Tuvieron Covid-19 y aconsejan tomarse más en serio la prevención
Tres personas cuentan cómo fue convivir con la enfermedad. Continúa abierta la inscripción para la vacunación de grupos de riesgo. 
Liliana, Mora y Walter residen en el Gran Resistencia y se contagiaron de coronavirus en junio, agosto y enero, respectivamente. Si bien no necesitaron respirador ni transitaron cuadros severos, al superar la instancia que les tocó vivir aconsejan cuidarse y cuidar a los seres queridos.
En las tres historias personales hay conductas de prevención antes y después del test que confirmó un diagnóstico. “Siempre estamos acompañando recomendaciones sobre normas de bioseguridad, hay que tener respeto por el otro y que se nos respete también”, plantea Liliana Godoy, prsidenta del sindicato de amas de casa.
Después de superar la enfermedad asegura que quedó con temor y no le gusta estar en lugares donde hay muchas personas. “No sé si es por lo mal que la pasé, pero adonde voy tengo como norma general llevar barbijo y alcohol en gel, que también está en la mesa”, describe. Y su hijo, de 26 años, cada vez que la visita primero pide limpiarse las manos “para no traerle algo de afuera”.
Ahora busca ayudar compartiendo información sanitaria confiable. A su teléfono es común que mantenga conversaciones con personas alteradas con temor a haberse contagiado. Por eso insiste: “queda en nosotros tomar conciencia para que el virus no se replique”.
Walter Carbonell (actor) y Mora Pared (docente) se pronuncian en la misma dirección, en llamadas por separado. “Todos los días doy gracias al universo por lo que puedo hacer y también lloro por algún amigo, familiar o conocido que se ha ido. Cuidémosnos y cuidemos a nuestros familiares y vecinos”, pide Pared.
Registro para vacunarse
Las personas con factores de riesgo y que desean recibir la vacuna Sputnik V contra la Covid-19 (cuando las dosis estén disponible) pueden pedirlo a través de la plataforma digital Elijo Vacunarme. Profesionales de la salud que se especializan en enfermedades crónicas, factores de riesgo y diversas patologías evalúan cada solicitud antes de dar turnos vía mail.

En https://elijovacunarme.chaco.gob.ar/ se verifica la identidad a través de la página: https://gobiernodigital.chaco.gob.ar/login, ingresando CUIL y clave (también se puede crear un usuario) y se completa un formulario.
“Si se pasó por esto, una puede seguir ayudando”
A Liliana Godoy le tocó transitar la enfermedad en pleno invierno y con algunas condiciones de riesgo. Del 16 de junio al 20 julio. “Fueron casi 35 días con cuidados, aislada totalmente y con dos días en terapia”, resume la titular del sindicato de Amas de Casa.
Dos días después de los primeros síntomas sintió la pérdida del olfato y del gusto. “Cuando fui a cepillarme los dientes no sentí nada, busqué un perfume, citronella y nada”, describe.

Después de los primeros diez días de síntomas similares a un resfrío fuerte, se contagió su hija (de diez). Ahí su condición empeoró: tuvo fiebre, dolor cabeza, fiebre más alta y le costaba respirar. “Te da miedo. Ahora sabemos más cosas, pero en ese momento era horrible. Hay que tomar la prevención con respeto”, remarca.
Aunque no llegó a usar respirador, recibió una atención especial porque tiene un problema cardíaco (una arritmia), sobrepeso y presión alta. Primero la trataron en el sanatorio Antártida y luego en el Güemes: “Roberto Sandoval y Carolina Centeno me acompañaron todo el tiempo, incluso en estudios del corazón (con Rubén Tercelán), sobre todo porque soy el único sostén de la casa”, contó a NORTE.
Ya repuesta se comprometió con la difusión de los lugares donde llega el camión de Detectar, información y recomendaciones sanitarias; porque una que ya pasó por esto puede seguir ayudando”.
“Quienes fumamos sabemos que tenemos algo que nos resta”
Mora Pared, de la de la CTA de los Trabajadores, se contagió en agosto, mientras colaboraba en un festejo por el Día de la Niñez en un merendero.
A diferencia de otros casos conocidos presentó síntomas leves; en realidad supo que tenía

Covid-19 en un control de rutina. “Como viajo cada 15 días a Buenos Aires por mis responsabilidades en una obra social, en un testeo de prevención me dicen que no podía viajar; así que me aislé, como corresponde”. Durante el encierro, guardando distancia con dos convivientes, cuenta que todos los días se medía la temperatura y en cada momento se preguntaba si cuando se levantara, al día siguiente, tendría algún síntoma o que le pasara algo. Por esos días “se observa más hacia adentro, el sentir del cuerpo”, asegura. Pidió que si aparecían síntomas no la llevaran a una clínica, que prefería hacer una internación domiciliaria, sin aparatos. “Quienes fumamos sabemos que tenemos algo que nos resta. Volví a hacer ejercicios de respiración, pero no había mucho más para hacer. Menos en ese momento que no había casi información sobre el tratamiento; solo paracetamol.
A los 15 días la muestra dio negativo aunque ella registró un cambio: “Me quedó una pachorra, un desgano que no es propio de mí; soy una persona muy activa y sentí un cansancio que duró bastante”.
“Daba dos pasos y sentía que había corrido una maratón”
“Once días horribles, dolores que ni sabía que existían. Audios con temores y muchas preguntas. El amor de mi familia. Si, zafé. Cuídense y cuiden a lxs que aman”, posteó Walter Carbonell en su Facebook este mes. El suyo es uno de los contagios más recientes de Covid-19 y a sus 39 años -en febrero cumple 40-, sin comorbilidades, forma parte de la población con menos riesgos. Sin embargo la pasó bastante mal y aún no recupera el gusto ni el olfato: “Es una sensación horrible, no siento el gusto de nada, es como comer cartón”.

El 7 de enero empezó con dolor de garganta y al día siguiente levantó temperatura. “Es el bicho”, pensó. Fue hasta el consultorio de Febriles del hospital pero como vio mucha gente y se sentía muy cansado acudió a un privado. Una vez confirmado recién 11 días después llegó el negativo.
De la experiencia recuerda dos días de un cansancio corporal extraordinario: “Me levantaba de la cama, daba dos pasos y sentía que había caminado una maratón; y eso que hago fulbito y camino un montón”.
Pasó por malestares como tener ganas de ir al baño o de devolver y que solo quedaban en eso. “Sentía que colapsaba”, dice. Una noche tuvo un dolor de cabeza tan fuerte que le impidió dormir; los demás días tenía mucho sueño, “como si no durmiera por años”. Y el dolor en las articulaciones también lo llevó a descartar si no tendría dengue (dio negativo).
“Si uno se cuida, también cuida a los demás. El bicho existe y mata gente. Esa gente puede ser un ser querido”, reflexiona.
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