Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/201834

Ellas son bomberas voluntarias

Desde niñas tenían un espíritu inquieto pero después descubrieron que también poseían la vocación de ayudar a los demás de manera desinteresada, y lograron cumplir su sueño siendo Bomberas Voluntarias.

Natalia Narváez (27), Nerina Ríos (25) y Melinda Romero (25), son bomberas voluntarias del ‘Cuartel 397’ de Bomberos Voluntarios de Corrientes Capital. Sus vidas se cruzaron al vivir esta experiencia en la Academia donde se prepararon tanto en el aspecto teórico como práctico, obteniendo las mejores notas en el examen de ingreso.

Las tres deseaban desde pequeñas formar parte de una fuerza, ya sea provincial o nacional, pero las vueltas de la vida hicieron que ninguna lo lograra, hasta hace un tiempo donde este cuerpo de bomberos las tiene reunidas con un propósito, ya que ‘Nada las obliga, solo el dolor de los demás’. Esta leyenda reza en el salón donde reciben diariamente las consignas de la jornada y las capacitaciones que son permanentes.

Las bomberas en plena acción.

Hoy forman parte de la 4ta. Compañía del Cuartel y cumplen guardias pasivas a cargo de la radio, atendiendo los llamados, porque aún no cuentan con el alta para acudir a una emergencia, lo que esperan con ansias.

Ellas saben que la tarea de un bombero no es solo apagar incendios, manejar los camiones autobombas, manipular herramientas y escaleras, sino que además deben rescatar heridos en los accidentes y a los animales que se encuentren en peligro. Por eso, en esta decisión de ser bomberas nos muestran un grado de empatía poco frecuente frente al sufrimiento ajeno, y la necesidad de brindarse a otros.

Natalia Narváez supo de este cuartel de bomberos a través de un conocido, quien le comentó sobre la posibilidad de ingresar. “Me decidí a aprobar el examen, entonces comencé la Academia, estudiando y haciendo las prácticas. Es muy lindo pertenecer a la institución, siento un gran orgullo poder formar parte de esta gran familia”.

Varias veces intentó formar parte de otras fuerzas. “Rendí para entrar a la Policía y al Servicio Penitenciario, aprobé los exámenes pero nunca pude ingresar. Finalmente, me decidí a entrar al Cuartel de Bomberos; al principio fue porque me llamó la atención, pero después descubrí esta hermosa vocación y me atrapó.

Está a la espera del acto que la habilitaría para acudir a los llamados de emergencia. “Hice el curso con mis compañeras, tuvimos las mejores notas. Por el momento realizo guardias en la radio, ya que todavía no tengo el alta para salir a los incendios; por lo que estoy esperando con muchas ansias nuestro acto”.

Es mamá soltera de Kiara que tiene 8 años, sus padres son Nelson y Miriam, y su única hermana es Sofía de 24 años quien está en segundo año de Veterinaria. Su mejor amiga es Marga, es gendarme y actualmente se encuentra en Neuquén. “Hace un año estoy en pareja con Juan, él también es bombero y lo conocí en el cuartel, él es Cabo”.

Natalia, hoy no tiene un trabajo rentado. Terminó la primaria en la Escuela Normal ‘José Manuel Estrada’ conocida como Escuela Regional, y el secundario en el Colegio Nocturno General Bartolomé Mitre, y tuvo varios empleos. “Antes trabajé en una verdulería, después en una fiambrería; hoy en día es difícil conseguir trabajo y al ser mamá soltera cuesta demasiado, pero gracias a Dios tengo la ayuda de mis padres. Ahora estoy buscando trabajo”.

Todos los años el Cuartel de Bomberos organiza la búsqueda de donaciones para el día de Reyes Magos, para luego obsequiarlos a los niños de escasos recursos, y estas entregas la hacen los

bomberos vestidos de Reyes. El pasado 6 de enero le tocó a la 4ta. Compañía hacer las entregas de los juguetes. “Al vestirnos de Reyes Magos tenemos la satisfacción de ver la alegría de los chicos al recibir los regalos que tanto esperan”.

Nerina Ríos desde niña quiso pertenecer a alguna Fuerza pero, por diferentes razones, ese sueño le quedaba lejos. “Intenté ingresar en el Servicio Penitenciario en el año 2016, inclusive llegué hasta la segunda etapa, pero cuando volvía de trabajar me robaron y se llevaron la mochila donde tenía la documentación para rendir el aspecto físico, lo perdí todo, y ese sueño quedó atrás otra vez. Después de eso no intenté más nada porque tenía un buen trabajo y también me había convertido en mamá, y en la mayoría de las fuerzas no se puede tener personas a tu cargo”.

Los días de Nerina transcurrían sin pensar ya en aquella vivencia que deseaba tener, la de ser parte de alguna fuerza viva de nuestro país. “Hasta que un día surgió una tragedia en la casa de una vecina y ahí los vi a ellos con su enorme camión. Aunque, la experiencia la habíamos vivido nosotros en carne propia en el año 2003, para ser exacta el 21 de mayo, mi casa se incendió a causa de una vela y perdimos bastantes cosas. Pero, cuando pasó el incendio de mi vecina, los observé trabajar, su traje y todo su equipo, ahí me pregunté, cómo hacían para soportar el calor. Unos días después salió una nota por la tele desde el Cuartel 397 de Capital, oportunidad en que habló el Comandante Daniel Bertorello y algunos de los bomberos ya activos, dónde contaron sus experiencias, incluso ya había mujeres; ahí averigüé y así logré anotarme”.

Luego de un tiempo le escribieron avisándole que ella daba con el perfil requerido para ser bombera voluntaria y asistió a la primera reunión. “Al comienzo éramos un montón hasta que solo quedamos 12, el curso duró 1 año, donde tuvimos prácticas, evaluaciones y un examen final”.

Con Natalia y Melinda comparten las guardias en la radio. “Estamos esperando nuestra alta, para así tener nuestra primera salida a una emergencia. Estoy muy feliz de formar parte de esta familia, me enorgullece estar cerca de estos héroes y espero algún día con esfuerzo poder convertirme en uno. No me importa que no haya paga, siempre presentí que mi propósito en la vida era ayudar o salvar vidas y quizás, estoy en el lugar correcto. Sacrificio, abnegación y desinterés”.

Este año le tocó afrontar una pérdida muy grande, falleció su tía Graciela. “Ella era como mi madre, porque no conocí a mi mamá ya que murió cuando yo tenía solamente unos meses. Graciela era hermana de mamá, y me apoyó en todo, tenía la palabra justa para decirme en los momentos que más necesitaba”.

A pesar de criarse separada de sus hermanos, siempre los tuvo cerca, y compartió mucho con sus primos Juan Manuel, Javier, Nilo, Rafa, Belén y Evelin. “Nilo fue mi compañero de aventuras en mi infancia hasta que se fue a la Armada, ahora mi compañera de aventuras es Belén. Rafa es mi tesoro por ser el más chico, y Evelin es mi madrina de confirmación. Mi hermana Naty es la mayor, con la que más contacto tengo, no importa lo mucho o poco que tenga, ella siempre está para ayudar. Igual que mis tíos Betty y Juan, y mis primos Gabriel y Juanita”.

Melinda Romero hace 4 años que pasa todos los días por el cuartel de Bomberos Voluntarios para ir a la casa de su abuela, y fue así que una tarde paró y preguntó. “Me atendió quien ahora es mi jefe y le comenté que estaba interesada en ingresar, justo estaba abierta la inscripción en ese momento y

me anotó. A los días me avisaron que íbamos a tener una charla para que los interesados conozcan más sobre el Voluntariado”.

Desde chica se había interesado en pertenecer a alguna Fuerza. “A los 16 años perdí a mi papá, por lo que dejé de lado ese interés para quedarme con mi mamá y mis hermanos e intenté estudiar otras cosas. Después de unos años retomé mi sueño de ingresar a una fuerza y empecé a averiguar, estaba haciendo los trámites para el Ejército Voluntario, y una amiga me dijo, por qué no intentamos ingresar a la Prefectura Naval, donde rendí varias veces, salí bien en todos los exámenes pero no aprobaba una condición de ingreso, la de los tatuajes visibles. En el último año ya dejé de intentar”.

Un día le dijo a su mamá que intentaría ser bombera voluntaria, “voy a entrar para cumplir mi sueño desde otro lugar”.

Y lo logró, se sumó a las filas del Cuartel 397 de Capital. “Empezamos la Academia y la verdad que cada día me gustaba más, siempre admiré mucho el trabajo de los bomberos, y aunque nunca me imaginé, ni fue mi sueño de chica, sé que por vocación estoy acá y con mucho orgullo puedo decir que soy bombera Voluntaria”.

Melinda sabe que este es su lugar en el mundo y que todo esfuerzo vale la pena. “No hay trabajo más noble que este, dónde un día se puede salir a apagar el incendio de una casa, y al otro estamos disfrazados de Reyes Magos recorriendo y llevando alegría a muchos chicos”.

Notas Relacionadas