España: cantante de rap va a prisión por criticar la realeza
Es el 15to artista condenado en este país por sus expresiones, desde que tras la crisis de 2015 un gobierno conservador creó leyes especiales para reprimir la protesta social.

El rapero Pablo Hasel fue detenido y llevado a prisión este martes para cumplir una condena por escribir tuits contra la monarquía y las fuerzas de seguridad, lo que generó enorme repercusión política y protestas en las calles, reavivando el debate sobre los límites de la libertad de expresión en el país.
“¡No nos van a parar nunca, no nos van a doblegar!”, gritó con el puño alto el artista cuando la policía lo escoltó fuera de la Universidad de Lleida, en Cataluña, donde se había atrincherado el lunes con decenas de seguidores.
“Muerte al Estado fascista”, vociferó instantes antes de que los Mossos d’Esquadra (policía regional) lo introdujeran en el patrullero, entre abucheos de activistas que protestaban en esta ciudad ubicada a 150 km de Barcelona. De allí fue llevado directamente al centro penitenciario local, donde quedó alojado para cumplir la condena a nueve meses de cárcel, por “enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona” y las fuerzas de seguridad.
En una serie de tuits publicados entre 2014 y 2016 Hasel llamaba, por ejemplo, “mercenarios de mierda” a las fuerzas policiales, a los que acusó de torturar y asesinar a manifestantes e inmigrantes. En 2014, el cantante ya había sido condenado a dos años de cárcel por “enaltecimiento del terrorismo”, por escribir canciones contra la familia real.
En esa ocasión, el encarcelamiento no se ejecutó porque el rapero no tenía antecedentes y la pena no superaba los dos años. La detención provocó enorme ola de reacciones políticas. La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, evitó comentar sobre el arresto pero recordó que el Ministerio de Justicia ya trabaja en una revisión de las leyes que recortan la libertad de expresión.
“En el ámbito de la libertad de expresión debe haber una horquilla de comprensión y tolerancia propia de una democracia madura como la nuestra”, dijo. Su socio minoritario en la coalición, Unidas Podemos, fue más contundente: criticó la detención y pidió que el Gobierno indulte al rapero.
“Creemos que esta situación es de una enorme anomalía democrática y por eso nuestro compromiso para corregir esa situación, tanto por la vía legislativa, como por la vía de los indultos”, dijo Jaume Asens, dirigente del partido en Cataluña. “Todos aquellos que presumen de esta plena normalidad democrática y se consideran progresistas, deberían sentir vergüenza”, dijo la formación en un mensaje dirigido a sus socios de Gobierno, los socialistas del PSOE.
Del otro lado del espectro político, el alcalde de Madrid, del conservador Partido Popular, José Luis Martínez-Almeida, consideró que “es una buena noticia” que Hasel esté en prisión ya que significa que “un delincuente acaba en la cárcel”.
Por su parte, el presidente del partido de extrema derecha Vox, Santiago Abascal, aseguró que la figura del artista “crea escuela”, al tiempo que defendió que su “difamación permanente y las agresiones verbales brutales no pueden quedar impunes”. Abascal insistió en que no se pueden pasar por alto las “agresiones” de Hasel, al que calificó como “un personaje violento con antecedentes penales”.
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En unas 30 ciudades de España, incluyendo Madrid y Barcelona, se realizaron manifestaciones de apoyo al rapero. “Se llevarán a Pablo Hasel, pero hoy llenaremos las calles de solidaridad”, escribió en Twitter la plataforma “Libertad Pablo Hasel” al convocar a las protestas. “Acaban de secuestrar a Hasel y lo llevan a prisión por decir verdades. Que esta injusticia no quede sin respuesta, seamos el ejemplo de solidaridad, de lucha en las calles y de antifascismo”, denunció el Movimiento Antirrepresivo de Madrid.
Hasel recibió apoyos desde ámbitos como el intelectual, cultural, artístico y periodístico, con manifiestos firmados entre otros por el reconocido cineasta Pedro Almodóvar o el cantante Joan Manuel Serrat, mientras que organizaciones como Amnistía Internacional (AI) consideraron “injusto y desproporcionado” el encarcelamiento.
Hasel, de 33 años, es uno de los 15 artistas españoles que en los últimos años fueron víctimas de censura en España, donde el anterior Gobierno conservador de Mariano Rajoy endureció las leyes y avaló una aplicación dura del Código Penal para intimidar a la disidencia política en un contexto de creciente malestar social.
Otro caso reconocido es el del rapero Valtonyc, quien en 2018 huyó a Bélgica horas antes de entrar en prisión para cumplir una condena por “injurias al rey”, “enaltecimiento del terrorismo” y “amenazas” en sus canciones. Bélgica rechazó la extradición solicitada por España hasta el momento, alegando que sus acciones no constituyen delito para las leyes belgas.
El debate fue atizado además porque el lunes fue declarada inocente la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, por la falsificación de un título universitario. En su lugar, fueron condenadas una profesora y una empleada administrativa de la casa de estudios.
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