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Abandono escolar en adolescentes

Según un registro del Fondo de Población de Naciones Unidas que aborda la problemática educativa, el 57 por ciento de las mujeres de nuestro país que han sido madres en la adolescencia tienen solo estudios primarios completos. El dato confirma lo que advierten varios informes sobre esta temática: las adolescentes que viven una maternidad temprana tienen menos posibilidades de concluir sus estudios de nivel medio porque deben dedicar más tiempo a las tareas domésticas y de cuidado.

Por este motivo, dos espacios institucionales que trabajan por los derechos de niños, niñas y adolescentes —la Fundación Kaleidos y la coalición nacional de organizaciones de la sociedad civil, Infancia en Deuda— lanzaron en las redes sociales la campaña “Seguir estudiando #EsTuDerecho”, para prevenir el abandono escolar de adolescentes que son madres y padres, señalando que el embarazo adolescente supone, con frecuencia, la interrupción en la trayectoria escolar o su intermitencia.

Si se reconoce que la educación es, de alguna manera, un símbolo de la igualdad de oportunidades para niños, adolescentes y jóvenes de todo el país, entonces es necesario que la comunidad preste una mayor atención a estos datos que sacan a la luz un problema al que debe hacerse frente sin demoras, ya que la vida democrática exige, entre otras condiciones, que ningún niño, niña, adolescente o joven quede al margen de la vida escolar.

Las cifras sobre esta cuestión que aportan otras agencias de la ONU tampoco son alentadoras. Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el embarazo adolescente es la cuarta causa de deserción escolar en la Argentina (datos de 2017). Por otra parte, está comprobado que cuando una niña queda embarazada, su vida se ve afectada por factores que condicionan enormemente su futuro debido a que una gestación en la adolescencia aumenta en forma notable las posibilidades de que la niña no termine la escuela, comprometiendo así su ingreso al mundo del trabajo en la vida adulta. Además, la niña o adolescente se vuelve más vulnerable frente a la pobreza y la exclusión resintiéndose frecuentemente su salud. Por otra parte, los expertos del Fondo de Población de las Naciones Unidas advierten que las complicaciones del embarazo y el parto son la principal causa de muerte en niñas adolescentes.

Según Fundación Kaleidos, la escuela en muchos casos se presenta como un espacio ambiguo a la hora de tratar la maternidad temprana: por un lado es el ámbito donde se puede contar la noticia del embarazo y obtener el apoyo de los y las docentes y equipos, pero es al mismo tiempo el lugar donde se corre el riesgo de ser juzgada o discriminada. La fundación recuerda que la ley nacional de Educación número 26.206, sancionada en el año 2006, establece que la escuela debe brindar las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral y promover en cada estudiante la capacidad de definir su proyecto de vida.

Además, la ley nacional 25.808 dispone, para embarazos o período de lactancia, el derecho a cursar con un régimen especial; mientras que la ley nacional 25.273 creó en el año 2000 un Sistema de Inasistencias Justificadas por Razones de Gravidez.

La entidad recuerda, por otra parte, que la imposición de medidas correctivas o sanciones disciplinarias por embarazo, maternidad y paternidad por parte de las escuelas está prohibida por la Ley Nacional de Protección Integral de Derechos de niños, niñas y adolescentes (Ley 26.061 del año 2005). Por eso, remarca que es fundamental que —tal como establece la Ley de Educación Nacional (Ley 26.206)— las escuelas cuenten con salas de lactancia para acompañar a las adolescentes que son madres en sus estudios.

Como bien señala la campaña Seguir estudiando #EsTuDerecho, la legislación argentina protege a las y los adolescentes madres y padres para que puedan continuar con sus estudios.

Es responsabilidad del Estado velar por el cumplimiento de los derechos de madres y padres adolescentes y proporcionar las herramientas necesarias para garantizar la continuidad de sus trayectorias educativas.

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