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Reducir contagios, una tarea posible

Los últimos indicadores oficiales sobre la evolución de la pandemia de Covid-19 en el Chaco arrojaron cifras alentadoras, con un descenso en el número de casos positivos que muestran una menor circulación del virus en la provincia. Pero no hay que celebrar antes de tiempo: la pandemia no terminó y el patógeno mantiene su alto nivel de contagiosidad. Lo más inteligente que puede hacer la ciudadanía es no relajarse y seguir con los cuidados que cortan la cadena de contagios. 

Si hay algo en lo que toda la comunidad está de acuerdo es en la necesidad de derrotar a la pandemia. Según el último informe brindado por las autoridades, el número de diagnosticados con la enfermedad respecto a la cantidad de muestras, se ubicó en un 12,3 por ciento, esto es, el valor más bajo en un período de 27 semanas. En otras palabras, el escenario es similar al de los días de aislamiento más estricto o antes de la apertura gradual que comenzó en julio pasado. La diferencia es que actualmente hay una mayor movilidad, lo que significa mayores posibilidades para la economía, con todo lo que eso representa para trabajadores, empresarios, emprendedores, comerciantes, etc.

Pero si bien los datos actuales son alentadores, no hay que pecar de exceso de optimismo. Lo mejor será manejarse con cautela y responsabilidad social, sabiendo que es posible vencer al virus si se toma conciencia que la cooperación de todos es fundamental en esta emergencia sanitaria global. Expertos de la comunidad científica advierten que es posible que se tenga que convivir un buen tiempo con el patógeno, pero una cosa es vivir en una comunidad con aumento de casos positivos y otra muy distinta es con cada vez menos contagiados. En el primer caso estará siempre presente la posibilidad de volver a las incómodas restricciones, mientras que en el otro escenario se asegura una apertura cada vez mayor.

Mientras no se alcance el objetivo de lograr la inmunidad de grupo con las campañas de vacunación contra el Covid-19, se deberán evitar las  conductas de riesgo. Lo que sí se deberá hacer es mantener en forma permanente las medidas que son bien conocidas para controlar la pandemia, como son el distanciamiento social, el frecuente lavado de manos, el uso de tapabocas o barbijos en espacios públicos, así como una periódica y adecuada ventilación de los espacios compartidos por varias personas. No hay que subestimar al virus que, como se sabe, se caracteriza por tener una gran capacidad de propagarse con mucha facilidad.

No hay que olvidar que la Organización Mundial de la Salud advirtió que el mundo nunca se había enfrentado a una crisis como la generada por este nuevo coronavirus que en poco tiempo logró llegar a todos los rincones del planeta. Por eso no está de más recordar que el virus puede propagarse de persona a persona a través de pequeñas gotitas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras pueden incorporar el virus a su cuerpo si entran en contacto con estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca.

Vale como ejemplo para todos los chaqueños el caso del veterinario de La Escondida, Néstor Paulón, uno de los primeros positivos de Covid-19 en la provincia. En una oportuna nota realizada por la corresponsal de este matutino en esa localidad, Bety Manrique, se refleja el valioso testimonio del joven profesional que, con pocas palabras, reveló dónde está la clave para vencer a la pandemia: “Las medidas no son difíciles de cumplir, pero no las llevamos a la práctica y por eso se fracasa”. También merece destacarse la solidaridad que la comunidad de La Escondida tuvo hacia Paulón y su familia, con gestos que, afortunadamente, se repiten en otras localidades y también en  barrios y edificios de propiedad horizontal de la ciudad de Resistencia, donde los vecinos se organizan para ayudar al que debe cumplir con el aislamiento.

La fórmula del éxito parece ser, entonces, el cumplimiento de las estrategias de cuidado y una buena dosis de solidaridad de la comunidad para ayudar al prójimo y a los más vulnerables en esta emergencia sanitaria. Al menos hasta que haya vacunas suficientes como para alcanzar la denominada inmunidad de grupo.

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Editorial NORTE