Exigir la mejor ley de etiquetado de alimentos
Saber qué contienen los alimentos que se consumen en la mesa de los argentinos es fundamental para evitar que cada vez más personas sufran hipertensión, diabetes o exceso de peso, entre otros factores de riesgo de enfermedades no transmisibles. Por eso es necesario que diputados nacionales aprueben la ley que obliga a incluir en envases de alimentos un etiquetado frontal que advierta sobre los excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas e informen sin engaños sobre la cantidad de calorías.
Distintas organizaciones de la sociedad civil de todo el país hicieron conocer su respaldo al proyecto de ley que aprobó el año pasado el Senado de la Nación para establecer reglas claras en relación al etiquetado frontal de alimentos en la Argentina. Y esperan ahora que los diputados nacionales contribuyan a sancionar la mejor ley. Así lo reclama, entre otras instituciones, la filial Argentina de la Fundación Interamericana del Corazón, una de las más activas del país en la tarea de generar conciencia en la ciudadanía sobre la necesidad de promover una alimentación más saludable. La fundación lanzó una campaña en redes sociales para remarcar la necesidad de contar con un etiquetado frontal de alimentos que informe a los consumidores, de forma clara y sencilla, sobre el contenido real de los alimentos y bebidas. En ese sentido, advierte que la falta de una norma de esas características es una deuda pendiente en la Argentina, donde el 34,6 por ciento de la población adulta tiene hipertensión; el 12,7 por ciento tiene diabetes y el 66,1 por ciento tiene exceso de peso. Pero eso no es todo. En los últimos años se detectó que niños y adolescentes de todo el país están presentando algunas enfermedades como diabetes tipo 2 que antes no eran comunes en esas edades.
¿Conocemos de verdad lo que estamos comiendo? ¿Contamos con información clara para decidir qué tipo de alimentos queremos consumir y darles a nuestros hijos? ¿Sabemos qué contienen realmente los alimentos por los que muchas veces se paga un precio bastante alto?
“Nos están ocultando información. Comemos mal y eso nos enferma. Queremos saber lo que contienen los productos que consumimos. Por eso exigimos información”, señala la campaña que reclama la ley de etiquetado, que plantea que los consumidores tienen derecho a estar informados para decidir si adquieren o no determinado producto alimenticio que contiene agregados. En otras palabras, la ciudadanía necesita información clara para poder tomar las mejores decisiones.
Hay suficiente evidencia que confirma que la alimentación no saludable es uno de los principales factores que exponen a las personas a sufrir enfermedades no transmisibles. Además, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo que elaboró el Ministerio de Salud de la Nación, sólo el seis por ciento de la población consume la cantidad diaria recomendada de frutas y verduras. A su vez, el exceso de peso en niños, niñas y adolescentes está en aumento en los últimos años, convirtiéndose en un problema de salud que afecta en mayor medida a los grupos más vulnerables. Y son estos sectores los que casi siempre están presentes en el discurso público de nuestros legisladores, y por eso es de esperar que quienes representan al pueblo en la Cámara de Diputados de la Nación ayuden con su voto a proteger la salud de la población.
La aprobación de la ley de etiquetado permitirá que los consumidores identifiquen con facilidad cuándo un producto tiene exceso de azúcares, grasas, sodio y, por lo tanto, decidir la compra o no de esos productos. No caben dudas que promover la adopción de hábitos alimenticios más saludables redundará en beneficio de todo el sistema de salud que, además de dedicar esfuerzos y recursos a la atención de enfermedades que se pueden prevenir, hoy tiene una mayor demanda por la pandemia.
Según las organizaciones no gubernamentales que exigen la aprobación de la ley, la experiencia en otros países que cuentan con normas de este tipo demostró que un alto porcentaje de la población modificó sus hábitos nutricionales a partir de la implementación del etiquetado frontal de los productos de la industria alimenticia, poniendo de esa manera un límite a las empresas que se aprovechan del vacío legal y no dudan en incorporar mensajes engañosos en los envases.










