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Reducir el uso de plásticos

Los envases plásticos representan casi la mitad de todos los residuos de ese material a nivel mundial, y buena parte de ellos son descartados después de haber sido utilizado apenas unos pocos minutos. Así lo advierte el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente en distintos documentos con los que se busca generar conciencia sobre este problema ambiental que, lamentablemente, también está muy presente a nivel local.

Basta observar con detenimiento algunas calles o espacios verdes para comprobar que los envases de plástico que se dejan abandonados son un problema constante. En ciudades como Resistencia estos materiales descartados en forma poco responsable también representan un obstáculo para el normal escurrimiento de las aguas en los días de lluvias intensas, como los registrados en la última semana. De ahí la necesidad de generar conciencia y convocar a un mayor compromiso con el cuidado del ambiente. Se puede comenzar con el uso de los llamados envases retornables que permiten generar menos residuos y, a la vez, incentivando más los envases que pueden ser reciclados.

Las bolsas de plástico también son un elemento a tener en cuenta. Según la ONU, las prohibiciones de estas bolsas, si son bien planificadas, pueden contrarrestar una de las causas del uso excesivo de plástico. Pero incluso cuando son implementadas en forma efectiva, no son suficientes para reducir la cantidad alarmante de estos desperdicios que se generan todos los días. De ahí la necesidad de fortalecer las políticas públicas que promueven el modelo circular de diseño y producción de plásticos.

Según estimaciones de organizaciones no gubernamentales, en la Argentina se consume alrededor de 1,8 millón de toneladas de plásticos por año pero solo se recicla el 24 por ciento de los residuos domiciliarios. Además, se calcula que en todo el país hay una demanda de 42 kilos de plástico por persona, por año, una cifra que obliga a pensar alternativas para reducir el impacto que genera en el ambiente este material que, por ser barato, ligero y fácil de producir, se ha multiplicado a escala global.

Si, como se anunció, dentro de poco tiempo los estudiantes regresarán a las aulas para participar de clases presenciales, uno de los temas para abordar podrían ser las distintas iniciativas que existen para reducir el uso de plásticos ya que se trata de un material que requiere cientos de años para descomponerse.

Organizaciones como Greenpeace, entre otras, advierten que objetos de plástico, como platos, vasos, botellas o bolsas abandonados en zonas urbanas pueden tener al mar como destino final por más lejos que el objeto en cuestión se encuentre de las costas.

Para los expertos, estos residuos -si no son reciclados o eliminados en forma adecuada- pueden recorrer un largo camino debido a la acción del viento o las tormentas y llegar primero a vías fluviales y luego, aunque parezca increíble, a los océanos. Según Greenpeace, en la actualidad solo el 9 por ciento de todo el plástico producido y consumido hasta la actualidad a nivel mundial se ha reciclado, mientras que el 12 por ciento se ha incinerado, y la gran mayoría, el 79 por ciento, ha terminado en basureros o en el medio ambiente. La misma fuente asegura que el 80 por ciento de los residuos encontrados en el mar proviene de tierra, mientras que el 20 por ciento restante de la actividad marítima. Se calcula que, a nivel global, entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico cada año llegan al mar.

Desde el punto de vista ambiental, uno de los aspectos más negativos del plástico es que se trata de un material resistente que tarda muchos años en degradarse, con el agravante de que en las últimas décadas su empleo se ha multiplicado en todo el mundo. Por eso hoy es posible que se estos materiales se encuentren en casi todos los rincones del planeta. Incluso un grupo de científicos del Reino Unido encontró partículas de plástico de menos de cinco milímetros de diámetro en la Antártida. Según los expertos, la presencia de estos materiales podría ser el resultado de la descomposición de los residuos de plástico del océano y de ahí la importancia de adoptar urgentes medidas para detener el peligroso avance de esta contaminación.