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Primer vuelo aerocomercial al Chaco

El 26 de marzo de 1941 acuatizó en el riacho de Barranqueras el hidroavión del vuelo inaugural. No habría sido posible sin la visión y el empuje de dos íconos de Resistencia, como los hermanos Aldo y Efraín Boglietti.

El hidroavión que acuatizó en el riacho Barranqueras.

Guillermo Hillcoat fue el encargado de acuatizar en el Barranqueras un hidroavión Machi llamado “Río Paraná”, con capacidad para diez pasajeros, de la Corporación Sudamericana de Servicios Aéreos, inaugurando así el circuito aerocomercial chaqueño. Estuvieron presentes el gobernador del Territorio del Chaco, Gustavo Lagerheim; el intendente de la capital, Armando Anello; jueces, los obispos del Chaco y Formosa, funcionarios y público en general.

Guillermo Hillcoat.

   Guillermo Hillcoat, hijo de Enrique Hillcoat y de María Oliver, nació en América, partido de Trenque Lauquen, el 19 de agosto de 1895. Desde muy temprana edad sintió profunda inclinación por la aeronáutica, naciente actividad de la época. En 1919 inició sus estudios de piloto en "El Palomar" y concluyó su preparación el 14 de enero de 1920. Debido a sus condiciones naturales y su formación como aviador fue nombrado representante de la empresa Curttis.

Su pericia y arrojo lo convirtieron en héroe nacional, admirado y respetado. Los diarios siguieron su accionar, sobre todo al lograr Hillcoat --entre el 26 de noviembre y el 4 de diciembre de 1924-- una de las hazañas más importantes que se hayan realizado hasta ese momento en la aviación nacional: unir Buenos Aires con Lima en un Curttis Oriole monomotor, gesta que quedó grabada para siempre. 

Dicho vuelo, en conmemoración de la batalla de Ayacucho, contó con el auspicio del Aeroclub Argentino. Por dicha empresa el gobierno peruano condecoró a nuestro aviador con la "Orden del Sol". Recuerdan crónicas de la época y cronologías de expertos que en 1935 se fundó, con capitales argentinos e italianos, la “Corporación Sudamericana de Servicios Aéreos”. La firma tenía hidroaviones “Macchi C-94” y a partir de 1938 comenzó a conectar con Montevideo. Un año más tarde, expandió sus operaciones a Paraguay, con paradas intermedias en Rosario, Santa Fe, Barranqueras y Formosa.

Guillermo Hillcoat en 1939 se incorporó a la "Corporación Sudamericana de Servicios Aéreos", y comenzó a realizar vuelos comerciales, llegando a ser jefe del personal aeronavegante.

 

La publicidad de los Boglietti, concesionarios  en el Chaco. 

 Los representantes de la firma en el Chaco eran los hermanos Boglietti, con su agencia Chacotur. Una escultura en la calle Juan B. Justo de Resistencia, erigida en su honor, los recuerda.

Los hidroaviones no se acercaban al muelle del puerto y los pasajeros eran desembarcados en una lancha que los traía al puerto. Igual procedimiento se realizaba para los pasajeros que embarcaban para Buenos Aires. 

El trayecto del viaje se cumplía en unas seis horas, y además del servicio de pasajeros, transportaban también encomiendas y correspondencias. Su consigna publicitaria decía “Siguiendo el curso del río en modernos botes voladores plurimotores, que ofrecen el máximo confort y seguridad”. 

A los pasajeros se les permitía llevar unos 15 kilos de equipaje sin cargo, y si se excedían, se les cobraba el 1% del valor del pasaje por cada kilo de exceso. Inicialmente, los vuelos de la Corporación tenían una frecuencia semanal, partiendo de Buenos Aires todos los miércoles a las 11 y regresando de Asunción todos los viernes a las 9. La idea de la empresa ítalo-argentina era conectar las capitales de los países sudamericanos vecinos. Entonces, la aeronave salía de Buenos Aires, realizaba una parada en Rosario y continuaba a Santa Fe. Tras dejar el puerto santafesino seguía viaje a Barranqueras (Chaco), y antes de pasar a Paraguay hacía la última escala en Formosa. Los costos de los pasajes a Barranqueras: ida 110 pesos, ida y vuelta 200 pesos.

   En el primer gobierno de Juan Domingo Perón se tomó la decisión de reorganizar el sistema de vuelos en el país. En aquellos años (mediados de la década de 1940), hubo fusiones de empresas y compañías. Según explica el informe “Un siglo de aviación argentina desde la fundación de la primera línea aérea”, de La Nación, el Estado comenzaba incipientemente a formar parte de la discusión.

Aeroposta absorbió LASO (Líneas Aéreas del Sur Oeste); la Aviación del Litoral Fluvial Argentino (ALFA) sumó a la Corporación Sudamericana de Servicios Aéreos y a la Compañía de Aeronavegación Argentina Dodero; ZONDA (Sociedad Mixta Zonas Oeste y Norte de Aerolíneas Argentinas) asumió las rutas que operaba la extranjera Panagra (Pan American Grace Airways, subsidiaria de Pan Am); y nació la Flota Aérea Mercante Argentina (FAMA) para operar las rutas internacionales. Para 1949, las sociedades mixtas fracasaron. El gobierno de Perón emitió el decreto 10.459, mediante el cual el Estado se quedó con el control de Aeroposta Argentina, ALFA, ZONDA y FAMA, y las fusionó para constituir una sola empresa: Aerolíneas Argentinas.

 

 

 

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