Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos
Se estima que en la Argentina se desperdician cada año cerca de 16 millones de toneladas de alimentos que pueden ser rescatados para hacer frente a la problemática del hambre. En ese sentido, merece destacarse la tarea que vienen realizando los denominados bancos de alimentos que, incluso durante las restricciones impuestas por la pandemia, continuaron trabajando con voluntarios para asegurar el alimento diario a muchas familias de todo el país.
La pandemia de Covid-19 hizo que muchas personas no pudieran garantizarse el sustento diario, especialmente durante los días de aislamiento obligatorio. En ese contexto, los bancos de alimentos iniciaron un rápido proceso de adaptación de sus operaciones y actividades de acuerdo con los requerimientos sanitarios y de bioseguridad dispuestos para garantizar el cumplimiento de su función principal, que es gestionar donaciones de alimentos para colaborar con la nutrición del sector más postergado de la población al que pertenecen las familias que más lo necesitan. De esa manera, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, pusieron en marcha estrictos protocolos en materia de seguridad e higiene para llevar adelante las tareas que se realizan en los depósitos de alimentos.
Los Bancos de Alimentos son, en rigor, una red de organizaciones que rescatan los productos excedentes de la cadena de la industria alimenticia, los supermercados o productores frutihortícolas. Por lo general, solicitan donaciones de productos aptos para el consumo que por distintos motivos fueron sacados de circulación o perdieron valor comercial. Una vez que reciben los alimentos donados, los clasifican con ayuda de voluntarios, los almacenan en depósito y, por último, lo distribuyen entre organizaciones sociales. Los donantes son grandes y pymes de la industria alimenticia, supermercados y productores de frutas y verduras. A la cadena de distribución se suman también empresas de logística que realizan fletes en forma gratuita para transportar los alimentos.
Cabe aclarar que los alimentos y productos que las empresas donan a los Bancos de Alimentos siempre se encuentran aptos para ser consumidos. Las empresas donan alimentos por varios motivos. A veces lo hacen por tener excedentes de producción, otras veces se trata de productos que tienen una corta vida útil, o bien tienen embalaje o etiquetado defectuoso. También son donados productos estacionales fuera de temporada y otros que formaban parte de campañas de ventas y promociones que no tuvieron la salida esperada. En todos los casos los productos son aptos para consumo humano.
Durante los días de mayor aislamiento por la crisis sanitaria hubo restricciones a la circulación de vehículos en todo el país y por eso para muchas organizaciones de la sociedad civil que trabajan para garantizar una adecuada nutrición de los sectores más vulnerables hubo dificultades para retirar los alimentos de los depósitos de la red. Frente a esos obstáculos, se pusieron en marcha nuevos procesos y se contrataron servicios de transporte de manera extraordinaria para poder garantizar que los alimentos lleguen hasta los comedores. Afortunadamente, el descenso en el número de contagios y la llegada de las vacunas que posibilitaron reabrir la economía permitieron retomar el trabajo de estas organizaciones.
Como se ha señalado en otras oportunidades en esta columna, es importante destacar el trabajo que estas organizaciones realizan en todo el país, con la solidaridad de empresarios, transportistas y productores agropecuarios, que se suman al compromiso de las entidades beneficiarias, voluntarios y colaboradores que vienen trabajando con un mismo objetivo: construir una sociedad más solidaria, con menos desigualdades para que a ninguna familia del país le falte una adecuada nutrición diaria.
El desperdicio de alimentos es un problema global. Según la FAO, un tercio de los alimentos que se producen en el mundo nunca se consume, lo que equivale a aproximadamente 1300 millones de toneladas de alimentos que se pierden cada año. Se estima que representa un costo económico para la economía mundial de 940.000 millones de dólares anuales. Pero además este problema también suma cada año cerca de 3300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Por eso es importante tomar conciencia de la necesidad de reducir el desperdicio y colaborar con la tarea que lleva a cabo la Red de Bancos de Alimentos para asegurar la nutrición diaria a los sectores más vulnerables de la sociedad.










