divisas que genera el campo han sido en reiteradas oportunidades un salvavidas para el un país abrumado por los compromisos externos. Por eso se debe apoyar al sector y apostar siempre al diálogo para superar las diferencias que se puedan presentar.

Pero, a la vez, se debe promover la diversificación para poder dar continuidad a un proceso de desarrollo económico a largo plazo que siente las bases para la generación de más y mejores puestos de trabajo y, por consiguiente, la reducción de los índices de pobreza y desigualdad.

Un error que se comete con frecuencia en los ámbitos donde se toman decisiones, es pensar soluciones a partir de la representación de un mundo que va quedando atrás. Es como si para generar empleo se promoviera la instalación de una fábrica de televisores que funcionan con tubos de rayos catódicos en estos tiempos en los que las pantallas de diodos emisores de luz (LED) llevan ya varios años en los hogares de las familias y, por lo tanto, la tecnología de tubos ya nadie la usa. Pero antes de seguir, una aclaración: de ninguna manera se pretende calificar a los productos primarios que vende el país al exterior como obsoletos. Al contrario, son insumos muy demandados en el mundo (aunque la primarización de la economía y en especial el intercambio comercial con una potencia emergente como China merecen análisis aparte) y por lo tanto seguirán siendo fundamentales para la canasta de exportaciones argentina.

Y hablando de canasta, la idea es diversificar el contenido de la oferta exportadora porque como decían los abuelos, si llega la oscuridad siempre es mejor tener dos velas que una. Y si distintos indicadores señalan que en este siglo XXI los datos vales más que el petróleo, entonces sería bueno poner la lupa sobre ese fenómeno que está transformando el escenario global.

Se atribuye al irlandés Tim O’Reilly, uno de los gurúes tecnológicos y visionario de las nuevas tendencias, la frase “los datos son la nueva materia prima del mundo, y por eso hoy valen más que el petróleo”. O’Reilly observa que, en realidad, cada revolución industrial fue motorizada por la nueva materia prima del momento: carbón, acero, petróleo y electricidad.

En su opinión, en el escenario mundial actual es el turno de los datos.

“Las organizaciones vencedoras de esta revolución conocen con exactitud el rendimiento del motor T17BBI del vuelo V26 mientras viaja de Nueva York a Londres. O, si aumentara un 0,5 % el tipo de interés en Nueva Zelanda, sabrían antes del almuerzo cómo afectaría a los bonos cupón cero del Estado de California. Pueden saber el progreso en tiempo real de un alumno en sus lecciones de cálculo diferencial. ¿Y cómo? Gracias a los datos. Para eso hace falta extraerlos, refinarlos y distribuirlos”, agrega.

Por su parte, The Economist, la publicación semanal en lengua inglesa editada en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y de la economía desde un marco global, coincide con O’Reilly al indicar que “una nueva materia prima genera una industria lucrativa y de rápido crecimiento, como ocurrió con la industria del petróleo en el pasado”.

En otras palabras, los datos en gran escala, llamados también Big Data, es hoy lo que el petróleo era en el siglo pasado.

Por todo lo expuesto, es necesario que las nuevas generaciones se capaciten en herramientas que sirven para el manejo y análisis de grandes volúmenes de información, de manera que nuestra región cuente con especialistas en estas tecnologías capaces de poner en marcha nuevos emprendimientos.