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Imperiosa necesidad de una unión regional

El acuerdo de los presidentes de Argentina y Chile para profundizar la relación bilateral y sumar esfuerzos para reactivar las economías a un lado y otro de la cordillera podría servir como puntapié inicial para establecer una agenda más amplia de integración que incorpore a otros países de la región. Los cambios estructurales que comienzan a observarse a escala global merecen respuestas sin precedentes de los líderes de América Latina y el Caribe.

La imagen de los presidentes Alberto Fernández y Sebastián Piñera firmando acuerdos y una declaración conjunta en el Patio de los Naranjos del Palacio de La Moneda representa una buena señal en el largo camino de la integración de los países de la región. Una integración que, con marchas y contramarchas, se presenta como una oportunidad para la urgente reactivación que necesitan las economías de Argentina y Chile y también las de las demás naciones de América Latina y el Caribe, una región que, vale recordar, no es la más pobre del mundo pero sí la más desigual.

El acuerdo de cooperación en materia sanitaria, el convenio para coordinar el control integrado de frontera en el paso San Sebastián, ubicado al norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego, en recintos instalados en cada país; el acuerdo que sientas las bases para el reconocimiento recíproco y canje de licencias de conducir, por el cual los ciudadanos de Argentina y Chile podrán manejar vehículos en el país vecino con licencias en vigor, así como la declaración conjunta que pone especial foco en los temas de conectividad, infraestructura, integración física y digital, ampliación del comercio bilateral y cooperación en materia de salud, ciencia y turismo, son un nuevo gran paso en un proceso que es más que necesario en un mundo que parecía haber abandonado la multilateralidad.

Un dato que no debe ser soslayado es que en el encuentro entre Fernández y Piñera ambos mandatarios firmaron un documento en el que el gobierno de Chile renueva su respaldo a “los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes” y ratifica la necesidad de reanudar “las negociaciones a fin de encontrar, a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía”. En rigor, Chile ya se había expresado en ese sentido en 2012 cuando Piñera expresó su firme respaldo al gobierno argentino para que Argentina recupere la soberanía de las islas Malvinas, pues considera que es su “legítimo derecho”.

No menos importante es el anuncio del proyecto de cable submarino transpacífico, que conectará América del Sur con el Asia Pacifico, ya que se trata de una obra estratégica tanto para el país trasandino como para la Argentina.

Merece destacarse el mensaje que pronunció ayer en Chile la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, ante el presidente Fernández, en el que remarcó la necesidad de consolidar el proceso de integración de la región en un escenario con fuerte definiciones que exige una respuesta coordinada y unida de los líderes latinoamericanos, para hacer frente a los desafíos del nuevo orden mundial que comienza a configurarse. Bárcena observó que la desigualdad es lo que define a América Latina y el Caribe, una región que —dijo— se caracteriza por la informalidad, la desindustrialización prematura, la baja productividad, la gran fragmentación y desintegración regional, la insuficiente protección social y el deterioro ambiental.

Trascendió que en la reunión que el presidente Fernández mantuvo a solas con su par de Chile, Sebastián Piñera, el mandatario argentino planteó la necesidad de lograr acuerdos fundamentales con todos los países de la región que contemplen los genuinos intereses desde el sur del río Bravo hasta Tierra del Fuego. La idea es que en la práctica los países funcionen como un verdadero bloque regional que tenga mayor peso en el tablero mundial, sobre todo a la hora de negociar con la Unión Europea, Estados Unidos y China.

“Se avecinan cambios estructurales de gran magnitud, sin precedentes, con nuevos modelos de negocios donde habrá que preparar a las pymes, con profundas transformaciones en el mercado laboral que van a precisar de nuevas capacidades humanas”, dijo la titular de la Cepal, Alicia Bárcena, en la conferencia realizada en Chile en la que participó el presidente Fernández. Ante la imperiosa necesidad de consolidar la unidad América Latina y el Caribe es de esperar que su mensaje sea escuchado por los líderes de la región.