“Los militares eran la mano de obra”
A 45 años del 24 de marzo NORTE dialogó con Carlos Aranda, un expreso político que actualmente milita en el campo popular. Él aseguró que el Golpe de Estado perpetrado en 1976 buscó cambiar la forma en que se repartía el ingreso nacional y el porcentaje que quedaba en manos de los trabajadores.

“Estuve 7 años y un mes detenido como preso político en distintos lugares del país. Yo militaba en la JUP de la Facultad de Arquitectura. Vivía en Corrientes donde fui secuestrado, junto con mi hermano, y traído hasta Resistencia”, dijo.
“El 24 de marzo es una fecha de suma trascendencia no solo en lo personal sino como sociedad. La dictadura cívico-eclesiástico-militar dio el Golpe de Estado y las cosas, en nuestro país, cambiaron radicalmente”, afirmó.
“Había que destruir un modelo económico. De lo que se producía en la economía casi el 50 por ciento estaba en manos de los trabajadores y el otro 50 en manos de las patronales. Eso desde el Norte no se podía permitir y lo que se hizo es repetir la salida usada en otros países de la región: el golpe”, indicó.
“No solo hablamos de los militares sino también de los civiles que manejaban los hilos del poder. Había una finalidad económica: destruir movimientos sociales y obreros para que la torta se reparta de otra manera”, comentó Aranda.
“El 24 de marzo yo vivía en Corrientes y en esas fechas ya sabíamos que estábamos ante un golpe de Estado. Sabíamos que a partir del golpe las cosas podrían cambiar radicalmente pero no sabíamos que iba a tener tal grado de virulencia. Había antecedentes como el accionar de la Triple A, que estaba haciendo estragos entre la militancia”, añadió.
“Los militares eran la mano de obra pero atrás estaba el poder real. Lamentable solo hasta ahora estuvieron en el banquillo de los acusados los militares y hay pocos sectores civiles que fueron juzgados como integrantes del Poder Judicial”, sostuvo Aranda.
“Quiero señalar a los jóvenes que, como dice Jorge Giles en su libro Mocasines, cada generación elige los ojos con los que mira su propio tiempo y la nuestra eligió los ojos del Che. A 38 años del retorno a la democracia no hubo un solo hecho de Justicia por mano propia”, finalizó Carlos Aranda.










