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La revolución del huevo

En un lugar cercano a las Islas Filipinas nunca hubo gallinas, hasta que un viajero llevó una pareja de estas aves. Con el correr del tiempo, el plato más común y barato era el huevo pasado por agua, que fue la única receta enseñada a los pobladores por el viajero.

Pero luego vino otro viajante que les enseñó a comerlos revueltos; y otro relleno con verduras; y otro viajero trajo otra receta más compleja, usando la yema para postres… Con el correr de los años aparecían muchos inventores y ya había decenas de formas de comer el huevo.

Hasta había cantos populares sobre el huevo y se vendían en las tiendas del mercado toda clase de prendas con figuras de huevos y recetas bordadas. Pero todos, absolutamente todos, se olvidaron de hablar y de generar acciones para proteger y fomentar la cría del animal que producía los huevos.

¿Y LA GALLINA?

Las cosas empezaron a andar mal, ya no había visitantes ni mercaderes, y, entonces, un viejo anciano de la tribu habló a todo el pueblo: “En vano presumís de todo lo que se puede hacer con el huevo, pues ya no habrá más huevos”, dijo, y paralizó a la multitud. “Golpista…”, le gritó un joven poblador. Otro se acercó y dijo: “Tiene que haber huevos para todos… no podemos esconderlos”.

Entonces el anciano les dijo: “No hay más huevos, porque todos nos hemos olvidado de cuidar a las gallinas… Ellas sufren hambre, sienten calor y tampoco saben alimentarse si no es en el propio gallinero, pero como nadie las ha cuidado, se fueron muriendo poco a poco”.

EN LA TRIBUNA

Parece una obra de teatro en la cual los actores saben de antemano que no será posible captar los aplausos de todo el público. La política es ciencia y es arte. Ciencia porque investiga cuáles deben ser las medidas a adoptarse para resolver los problemas de la comunidad, en función de gobierno, y llamamos arte cuando de manera efectiva se pasa a los hechos, es decir, a poner en práctica lo que se propuso.

CUIDAR AL QUE PRODUCE

Ahora bien, si hay alguna duda respecto de qué es más importante si el huevo o la gallina, inevitablemente vamos a chocar con infinidad de doctrinas y pensamientos para los cuales el ciudadano argentino no tiene ganas ni tiempo, porque le urgen que se resuelvan problemas muy complejos, como la falta de trabajo, la crisis de la Salud Pública, la seguridad y otros asuntos que requieren del accionar legislativo para convertir en leyes algunos proyectos que la sociedad demanda.

La política, en muchas ocasiones, se ha olvidado del pueblo. Como en la fábula del huevo, el producto se aggiorna, se aromatiza, se mezcla con sabores nuevos, hace alarde de su potencial y hasta cae en el individualismo. El huevo cree que es la estrella. Y se olvida de que, si no fuera por la gallina, no hubiera existido.

VOLVER A LAS FUENTES

La fábula tantas veces comentada nos puede servir para dejar en claro este mensaje: El que produce el alimento es el productor agropecuario. Allí radica la base de todo lo que después se procesa en la industria.

El productor es la gallina, roja, negra, amarillenta o blanca, pero es la gallina la que pone el huevo. Hay que cuidarla, darle herramientas, darle políticas de fomento y posibilidades de desarrollo.

En esta misma edición de NORTE RURAL vemos ejemplos de lo que es capaz de hacer un productor, como el caso que mencionamos de San Bernardo, o el aporte que hacen las mujeres rurales con la alfalfa en Las Breñas.

El productor está cansado. Se cansa más de que la política partidaria meta su cuchara en cuestiones que ni siquiera entiende. Es resistente a lo que pasa con el clima, porque sabe que es una inversión a cielo abierto.

Pero se cansa de que el “enemigo”, el que lo coloca de frente a la sociedad con el mote de “oligarga” o “rico”. Se está cansando. Y no quiere seguir así, quiere solamente trabajar con libertad y seguir apostando por el país. No dejemos que la gallina se muera poco a poco. Cuando no haya más huevos, puede ser muy tarde. Apuntemos todos juntos, gobierno, productores, entidades intermedias, la sociedad en general, hacia el arco contrario: y hagamos el gol que tanta falta nos hace.

Denuncian plan para convertir el INTA en una “peligrosa trinchera” política

Un grupo de entidades agropecuarias de la provincia de Buenos Aires denunciaron que grupos del gremialismo del INTA, alineados con el kirchnerismo y el Frente de Todos, ostensiblemente están accionando para convertir a la institución en una “peligrosa trinchera partidaria”, dice una nota de Fernando Perosio en el sitio Agroverdad.

Con un señalamiento parecido, el periodista Matías Longoni publicó una nota de opinión en la cual sostiene que “El INTA se politiza peligrosamente: El kirchnerismo más duro quiere avanzar sobre la conducción del organismo y ya condiciona a muchos investigadores”, dice.

En Córdoba, técnicos e investigadores del INTA transmitieron su desazón por el entorpecimiento que han sufrido sus trabajos científicos o de investigación, por parte de sectores internos que pretextaban las restricciones impuestas por el Covid-19 para no realizar tareas con las que, objetivamente, se impidió que se realizaran muchos ensayos que estaban programados en investigaciones que llevan muchos años de desarrollo.

Además, habría que acoplar a la acción del gobierno o sectores específicos de la coalición oficialista, los planes que corren por la línea de la llamada “agricultura familiar” y otros que se han canalizado por las organizaciones de la titulada “economía popular” que lidera Juan Grabois.

Bien podría caracterizarse a todo esto como un gran despliegue para copar y operar organismos estratégicos o planes y programas que cumplen un cometido semejante, dice la información.

LA MESA DE ENLACE

A través de un comunicado, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias – Regional Córdoba expresa “su profunda preocupación por la avanzada de los núcleos más duros de la coalición gobernante sobre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y rechaza de manera contundente la declaración del Frente de Todos – INTA, que intenta convertir este organismo en un bastión político.

Propuestas de probado fracaso como la recreación de la Junta Nacional de Granos, la intervención de los mercados y la expropiación y estatización de empresas privadas son señales de alarma y generan confusión e incertidumbre, en un momento en el que el país necesita recuperar previsibilidad y confianza para producir más y mejor, con el objetivo de que lleguen al país las divisas necesarias y abastecer adecuadamente la mesa de los argentinos.

Se debe destacar que el INTA fue creado con el fin de “impulsar, vigorizar y coordinar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuaria”, definiéndose como un ente descentralizado y autárquico gobernado por un Consejo Directivo integrado por “miembros de la producción”.

De hecho, desde su reglamentación en 1986, se establece que el organismo debe contar con cinco consejeros en representación de CRA, Federación Agraria, Sociedad Rural, Coninagro y CREA.