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Hábitos nutricionales más saludables

La vida sedentaria se acentuó con la pandemia y eso representa un mayor riesgo para las personas que no pueden resistirse a la mayor oferta de alimentos ricos en grasas que ganan espacio en las góndolas. Por eso es importante recuperar hábitos nutricionales saludables, sobre todo en estos tiempos en los que se pasa muchas horas en el hogar.

Los especialistas en nutrición coinciden en remarcar la necesidad de fomentar hábitos saludables en la alimentación ya desde edades tempranas. Esta observación no es menor. Desde que comenzó la crisis sanitaria global, en la mayoría de los países se registró un aumento de casos de sobrepeso y obesidad en personas de todas las edades. Sin ir más lejos, aquí en el Chaco, más precisamente en la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña, los profesionales del hospital 4 de Junio son testigos de este preocupante fenómeno, según revela una nota de la agencia de NORTE en la ciudad termal publicada ayer, donde se advierte que de cada diez niños y adolescentes que llegan por una consulta al servicio de nutrición de ese nosocomio, ocho son pacientes con sobrepeso.

Una investigación realizada el año pasado por investigadoras del Conicet mostró los cambios que experimentaron las costumbres alimenticias de la población argentina durante los días de aislamiento social preventivo y obligatorio. Según ese estudio, el consumo de frutas y verduras —que entre los consumidores del país ya era bajo— durante el aislamiento disminuyó aún más. En este punto, cabe agregar otra observación, que no es menor. Si bien actualmente casi no hay restricciones de movilidad para la gente, el alto precio de las frutas y verduras hace que estos productos sean muy poco accesibles para muchas familias, de manera que la recomendación de ingerir de dos a tres frutas por día que realizan los especialistas en nutrición se vuelve poco practicable, al menos para los sectores de menores recursos económicos.

Por otra parte, está el problema de la creciente oferta de alimentos ricos en grasas y del bombardeo constante de este tipo de productos en los programas de televisión por cable dirigidos al público infantil y adolescente, lo que se traduce en un mayor consumo de los mismos, con el consiguiente riesgo de predisponer a este sector de la población a sufrir en la edad adulta algunas patologías como hipertensión o diabetes.

Según la Organización Mundial de la Salud, el número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los diecinueve años que presentan obesidad se ha multiplicado por diez en el mundo, en los cuatro últimos decenios. Por este motivo, como parte de la “Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud” —que la OMS diseñó antes de la irrupción de la pandemia en el mundo—, el organismo internacional recomendó eliminar las grasas trans de los alimentos procesados destinados al consumo humano y estableció una serie de estándares con el objetivo de prevenir las enfermedades no transmisibles, mejorar la alimentación y fomentar estilos de vida más saludables.

A su vez, la filial argentina de la Fundación Interamericana del Corazón advierte que el consumo de grasas trans es peligroso para la salud, ya que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de muerte súbita de origen cardíaco y de diabetes mellitus.

El gran problema es que estos ácidos grasos trans están presentes en la mayoría de las góndolas a las que tienen acceso los consumidores, donde es fácil encontrar una gran cantidad de alimentos procesados, como panificados, productos de repostería, galletitas y productos de copetín. La misma fundación observa que el uso de los ácidos grasos trans en los procesos industriales se ha extendido debido a que ofrece ciertas ventajas para las industrias de alimentos (principalmente de conservación, estabilidad y bajo costo), lo que explica la amplia oferta de este tipo de productos cuyo consumo excesivo aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Por eso es necesario que, además de promover hábitos alimentarios más saludables, se apruebe la ley nacional de etiquetado de alimentos que obligue a la colocación de sellos frontales en los envases que adviertan sobre los excesos de componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías, para que los consumidores puedan contar con una información clara sobre estos productos.

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