Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/203328
AL-ANON Y ALATEEN

Esperanza para familiares y amigos de alcohólicos

En los grupos de parientes y amigos de alcohólicos, Al-Anon y Alateen, se comparten experiencias y fortalezas con el fin de encontrarle solución a su problema común.

Al-Anon y Alateen son organizaciones internacionales conocidas como los Grupos Al-Anon que promueven un programa de doce pasos de recuperación para los amigos y familiares que conviven con alcohólicos. Al-Anon es una organización para adultos, mientras que Alateen es para personas más jóvenes de 12 a 20 años.

alcoholicos.jpg

Al-Anon fue fundada en Nueva York (Estados Unidos) en 1951 por Lois Wilson, esposa del cofundador de Alcohólicos Anónimos (AA) Bill Wilson. Lois Wilson reconoció la necesidad de crear esta organización cuando los familiares que vivían con miembros de AA empezaron a identificar sus propias enfermedades asociadas con el alcoholismo de los miembros de su familia. Al-Anon es una organización sin fines de lucro, y los grupos Alateen se organizaron por primera vez en el estado de California (Estados Unidos) en 1957.

El mensaje de los Grupos de Familia Al-Anon, es de esperanza. Relata la historia de hombres, mujeres y niños que se sentían desesperados, perdidos y solos a causa del alcoholismo de otra persona. Aunque Al-Anon surgió a partir de una necesidad expresada por los familiares de los miembros de Alcohólicos Anónimos, hoy en día Al-Anon y Alateen ofrecen ayuda y esperanza a los familiares y amigos de los alcohólicos, independientemente de que el alcohólico siga bebiendo o no. Aunque muchos de sus miembros ya no mantengan contacto diario con la persona alcohólica, aún buscan el apoyo mutuo que ofrecen estos grupos.

Al-Anon une a miembros de diferentes orígenes, razas y estratos sociales en un esfuerzo inspirador: “Ayudarse mutuamente y ayudar a los demás con el objetivo de llevar una vida significativa y útil, superando la frustración y la incapacidad causadas por la convivencia con una persona alcohólica”. Alateen es parte vital del programa de Grupos de Familia Al-Anon.

alcoholicos2.jpg

Jóvenes que buscan ayuda para resolver problemas que surgen cuando el alcoholismo afecta a un padre, a un pariente cercano o a un amigo se reúnen para intercambiar experiencias y lograr entender al alcohólico y entenderse a sí mismos. Esto contribuye a su desarrollo personal y puede ayudar a estabilizar el pensamiento perturbado a consecuencia del contacto estrecho con una persona alcohólica.

Las personas suelen decir que la bebida no es un problema tan grave como lo piensa alguna gente. Las personas que están cerca de ellas también tienden a desestimar lo gravemente que les puede afectar el abuso del alcohol por parte del bebedor. Tratan de mantener las cosas lo más normal que se pueda en condiciones que a veces son insoportables.

Las siguientes preguntas pueden ayudarte a decidir si podría beneficiarte el hecho de visitar una reunión de Al-Anon.

¿Te preocupa cuánto bebe otra persona?

¿Tenés problemas económicos a causa de que otra persona beba?

¿Mentís para encubrir que otra persona bebe?

¿Creés que si el bebedor se preocupa por vos dejaría de beber para complacerte?

¿Se alteran con frecuencia tus planes a causa del bebedor?

¿Hacés amenazas tales como: “Si no dejás de beber te abandonaré”?

¿Tenés miedo de disgustar a alguien por temor a incitarlo a que se emborrache?

¿Se sentiste ofendido o avergonzado por el comportamiento de un bebedor?

¿Buscás el licor escondido?

¿Rechazaste invitaciones sociales por temor o ansiedad?

¿Te sentís fracasado porque no podés controlar la bebida de otra persona?

¿Creés que si la persona deja de beber, los otros problemas se resolverían?

Si contestaste ‘SÍ’ a una o más preguntas, Al-Anon o Alateen te puede ayudar.

No es necesario hacer citas, cualquier persona que se sienta preocupada por la forma de beber de otra persona será bienvenida a cualquiera de las reuniones. No se requieren reservaciones o recomendaciones.

Con el preámbulo se inician todas las reuniones del grupo: “Los grupos de familia Al-Anon son una hermandad de parientes y amigos de alcohólicos que comparten sus experiencias, fortalezas y esperanzas con el fin de encontrarle solución a su problema común. Creemos que el alcoholismo es una enfermedad de la familia y que un cambio de actitud puede ayudar a la recuperación. Al-Anon no está aliado con ninguna secta ni religión, entidad política, organización ni institución, no toma parte en controversias, no apoya ni combate ninguna causa. No existe cuota alguna para hacerse miembro, se mantiene así mismo por medio de las contribuciones voluntarias de sus miembros. Perseguimos un único propósito, ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos, hacemos esto practicando los doce pasos, dando la bienvenida y ofreciendo consuelo a los familiares de los alcohólicos, y comprendiendo y animando al alcohólico”.

Estos Doce Pasos, adaptados casi palabra por palabra de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos, son un instrumento para el crecimiento espiritual de millones de miembros de Al-Anon y Alateen. En las reuniones, los miembros comparten mutuamente las lecciones personales que han fueron aprendiendo al practicar estos Pasos.

Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.

Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio.

Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de Él.

Sin temor, hicimos un sincero y minucioso examen de conciencia.

Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestras faltas.

Estuvimos enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.
Humildemente pedimos a Dios que nos librase de nuestras culpas.

Hicimos una lista de todas las personas a quienes habíamos perjudicado, y estuvimos dispuestos a reparar el mal que les ocasionamos.

Reparamos directamente el mal causado a esas personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiese infligido más daño, o perjudicado a un tercero.

Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas al momento de reconocerlas.

Mediante la oración y la meditación, tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con Dios, según nuestro propio entendimiento de Él, y le pedimos tan sólo la capacidad para reconocer su voluntad y las fuerzas para cumplirla.

Habiendo logrado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otras personas, y practicar estos principios en todas nuestras acciones.
Durante las reuniones también se trabaja sobre esta declaración: “Que empiece por mí.

Cuando alguien donde quiera que sea, pida ayuda, que nunca falte allí la mano de Al-Anon y Alateen, y que empiece por mí”.

Cuando hay recién llegados o visitantes presentes en la reunión, se lee una explicación sobre el anonimato: “Los miembros usan su nombre completo dentro de la hermandad cuando lo deseen. El grado de anonimato que escoja cada miembro no está sujeto a críticas. Cada miembro tiene derecho a decidir. Cualquiera que sea la elección personal, se debe proteger el anonimato de todos los demás miembros de la hermandad de Al-Anon, Alateen y A.A. Esto significa no revelar a nadie, ni aun a parientes, amigos ni a otros miembros, lo que se ve y escucha en una reunión. El anonimato es algo que va mucho más allá del mero nombre.

Todos necesitan sentirse seguros de que no se revelará nada de lo que se vea o escuche en las reuniones. Tienen que sentirse libres de expresar lo que sienten en presencia de sus compañeros, porque pueden estar seguros de que lo que dicen se mantendrá confidencial” (De la sección ‘Anonimato’ en la sección del ‘Compendio de Guías de Al-Anon y Alateen’ del Manual de Servicio.

alcoholicos3.jpg

En los siguientes testimonios los nombres fueron cambiados para respetar el Anonimato que se profesa en cada grupo:

Marta nos contó su experiencia. “Para mí, encontrar el grupo de Al-Anon significó encontrarme con personas que vivían y sufrían por las mismas cosas que yo, tenían problemas similares, y me dio esperanzas de una vida más serena, a pesar de la enfermedad de mi familiar alcohólico, entendí que no es malo vivir con un alcohólico, lo malo es no saber vivir con un alcohólico. El programa me dio muchas herramientas para mejorar en lo personal, empezar a ver que un hogar afectado por el alcoholismo se transforma en un hogar disfuncional y la enfermedad contagia a todos, y la única manera de salir del círculo es cambiar mis actitudes, sin importar que el familiar siga bebiendo o no, aceptando que lo único que puedo cambiar es a mí misma y haciéndome responsable de mi propia felicidad y serenidad. Antes de Al-Anon yo culpaba a los demás de mis tristezas, ahora un día a la vez me voy conociendo y dándome cuenta de cuánto influye mi manera de pensar, mis actitudes, mis reacciones a la disfuncionalidad de mi hogar. Es un trabajo que requiere mucho valor para volver la mirada hacia mí misma, tratarme con amor y responsabilidad. Estoy muy agradecida por la experiencia, fortaleza y esperanza que se trasmite en cada reunión, con personas que pueden entender lo que me pasa, y si tengo la humildad suficiente para aceptar y la mente receptiva puedo recibir la ayuda que su experiencia me brinda. Mi vida es un antes y un después de empezar a venir a Al-Anon, me ayuda en todos los aspectos de mi vida. Ahora puedo decidir, solo por hoy tener un día sereno, y tranquilo”.

Antonio nos habló de su recuperación. “Soy hijo de una enferma alcohólica y en este momento se halla en la eterna abstinencia. Asisto al grupo ‘Serenidad’ en Corrientes, pero originariamente comencé en los grupos de la ciudad de Formosa, hace 43 años. Pero tres años antes de su fundación, me enfermé de una enfermedad psicológica o emocional que posteriormente se denominó bipolaridad. En esa época era un desastre total mi vida llena de angustia, temores, inseguridad e incertidumbre. Ya estaba casado y tenía dos niños pequeños. Mi cabeza y mis pensamientos iban de un lado hacia otro. Soy oriundo de la Capital de Buenos Aires y por razones económicas, laborales y familiares debí trasladarme con mi familia paterna a Formosa. En esa época tuve accidentes automovilísticos y otras calamidades. Pero cuando toqué fondo en una crisis casi mortal, puedo decir que comenzó mi recuperación. Todo lo narrado anteriormente, marca un antes y después. Al avisarme mi esposa que mi madre tenía problemas con la bebida, yo no sabía qué hacer con eso; ya mi padre había fallecido. Al escuchar en la radio a una monja que habló de recuperación, pude asistir a las reuniones del grupo llamado ‘Esperanza y Alegría’, ubicado en la Iglesia Catedral.

Allí comenzó mi recuperación continua desde la desesperación a la esperanza. Luego, pude cumplir con todos los cargos en Al-Anon: secretario, tesorero, coordinador de grupo, representante de grupo. Y lo que me dio Al-Anon, luego de una gran mejoría espiritual, mental y corporal fue una religión ordenada, terminar mis estudios secundarios en la escuela nocturna, alcanzar estudios superiores y ver que una parte de mi familia mejoró, como así el trabajo, y no tuve más accidente, por ejemplo. No así en el matrimonio, ya que tuve que separarme, porque a medida que yo mejoraba mi relación en el matrimonio empeoraba. Pero no pensaba abandonar el programa porque el grupo fue como mi segunda familia. También, mi relación con mi madre mejoró hasta tal punto que llegamos a ser buenos amigos. Recordemos, no castigar al enfermo porque se enferma. Y el alcoholismo no es un vicio vergonzoso, pero sí una enfermedad recuperable. Y los parientes podemos hacer mucho para ayudar con la recuperación del familiar querido. Estas opiniones son personales no son las del grupo; me pertenecen. Y no dependo del alcohol para funcionar en todas las áreas de mi vida”.

Mariana, nos contó cómo el programa cambió su vida. “Yo llegué al programa en un momento muy caótico de mi vida, con mi familiar alcohólico, y a mí me pasaba cuando todavía no estaba en el programa, que no sabía qué hacer con la situación, me sentía muy triste, al inicio tenía muchos proyectos, el tiempo pasó y me fui apagando y esos proyectos quedaron inconclusos; después tuve a mis chicos, la vida prosiguió y mi familiar siguió tomando. Yo no veía la salida, me había ido a grupos sociales, a un montón de lugares para ver si me podían escuchar, y entender, porque me sentía sapo de otro pozo en todas las situaciones; pensaba que era la única con un familiar enfermo, en ese momento no sabía que estaba enfermo porque pensaba que me quería dejar loca, que me lo hacía a propósito. Los chicos iban a la escuela pero tenían problemas con el aprendizaje, sobre todo mi nene mayor que tuvo que ir a la psicopedagoga. Yo negaba todo a la psicopedagoga sobre lo que estaba pasando en mi casa, que mi familiar tomaba todos los fines de semana, empezaba los sábados y terminaba los domingos; después se agudizó el alcoholismo, comenzando ya los viernes. También, me di cuenta que se agudizó mi inseguridad, mi angustia, mi dolor; pensaba que nadie estaba pasando por mi situación, además, me sentía juzgada. Después, me di cuenta que el alcoholismo de mi familiar empezó a hacer mella en mi vida, y a dejar lugares vacíos porque yo no quería salir con él, porque era el payaso de la fiesta, y no quería que se rían de él. No sabíamos cómo y en qué íbamos a volver a casa, porque él se alcoholizaba muchísimo, yo sentía mucha vergüenza de mi situación. Mi familiar a mitad de la fiesta ya hacía muchos papelones, y yo me sentía avergonzada, entonces prefería no ir a los cumpleaños, no ir a fiestas, y no salir con él. Entonces me quedaba en casa con los chicos, y trataba de salir en horarios en los que él no estaba. Yo pensaba que si él venía y me encontraba en la casa, no iba a salir a tomar pero él salía igual; yo decía en mi cabeza, él no va salir porque yo estoy, o me pasaba limpiando, ordenando, para que él vea pero nunca vio nada. Yo pensaba, si limpio toda la casa no va salir, si hago una buena comida, si me arreglo bien, si yo adelgazo, si me pinto, no va salir. Pero nada de lo que yo había probado funcionaba porque él tomaba cada vez más, no había nada que le frene, y no era la palta, no era el trabajo, no era yo. Pero mi familiar igual tomaba. Cuando entré al programa hice un minucioso examen de mi vida y me di cuenta que provengo de una familia disfuncional, soy nieta de alcohólico, sobrina de una persona alcohólica, el alcoholismo siempre estuvo instalado en mi familia de origen, el alcoholismo y la negación, por eso terminé casándome con un alcohólico porque era muy conocido para mí, era muy familiar el alcohol, siempre estuvo en la mesa, y siempre fue una forma de normalidad y diversión en mi familia de origen.

Si no había alcohol no había diversión, yo fui inconscientemente a lo conocido. Normalicé muchos comportamientos de mi esposo, que él salga los fines de semana y aceptar un sinfín de cosas porque en mi niñez lo había vivido, pero de eso solamente me di cuenta cuando entré al programa. Yo fui por lo conocido, con lo desconocido no me iba a juntar. Siempre me relacioné con personas que tenían familiares con problema de alcoholismo; y cuando entré al programa no sabía que era una enfermedad, pero cuando empecé a leer me di cuenta que era una enfermedad, una compulsión y que mi esposo no lo hacía a propósito sino que no podía parar. Y así está yendo mi recuperación, y los grupos de ayuda sirven para que las personas no se sientan solas. Hoy mi familia más grande es Al-Anon, hoy tengo un sentido de pertenencia a los grupos, a las personas, ya no me siento juzgada por la sociedad por tener un familiar enfermo; me siento tranquila sabiendo que no es mi culpa, trabajando la aceptación, y siguiendo adelante cada día y viviendo solo por hoy”.

 

En Corrientes los lugares de reunión de Al-Anon son: Centro de Jubilados en calle La Rioja 656, los miércoles a las 18,30hs y los viernes a las 20hs; y en calle Colon 1599, los viernes a las 20hs; y el grupo de A.A. se reúnen en los mismos lugares, mismos días y horarios, y además, en la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya.