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Biocombustibles: dilema que se viene

SÁENZ PEÑA (Agencia) -En la Argentina funcionan 56 plantas productoras de biocombustibles (en base a soja, maíz y caña de azúcar) que generan en el total del complejo 60.000 empleos en San Luis, La Pampa, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Salta, dice un informe publicado por La Nación y firmado por Gabriela Origlia.

En la Argentina funcionan 56 plantas productoras que generan en el total del complejo 60.000 empleos.

El peso económico -con fuerte impacto en las economías regionales- decidió a los diputados nacionales del Peronismo Federal y de Juntos por el Cambio a dar pelea en el Congreso para que se prorrogue la ley de promoción para el sector que vence en menos de dos meses.

Una iniciativa que impulsaría el diputado nacional Máximo Kirchner no cuenta con el aval porque, entre otros aspectos, reduciría el corte obligatorio, hoy del 12% con el etanol de caña de azúcar y maíz en las naftas y del 10% con el biodiésel de soja en el gasoil.
La producción de biocombustibles es clave para varias economías regionales.
Los biocombustibles se convirtieron en el tema clave para la reacción en contra de un grupo de legisladores que, en general, apoya iniciativas de interés para el oficialismo.

Es el caso, por ejemplo, de los cuatro cordobeses que responden a Juan Schiaretti. Hace semanas que el diputado nacional de Córdoba Carlos Gutiérrez viene planteando que se debe continuar con una “política de Estado” como fue la de la promoción de los biocombustibles.
Ayer Juntos por el Cambio pidió también la prórroga de la norma hasta tanto se pueda tratar un nuevo proyecto.

La ley de promoción del sector data de 2006 y su vigencia original era por 15 años. Según los cálculos oficiales, en ese período el Estado dejó de recaudar US$7600 millones, un costo fiscal que ahora se revisa. En octubre pasado el Senado aprobó la extensión de la norma hasta 2024 y cuando todo hacía suponer que Diputados completaría el trámite empezaron los tironeos.

Las inversiones en el sector en este período sumaron unos US$3000 millones en plantas industriales y hay otras en carpeta que se frenaron, según esgrimen las empresas, por la “incertidumbre” que las sobrevuela desde hace tiempo. Hay, además, cuatro establecimientos de refinación de glicerina, plantas de autogeneración y cogeneración de energía eléctrica vinculadas a las inversiones centrales.

Los empresarios insisten en que los biocombustibles no están subsidiados en la Argentina, sino que están desgravados de los impuestos que alcanzan a los combustibles fósiles ya que esas cargas apuntan a castigar a la contaminación. La misma desgravación la tiene el GNC. En ese ámbito, una iniciativa de Máximo Kirchner apuntaría a reducir beneficios a la actividad

La capacidad instalada de biodiésel es para producir 4,5 millones de toneladas al año mientras que la de bioetanol alcanza a las 950.000 toneladas. En total, representa un tercio de la capacidad refinadora que tiene la Argentina. Las empresas exportadoras de granos -que poseen plantas productoras y son las que tienen más capacidad de procesamiento para biodiésel- no pueden venderles a las petroleras. Ese mercado es atendido sólo por las pymes.

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