La ciencia necesita las preguntas de las mujeres
"Necesitamos que haya más mujeres en ciencia y tecnología, porque la investigación científica se realiza para responder preguntas. Si las preguntas siempre surgen de las mismas comunidades y nos falta diversidad y representación de otras comunidades, nos van a faltar otras preguntas”.

Así dijo Valeria Edelsztein científica, química, docente y divulgadora de las ciencias naturales el jueves 11, cuando se celebraba el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, al resaltar los avances y enfocar en lo que falta.
Valeria tiene página de Wikipedia, la enciclopedia más leída del mundo, donde solo un 20% de las biografías pertenecen a mujeres. Este dato surge de Women in Red y da cuenta del esfuerzo que desde hace varios años hacen diferentes organizaciones por la inclusión. ¿Es que no hay mujeres destacables? ¿Es que la meritocracia tiene algo que ver en la visibilidad? No, nada que ver. Es solo parte de la gran problemática que viven la mujer y la niña en la ciencia.
Por eso, para aclarar las aguas, recurrimos a una de las que más sabe. Conoce todo el campo de juego ya que desde hace años se dio cuenta que algo estaba mal. En 2012 publicó “Científicas: Cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera)”. No hace falta leer el libro para entender de qué se trata. Pasó mucha agua bajo el puente pero la historia sigue igual. Por suerte, así como Valeria, hay una comunidad de científicas y mujeres dispuesta a seguir intentando cambiar las cosas y correr el velo que, durante décadas -y por qué no siglos- nos hizo invisibles.
-¿Por qué es importante que haya un día de la mujer, la niña y la ciencia?
-Nos encantaría que no hubiera necesidad de un día especial, pero por el momento necesitamos que haya mayor visibilización del trabajo de las científicas porque en general no suelen ser referentes, están poco representadas. Si miramos en la infancia factores de socialización: tenemos familia, escuela y medios de comunicación. Si miramos en medios cuál es la representación de las personas que hacen ciencia, lo que vamos a encontrar algo muy parecido al científico loco, tipo Doc Brown de “Volver al Futuro”. Es decir, una persona blanca, de edad avanzada, generalmente con guardapolvo, que hace cosas muy complicadas, trabaja solo y es muy ermitaño. Y si miramos en los dibujitos y las películas encontramos que esa imagen se repite una y otra vez, en Los Simpson, en Los Autos Locos, en Futurama, en el Profesor Neurus, etc. Vemos diferentes generaciones y la representación es siempre igual. El hecho de que las mujeres no estemos representadas haciendo ciencia en medios de comunicación termina haciendo que, muchas veces, los universos posibles y disponibles para las niñas o jóvenes, estén acotados, sean limitados. Que no se imaginen que es posible dedicarse a la ciencia y la tecnología.
A todo esto le sumamos un montón de otros factores, como que los juguetes tienen un componente sexista. Los juegos de construcción, de física y de química están relacionados con los varones, y los de mujeres relacionados con el trabajo doméstico y de cuidado. Toda esta falta de referentes y de representación y de posibilidad en los juguetes termina teniendo un impacto en las decisiones profesionales eventuales de estas niñas. Por un lado, es importante que exista este día para visibilizar a las mujeres que hacen ciencia y tecnología, que veamos que están ahí, que existen, conozcamos sus caras, sus nombres. No es que las mujeres no hayan sido parte, sino que fueron invisibilizadas y necesitamos esa reparación histórica.
Por otro lado, necesitamos también que haya más mujeres en ciencia y tecnología, porque la investigación científica se realiza para responder preguntas que tenemos. Si las preguntas siempre surgen de las mismas comunidades y nos falta diversidad y representación de otras comunidades, nos van a faltar otras preguntas. Si no aparecen esas preguntas, no podemos responderlas. Y nos estamos perdiendo muchísimo. Todo eso hacer que sea necesario este día y que puedan ser universos posibles en los que se puedan imaginar universos más grandes.

-¿Creés que se avanzó en el reconocimiento de las mujeres desde que se empezó a visibilizar el tema, por ejemplo, con el estudio “Y las mujeres… ¿dónde están?” de la Fundación Sadosky?
-Quiero creer que estamos mejor que ayer y espero que peor que mañana. Me encantaría que el reconocimiento sea cada vez mayor y la visibilización aumente. Creo que el tema se puso en agenda junto con muchos otros vinculados con movimientos feministas y eso tiene valor. Por ejemplo, yo escribí “Científicas, cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera)”. Ese libro salió en 2012 y prácticamente no había libros similares. La verdad es que en la última década eso se incrementó muchísimo, aumentaron las acciones y la cantidad de personas que empezaron a contar lo que hacían. Es muy valioso escuchar a quienes están trabajando en diferentes espacios de investigación y no solo en un laboratorio, pues también hablamos de pensamiento científico como trabajo de campo y territorio. Entonces esas personas también pudieron empezar a contar lo que hacían. Por supuesto, hubo un montón de iniciativas que fueron fomentando esto.
-¿Creés que corren el riesgo algunas acciones de quedar en anécdotas? Pregunto en el sentido de usar como herramienta de marketing el hecho de visibilizar a la mujer en la ciencia y tecnología puertas afuera, sin que repercuta puertas adentro.
-Esta pregunta me encanta. Tenemos una particularidad en Argentina: por la cantidad de mujeres en el sistema científico tecnológico, estamos en paridad, incluso un poquito por encima. Pero sin embargo las mujeres tenemos mucha dificultad para acceder a cargos jerárquicos. Tenemos una masculinización de las jerarquías muy importante y no estamos en las mesas de decisión. Por eso la lucha, más allá de la visibilización, tiene que ver con la posibilidad de algunos puestos a los que no vamos a poder acceder. Ni que hablar de otras identidades, porque estoy hablando de mujeres y varones, eso también invisibiliza a otras identidades.
Es muy importante también lo de puertas para adentro. Muchas veces, desde afuera se ve a la ciencia como algo objetivo y neutral y nos olvidamos que es una ciencia humana, situada en un contexto. La ciencia es una excelente herramienta y trata de minimizar los sesgos, pero los sesgos están, entre ellos, los de género. Entonces, asumir que no existen esos sesgos simplemente porque estamos en un contexto de ciencia, es un error. Y durante mucho tiempo esto se pensó y empezó a rebatirse un poco gracias a los movimientos feministas. Creo que hoy se conoce un poco más qué es lo que pasa puertas adentro, que hay muchas situaciones de abuso de poder, de abuso sexual, de esas situaciones que ocurren dentro del sistema y que necesitamos revertir. Y también, políticas públicas para tratar de lograr una mayor equidad en el cuidado, por ejemplo, de infancias. Las licencias por paternidad, por maternidad, el cuidado de las personas mayores, recaen en las mujeres y originan inequidades. Necesitamos que haya políticas que estén orientadas a minimizar esas inequidades. Dentro del CONICET, por ejemplo, se establecieron esas políticas que estuvieron encabezadas por Dora Barrancos. Como por ejemplo, que una becaria pudiera tener licencias por maternidad, antes no existía esta posibilidad. Por eso, necesitamos ver las inequidades y ver y escuchar a quiénes son los protagonistas.
-¿Qué es Científicas de Acá y qué planes o repercusión tuvieron hasta el momento?
-Científicas de Acá es un proyecto hermoso, que apunta a visibilizar a las mujeres que hicieron y hacen ciencia y tecnología en la Argentina. Somos cuatro mujeres que venimos de ámbitos muy diversos. Julieta Elffman, que es periodista y editora, Julieta Alcain que es bióloga y casi doctora. Además, las dos Julietas están haciendo una especialización en comunicación pública de la ciencia. Carolina Hadad que viene de la tecnología, trabaja en programación y es una de las cofundadoras de “Chicas en Tecnología”, y yo. Lo hacemos a través de las redes y estamos prontas a sacar un libro en donde buscamos mostrar la diversidad étnica, regional, disciplinar. Tenemos historias que van desde Jujuy hasta la Antártida, muchísimas disciplinas. Nos encantó conocer muchísimas mujeres de las que no había información. Tuvimos que rastrear gente que hubiera trabajado con ellas, familiares, para poder hacer arqueología de mujeres en la ciencia, sobre todo las pioneras. Fue un lujo que nos dimos. También sacar la idea de que hay que mostrar la maravilla. Conocemos a Marie Curie porque es la única mujer, la única en la historia, que ganó dos premios Nobel en dos categorías diferentes, uno en física y otro en química. La conocemos porque es la excepción, porque fue increíble el trabajo que hizo. Y es lo único que sabemos de ella. No sabemos todo lo que tuvo que pasar, no sabemos el tratamiento tremendo que le dio la prensa amarilla francesa porque tuvo un affaire con una persona separada. Quedarnos con la excepción y decir “Marie Curie pudo, porque no podés vos”: Nos parece un problema porque invisibiliza los obstáculos y las dificultades.
No todas partimos desde el mismo lugar ni las mismas oportunidades. Es muy importante mostrar los reveses. Hubo muchas mujeres que tuvieron que dejar las carreras científicas porque se exiliaron, porque en algún momento tuvieron que ser el sostén de su familia porque sus maridos seguían adelante con sus carreras. Todo esto lo vamos a contar. Los trabajos increíbles y los trabajos cotidianos, trabajos en territorio. Mujeres que trabajan en conjunto con la comunidad. Mujeres que trabajan con una idea latinoamericanista y feminista. Hay de todo en esas historias. Fue muy difícil porque es difícil trabajar, todavía, fuera de los grandes centros urbanos. Si queremos hablar más allá de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, es muy difícil. Entonces tuvimos que ir a buscarlas.

-¿Cuál es tu deseo con respecto a la visibilidad, inclusión y derechos de las mujeres?
-Mi deseo es que no necesitemos más hacer Días de la Mujer y de la Niña en la Ciencia. Y sobre todo, que la ciencia y la tecnología sean universos posibles, para quien quiera pensar en un futuro. No que todas las chicas que están en quinto grado se dediquen a hacer ciencia y tecnología, sino que sepan que es una posibilidad. Que así como se imaginan siendo músicas, bailarinas, jugadoras de fútbol, también se puedan imaginar haciendo ciencia y tecnología. Que sea una posibilidad dentro de sus universos. Y también que seamos un montón comunicando y visibilizando Ciencia y Tecnología para que cuando nos pregunten tengamos un listado enorme para nombrar y conozcamos sus trabajos, sus nombres y sus caras.
*Publicado en www.cientificasdeaca.com
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